Liga de Campeones | Juventus- Atlético de Madrid Dybala le mete presión al Atlético (1-0)

  • El conjunto de Simeone se jugará la clasificación en la última jornada

Oblak observa cómo el balón se ha alojado dentro de su portería. Oblak observa cómo el balón se ha alojado dentro de su portería.

Oblak observa cómo el balón se ha alojado dentro de su portería. / EFE

El Atlético de Madrid aún mantiene en el aire su clasificación para los octavos de final de la Liga de Campeones, pendiente de la última jornada, sin posibilidad ya de alcanzar el liderato de su grupo, propiedad de la Juventus y Dybala, el factor que doblegó al conjunto rojiblanco (1-0). Inadvertido Cristiano Ronaldo, finalmente titular, el argentino decidió el encuentro con un golazo de falta directa al borde del descanso; un obstáculo insalvable para el equipo madrileño, que fue competitivo, aparente, pero generó pocas ocasiones y no marcó goles. El cálculo está claro: si gana al Lokomotiv en el Wanda Metropolitano estará en octavos; si pierde o empata, necesita que el Leverkusen no gane a los italianos.

No fue un equipo tan temeroso el Atlético de salida. Ni tan superado. Ni siquiera con la puesta en escena y la presión de la Juventus. La soportó, primero, para responder después con lo mismo en el otro campo, con una intención que jamás demostró en la última cita allí. Fue mucho más compacto que entonces.

No se limitó sólo al repliegue. Ni tampoco a esperar a su rival. Ni sufrió tanto, porque defendió mejor los centros laterales. Pero, aunque manejó el balón en algún momento en terreno rival,tampoco fue apenas nada en el ataque en todo el primer tiempo. Un tiro nada más. De Saúl.

El conjunto local fue mejor en el primer tiempo. Su aspecto más competitivo, menos precavido y más predispuesto a salir hacia el marco rival, le dio sólo para contener a su adversario. No es un dato menor, porque su oponente sólo había exigido una parada de Oblak en el minuto 9, pero tampoco suficiente. No le bastó con eso para irse al descanso con al menos un empate, porque enfrente estaba Dybala, el mejor de largo del primer acto, por aptitud, actitud, desborde, talento y atrevimiento en cada lance. Cuando el partido ya intuía el descanso sin cambios en el marcador, lo culminó con un golazo inesperado, porque no tenía ángulo y porque enfrente tenía a Oblak, pero doblegó toda esa complejidad con un zurdazo rotundo de falta directa.

El triunfo contra la Juventus, incluso el empate, requiere más de lo que había propuesto hasta entonces en ataque el equipo de Diego Simeone. No había rematado Morata ni había desbordado Vitolo, cruciales para el bloque rojiblanco. El extremo canario fue sustituido por Joao Félix, que dio otro aire al equipo en la segunda parte, cuando fue el dueño del partido, sin ocasiones, con apenas un remate flojo de Saúl.

Pero con el portugués hubo verticalidad y una mirada hacia la portería contraria inexistente antes, aunque tampoco solucionó el atasco generalizado. Nada que ver con el rival, ya fiado definitivamente al contragolpe, pero mucho más clarividente, como un disparo al poste de Bernardeschi. Dos ocasiones, un palo y un gol por la eficacia de Dybala, el motivo por el que perdió el Atlético en Turín (1-0).

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