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62 PREMIO BIBLIOTECA BREVE Raquel Taranilla, ha nacido una gran novelista

  • La autora barcelonesa afincada en Madrid gana el Biblioteca Breve con 'Noche y océano', una obra humorística sobre el desencanto cultural en tiempos de Google

Raquel Taranilla. Raquel Taranilla.

Raquel Taranilla. / Abel García Roure

Se titula Noche y océano, en homenaje a una frase de Volverás a Región de Juan Benet, y la trama promete. Alguien ha robado el cráneo embalsamado del director F. W. Murnau, y la habitante de una casa enorme y destartalada llamada Raquel sospecha que ha sido su vecino, el cineasta medio ocioso Quirós. Con este punto de partida Raquel Taranilla, barcelonesa de 1981, ha ganado el Premio Biblioteca Breve 2020 de novela, dotado con 30.000 euros y cuyo fallo acaba de anunciar la editorial Seix Barral en el Museo Marítimo de Barcelona.

 Afincada en Madrid, donde da clases de escritura, Raquel Taranilla había publicado en 2015 un libro autobiográfico, Mi cuerpo también, pero su primera ficción no ha dejado indiferente a ninguno de los miembros del jurado. Y tal vez menos que a ninguno a Pere Gimferrer, que ha celebrado la aparición "de una voz insólita, algo excepcional siempre pero aún más en una primera novela". La narradora, una profesora patológicamente culta y desencantada del mundo universitario, atraída por su vecino, que quiere rodar un documental sobre Murnau, dialoga consigo misma y con las posiciones del excéntrico Quirós en esta obra donde se critica con humor la cultura, se retrata con cinismo el entorno académico y se habla, avanzó Taranilla, "de la precariedad de quienes están excesivamente alfabetizados"para un mundo actual controlado por Google y los algoritmos.

El jurado conformado por la librera Lola Larumbe, el cineasta y escritor Fernando León de Aranoa, los escritores Clara Usón y Pere Gimferrer y la editora Elena Ramírez eligieron “Noche y océano” entre 936 manuscritos presentados, según ha precisado el presentador del acto, el periodista Oscar López (director de Página Dos). "El aspecto lúdico y paródico caracteriza esta historia rebosante de humor inteligente y enorme energía expresiva, escrita con gran seguridad y aplomo del todo inesperados en una primera novela. Una voz inconfundible, tan poderosa como sagaz, convierte este libro en una obra extraordinaria de una calidad fuera de lo común", constata el fallo del jurado.

La obra se publicará en España el 10 de marzo y unas semanas después en Latinoamérica. A León de Aranoa le fascina cómo "el monólogo desbocado de la protagonista" refleja su situación de aislamiento. "Resulta difícil discernir lo que es imaginación y realidad. Raquel desordena el caos para darle un sentido, ese vagar sin rumbo de la narradora y su desmesura son precisamente el rumbo de la novela. Las ideas van y vienen en libertad como en un campo de batalla pero salen siempre victoriosas", analizó el director de Familia, que como el resto del jurado adivina en Taranilla "a una gran novelista que ha llegado para quedarse".

En ese sentido, la editora Elena Ramírez cree que la autora desgrana en Noche y océano "una sátira del mundo universitario y de la sobreinformación de la sociedad en la que vivimos empleando muchas de las herramientas literarias que Cervantes aplicó en Don Quijote: interpela al lector, deja colgada una historia, vuelve a ella cuando quiere, hace referencia a las obras literarias de su tiempo, se hace dueña de una tradición y la revierte para aportar al canon una novela completamente novedosa".

Para Clara Usón, estamos ante una "novela inteligente, divertida y paródica; también ante una novela muy literaria y posmoderna que se ríe de lo posmoderno porque hace suya toda esa tradición y la actualiza de un modo muy personal. Es una metáfora de la vida contemporánea en tiempos de Google, de cómo toda esa sobreinformación nos paraliza".

La autora, que se retiró al campo hace dos años desencantada de la precaria vida de profesora universitaria asociada, reconoce que "envié la novela al premio sin ninguna fe desde una posición humilde y un poco hastiada. Es una novela excesiva. Bea, mi protagonista, es el fruto malsano de la sociedad de la información y el conocimiento como yo. Es una profesora universitaria excesivamente obediente y una mujer con una existencia absolutamente precaria. Pero si tuviera que resumir la novela diría que es una historia sobre un enamoramiento en una casa destartalada y grande. Tuve que ponerle fin para volver a dar clases en la universidad, la envié y me olvidé. He pretendido que nos divirtamos y hablemos de cosas poco importantes. Hay una parte que es una crítica a la mitomanía, a la incapacidad de crear una obra propia y construir imágenes inéditas, a la opción de vampirizar como opción rentable. Me pareció muy elocuente que en ese planeta de cultura que yo intentaba diagnosticar alguien robara la cabeza de un muerto".

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