Jaime Romero. Futbolista

"El año pasado no me reconocía; ahora puedo dar mi mejor versión"

  • En verano se puso como un "reto" reencontrarse con su fútbol más efectivo y poco a poco se ha erigido en el líder ofensivo de un CCF que "se ha infravalorado"

  • "Si todos damos la mejor versión, el equipo está para no sufrir", dice

"El año pasado no me reconocía; ahora puedo dar mi mejor versión" "El año pasado no me reconocía; ahora puedo dar mi mejor versión"

"El año pasado no me reconocía; ahora puedo dar mi mejor versión" / juan ayala

En las distancias cortas se mueve tan bien como con el balón en los pies. Dialogante y afable, Jaime Romero Gómez (Valdeganga, Albacete, 1990) gana en el cara a cara, donde deja a un lado esa imagen de timidez e introversión que puede trasmitir para afrontar pasajes de su pasado y presente en blanco y verde, siendo siempre el más exigente consigo mismo. Por eso admite que el curso pasado no se reconoció, en parte porque las expectativas que tenía al llegar al Córdoba fueron muy diferentes a lo que se encontró y eso le "nubló todo en la cabeza". El paso por Lugo le sirvió para despejarse "mentalmente" y ahora, con confianza y el cariño de la afición, está en un momento en el que puede dar su "mejor versión", algo que agradecería mucho el equipo.

-Vaya liberación el sábado...

-Ganar le ha venido al equipo muy bien para quitarse la presión. Esta temporada ha habido partidos en los que merecimos más, sobre todo en casa, pero no pudimos ganar, y hacerlo el sábado fue importante para quitarnos ese peso.

-Aprender a ganar es tan importante como saber perder, todo en su justa medida, sin desmanes.

-Está claro que son tres puntos muy importantes para nosotros. A partir de ahora debemos intentar mantener esa dinámica, intentar ganar siempre que juguemos e intentar sacar resultados positivos.

-¿Sirvió de mucho esa terapia de grupo en la que se convirtió la semana posterior a la debacle de Los Cármenes? Todo el mundo puso el foco en los jugadores y al final cumplisteis.

-Creo que fuera de casa el equipo baja un poco el rendimiento, no jugamos igual, pues en casa hemos competido todos los partidos y en algunos hemos merecido más. Fuera bajamos un poco el nivel y tenemos que mentalizarnos de que hay que ir a muerte, porque al final somos los jugadores los que jugamos, los que estamos ahí y los que tenemos que sacar esto.

-¿Cómo le puede afectar al equipo esta primera victoria?

-Estamos tranquilos y tiene que ser algo positivo para nosotros, ya que si nos relajamos y volvemos a lo mismo, no valdrá para nada. Tiene que ser algo que nos ayude a motivarnos y seguir en esa línea.

-Ha hablado de mentalización. El fútbol hoy no es sólo piernas, la cabeza juega un papel clave.

-Por la experiencia que he tenido, cuando mentalmente un jugador está bien, las cosas normalmente salen bien. Está claro que tienes que tener el mínimo que se pide para competir en la categoría, pero un factor importante es mental.

-¿Ha tenido equipos con la figura del psicólogo?

-Sí, en varios hemos trabajado con ellos y te puede ir bien o no, pero intentar estar mentalmente bien es algo personal. Igual que trabajas el aspecto físico, también puedes trabajar el aspecto mental. Es un factor muy importante.

-A usted se le nota mucho cuando tiene confianza en el campo, es otro jugador.

-Durante mi carrera he tenido pocos momentos sin confianza o en los que he dudado de mí, pero por ejemplo el año pasado fue uno de ellos, porque no sabía qué me pasaba. Es verdad que cuando tengo confianza me siento diferente, siento que las cosas me salen, quiero demostrar, quiero estar bien... Lo mismo hay jugadores a los que no se les nota tanto, pero cuando veo un partido me lo noto mucho.

-Ahora se le ve implicado, protagonista, pidiendo siempre la pelota... Antes parecía escondido.

-Bueno, no es que me escondiese, pero el año pasado me pasaba algo que nunca me había pasado. No sé si mentalmente no estaba bien, pero me pasaba algo raro que no sé explicar. Me veía y cuando hablaba con mi padre o con mi hermano les decía yo no soy ése, yo no me veo ahí, no me reconozco. Nunca me he visto así, pero al final son momentos en los que lo pasé mal, los he podido superar y hoy me siento muy bien, en un momento muy bueno y lo importante es también que el equipo gane y todos aportemos nuestra mejor versión.

-¿Le sirvió de mucho esa salida a Lugo para recuperarse?

-Me vino bien porque me despejé mentalmente, porque para mí fue complicado la situación de tener que adaptarme. Cuando llego al Córdoba, el club no era lo mismo que ahora, la situación era diferente, yo venía de jugar en Primera, había tenido otras opciones de salir y vengo aquí con otras expectativas. Y la realidad es que el club no estaba bien, prácticamente no podíamos entrenar por los campos, las sensaciones que tenías cuando entrenabas eran muy malas y yo necesito verme bien, verme rápido durante la semana, ver que las cosas me salen... Y claro, íbamos a entrenar y la situación era complicada. No me esperaba llegar a un club en el que no tuviéramos ni siquiera eso. Para mí fue un palo mental por las expectativas que yo tenía, y creo que por eso también se me nubló todo en la cabeza.

-Ha vuelto con otra mentalidad.

-Sí, me vino bien, aunque cuando ya me fui de aquí me fui diferente, si bien ya había una imagen de mí un poco rara, de que no estaba implicado. Pero al final ya me veía diferente entrenando y cuando me fui ya me sentía bien. En el primer partido en Lugo marco gol, pero es porque yo ya venía de un tiempo en el que me empecé a sentir bien, porque me di cuenta que el problema era mío, que era algo que tenía que cambiar yo, porque estaba claro que las circunstancias no iban a cambiar, que eran las que eran. Y hasta que no asimilé eso y mentalmente intenté trabajar en ese aspecto, las cosas no salieron bien.

-A partir de su salida, el Córdoba entró en una dinámica diferente que quizás también le hubiera favorecido.

-Seguro que sí, porque antes de irme ya me sentía diferente. Hubo un momento en el que cuando se me planteaban las opciones de salir, ni siquiera me lo planteaba porque decía ahora mismo para qué me voy a ir si no voy a dar mi nivel, porque no estoy mentalmente preparado, no estoy como tengo que estar y no quiero engañar a nadie. Pero cuando pasa el tiempo y ya me empiezo a ver bien y me plantean la opción de salir, preferí aceptar porque veía que podía cambiar algo, que física y mentalmente estaba bien y las cosas podían cambiar.

-Ahora incluso la afición empieza a reconocer su labor.

-A la afición la entiendo perfectamente porque es normal que el año pasado no estuviera contenta conmigo, es algo lógico. Soy un jugador que tiene experiencia, que venía de jugar en Primera, que en teoría tenía que haber marcado un poco las diferencias y no lo hice. No estuve bien y es normal. Pero este año, cuando llegué aquí de nuevo, fue un reto mío volver a encontrarme, sentirme bien conmigo mismo y, de momento, me siento bien y espero que poco a poco las cosas vayan a mejor.

-¿Está satisfecho con su carrera o considera que ahora, más maduro, puede verse una versión mejorada, más cercana a lo que apuntaba hace unos años?

-Muchas veces me han dicho eso y está claro que por condiciones podría haber llegado a algo más, pero también es verdad que he pasado momentos complicados, que he tenido dos operaciones de rodilla y muchas lesiones, y a lo mejor en muchos momentos he tenido un carácter especial que no me ha ayudado. Pero en otros en los que he estado mentalmente jodido, con las operaciones o porque me he lesionado cuando mejor estaba, me ha ayudado ese mismo carácter a salir de ahí. Creo que ahora es un momento en el que puedo dar mi mejor versión, me siento bien y puedo volver al nivel en el que me he sentido bien, o mejor.

-¿Cuál ha sido su mejor época?

-En Zaragoza. En Granada el primer año estuve bien, en Osasuna también, pero en Zaragoza, aparte de tener suerte a la hora del gol, se juntó todo. Aparte de sentirme un jugador determinante, tuve la suerte de marcar en momentos clave y eso te da ese plus de confianza. Porque por ejemplo el otro día tienes un tiro que no entra, o el penalti del Tenerife, que son situaciones que a lo mejor si entra el balón cambia mucho la película y el jugador está jugando igual. Yo cuando me voy a casa me mido, más que si he marcado o no, que eso es lo que queremos todos, por cómo estoy jugando, porque marcar depende de circunstancias.

-Habla de marcar, pero juega más por fuera. ¿Más feliz por un gol o por una asistencia?

-No lo sé, pero marcar nos gusta a todos, porque cuando marcas te vas a casa diferente, de otra manera. Pero cuando termina un partido las sensaciones que tengo no son en función de si he marcado o no. Por ejemplo, el día del Tenerife, que fallo un penalti y la gente me venía a animar, yo estaba tranquilo porque creía que había hecho un buen partido, con varias ocasiones, aunque no entró. Mi manera de evaluarme quizás sea un poco especial, pero son sensaciones que tengo yo en el campo.

-¿Le dio muchas vueltas a ese error? ¿Tiraría otro penalti?

-Sí, claro que tiraría. Tampoco le di muchas vueltas, sólo porque creí que lo había tirado mal.

-Antes ha hecho referencia a esas lesiones de rodilla. ¿Llegó a plantearse dejar el fútbol?

-Me operaron y ya nunca más me han dado problemas. El tema principal que he podido tener han sido las lesiones musculares, que ha habido momentos en los que pensaba... Y ya no era la lesión, porque no me lesionaba, sino que era un tema mental, que parece que me molestaba y eso hacía que fuera frenado en algunos momentos, que ha sido siempre cuando mejor he estado. Pero ahora me siento bien. Yo puedo parecer de una manera, pero hoy en día, antes no tanto porque era más joven, me considero una persona muy profesional, me cuido la alimentación, me cuido el descanso, tengo mi protocolo de trabajo que hago todos los días... y la verdad es que me siento muy bien ahora mismo.

-¿Os sentís unos privilegiados los futbolistas?

-Yo, sí (rotundo). Me siento privilegiado porque hago lo que me gusta y, aunque algunos momentos son muy complicados, una de las cosas por las que me gusta el fútbol es porque puedes superarte cada día; a pesar de que las cosas vayan bien o mal, son retos personales y yo me los tomo de esa manera. Tener una motivación y un objetivo te hacen ver la vida de otra manera, y eso para mí es lo más importante, a parte de todas las cosas buenas que tiene.

-Entre las cosas malas está saber convivir con la presión.

-Está claro que en algunos momentos la presión no es buena, pero creo que cuando estoy presionado y un poco en tensión es cuando mejor me salen las cosas, porque estoy más metido. Cuando todo va bien y te relajas un poco, las cosas empiezan a salirte mal.

-Por esa regla de tres la temporada debe salir bien porque aquí tranquilidad no hay mucha.

-Bueno, pero en el fondo creo que a todos nos gusta esa presión, sobre todo si te presionan y ganas, no estar en la situación en la que estábamos. Yo cuando de pequeño iba al fútbol al Carlos Belmonte y había cuatro mil personas, ese partido no me gustaba; sin embargo, cuando iba y veía el campo lleno, decía yo quiero jugar aquí.

-Ha estado en Granada, en Zaragoza, en Pamplona... plazas tan exigentes como Córdoba.

-Son sitios en los que la afición es muy exigente y está bien que se viva el fútbol así, porque los jugadores nos motivamos más.

-Ambiente de fútbol en El Sadar y el equipo tiene que dar la cara ya de una vez de visitante.

-Fuera de casa bajamos el nivel y los jugadores tenemos que meternos, tratar de estar juntos y tener un plus de concentración para que las cosas salgan bien, porque en los tres partidos de antes prácticamente no hemos competido.

-¿Qué sintió en Granada?

-La semana pasada hablando con el míster se lo dije: estaba desesperado. Incluso pego una patada y me sacan tarjeta, por la impotencia. No es que me sintiese mal, sino que no toqué el balón, la gente de arriba prácticamente no entramos en juego porque fueron superiores. Sentí impotencia porque quieres, pero no se puede.

-Al final, la línea a seguir es la de los últimos partidos en El Arcángel, aunque sólo se ganara el del sábado, con portería a cero.

-Cualquier equipo busca eso, sólo hay que ver cómo juega el Málaga, que en teoría es un candidato a subir: va a no encajar gol y desde ahí intentar ganar. Está claro que en casa damos una imagen diferente, pero fuera tenemos que intentar no encajar gol y, desde ahí, intentar hacer un buen partido.

-¿Qué explicación da a eso?

-No lo sé, porque todos los partidos veo que salimos con la misma mentalidad y las mismas ganas. Yo había estado en Granada y quería hacer un buen partido, pero... No sé explicarlo, pero es algo que le pasa a todos los equipos del mundo, que fuera de casa juegan de una forma y en casa de otra.

-El cordobesismo ansía sus goles y su mejor versión.

-Ahora mismo me siento bastante bien, el otro día hice un buen partido, ante el Tenerife también, poco a poco me siento mejor, y cada día intento hacer las cosas para ir a más. Quiero llegar al nivel más alto que pueda llegar.

-Empezar el sábado estaría bien.

-Cada día entreno con la idea de cada vez estar un poco mejor, pero lo importante es que todos demos la mejor versión y el equipo gane.

-Con esa mejor versión, ¿dónde ve al Córdoba?

-Creo que al equipo se le ha infravalorado un poco, porque creo que hay mejores jugadores de los que la gente piensa, y si todos damos nuestra mejor versión y todos estamos metidos, el equipo está para estar tranquilo, para no sufrir y hacer una buena temporada.

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