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Ya toca un alegrón en casa

  • El Córdoba tiene mañana ante el Sporting la oportunidad de quebrar su propia historia; hasta ahora ha celebrado la mayoría de sus éxitos a domicilio, mientras que de local le tocó penar

Ya toca un alegrón en casa Ya toca un alegrón en casa

Ya toca un alegrón en casa

El Córdoba se juega la temporada mañana ante el Sporting (El Arcángel, 20:30). Tras protagonizar una remontada histórica, el equipo blanquiverde llega a la última jornada dependiendo de sí mismo para conseguir la permanencia en Segunda División. La victoria ante el cuadro asturiano es el único resultado que le garantiza la ecuación sin necesidad de mirar a otros escenarios, si bien el empate e incluso la derrota podrían bastar a un conjunto cordobesista que tiene el 88% de probabilidades a su favor. Pero, claro está, ahora toca rematar la faena ante un rival que todavía tiene alguna tarea por resolver, pues necesita un punto para ser tercero y tener a su favor el factor campo en todo el play off. Y toca hacerlo en casa, donde tradicionalmente el cordobesismo ha sufrido sus decepciones más importantes. Pero es el momento de quebrar la historia y pegarse por fin un alegrón de los que normalmente se han venido festejando a cientos de kilómetros de la ciudad, ya sea para dar el salto de categoría o para mantenerla, de manera tan agónica y en el epílogo, como se repite ahora.

Porque la situación que se vivirá mañana en El Arcángel, con los ojos pendientes del campo y los oídos de lo que dicen los transistores de otros escenarios, no es nueva para el Córdoba. Es idéntica a la que se vivió en Getafe, en Leganés o San Sebastián años atrás, todas resueltas de forma satisfactoria pese al sufrimiento acumulado. El gol de Montenegro en el Coliseum Alfonso Pérez (luego empató el cuadro azulón para firmar un 1-1 suficiente), el tanto de Nico Olivera para el triunfo en Butarque, y el tanto de Julio Pineda en Anoeta (la Real terminó igualando) conjuntado con el fallo del penalti de Abraham Paz ante el Hércules sellaron las tres últimas salvaciones en la última jornada de los blanquiverdes, que ahora buscan repetir la historia, pero ante su gente, con su afición ejerciendo ese factor diferencial que tan bien jugaron en minoría en aquellos escenarios, pero multiplicado por mil.

Los cuatro últimos ascensos y las tres permanencias más recientes fueron fueraBarcelona, Valladolid y Granada ya saben lo que es ser verdugos del CCF en El ArcángelEl ascenso a Primera del 71 y el doble descenso consecutivo a Tercera, rompen la tendencia

A esas tres alegrías mayúsculas a domicilio sólo por el hecho de no perder lo que se tiene hay que sumar las que sirvieron para dar un salto. Además de aquel primer ascenso histórico a Primera que el Córdoba consiguió en Huelva (0-4) hay que añadir otros cuatro más, los cuatro últimos. Desde el retorno a Segunda B desde Tercera en el 84, culminado en Valdepeñas tras dejar bien encarrilada la eliminatoria en casa, al cordobazo de Cartagena en el 99, cuando por fin el club volvió al fútbol profesional tras casi dos décadas en el pozo. Luego llegaron los play off ante el Pontevedra y el Huesca, solventados con el retorno a Segunda de 2007 y el más reciente éxito de Las Palmas -antes también con el Murcia-, con el tanto de Uli Dávila que firmó el empate a un gol con el cordobesismo volvió a pisar la división de oro.

Apenas rompe esa tendencia de alegrías lejos del hogar el segundo ascenso a la élite, en el 71, que se rubricó con un 2-1 al Hércules. Aunque también hay decepciones que han llegado fuera, como el descenso a Segunda B del ejercicio 82-83 que llegó en Palencia (4-0) a falta de cinco jornadas para la conclusión del campeonato, o un año más tarde cuando la entidad tocó fondo cayendo a Tercera tras recibir un 2-0 en El Puerto a falta de cuatro jornadas para el final.

Y es que de forma tradicional, las decepciones siempre han venido sucediendo en casa, algo que se tiene que terminar sí o sí mañana ante el Sporting. Porque ya hubo bastante con los descensos ante el Barcelona de hace tres temporadas con aquel dañino 0-8 o el Valladolid en 2005 con aquel 3-4 que aún escuece, sobre todo ahora por el paralelismo que hay entre esta campaña y aquella del cincuentenariazo. Antes también tocó besar la lona con el Granada, por dos veces, en la 77-78 para perder de nuevo la plata y una década antes (68-69) para caer desde Primera, una sensación que con los culés también de testigos pero un resultado más agradable (1-0) se repitió en el 72. Muchas experiencias negativas en El Arcángel, que ya necesita un alegrón más que merecido con el que culminar un año para la historia.

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