Córdoba CF

La 'maldición' de los filiales, otro hito superado por el Córdoba CF de Germán Crespo

  • Los blanquiverdes acumulan seis resultados positivos ante equipos vinculados desde que el técnico nazarí asumió el mando, dejando en el olvido ya un curso 2020-21 de pesadilla ante este tipo de rivales

Kike Márquez celebra el gol que sentenció la victoria del Córdoba CF en Vigo.

Kike Márquez celebra el gol que sentenció la victoria del Córdoba CF en Vigo. / LOF

Hubo un tiempo no muy lejano en el que al Córdoba CF le temblaban las piernas cada vez que tenía que enfrentarse a un filial. Los blanquiverdes, de hecho, firmaron un auténtico curso de pesadilla ante los equipos vinculados en la temporada 2020-21, propiciando ante esos rivales buena parte del descalabro que supuso caer a la Segunda RFEF. Pero como tantas otras cosas, la llegada de Germán Crespo varió totalmente esa tendencia, hasta invertirla y enterrar esa negra racha frente a los equipos filiales.

Antes de visitar este pasado domingo al Celta de Vigo B, entre los grupos de aficionados blanquiverdes aún corría ese runrún de desconfianza hacia lo que pudieran hacer los blanquiverdes frente a la juventud del segundo equipo celtiña. Un sentimiento hasta cierto punto lógico, pues hasta hace bien poco, el conjunto cordobesista sufría de lo lindo a la hora de afrontar estos partidos.

Sin embargo, el Córdoba CF salió victorioso del Municipal de Barreiro y confirmó una tendencia que hace tiempo viene trazando ante los conjuntos vinculados. Lo que antes era una racha negativa que llegó a alargarse durante siete encuentros, ahora se ha vuelto al contrario, curiosamente desde que Germán Crespo se sienta en el banquillo local de El Arcángel.

La historia negra del CCF con los filiales se fraguó en buena parte en el curso 2020-21. Fue una temporada para olvidar en todos los sentidos, que acabó con el descenso a Segunda RFEF de la entidad cordobesista, pero especialmente sangrante fue comprobar la incapacidad del equipo para medirse ante los conjuntos de cantera. En aquel nefasto curso, el Córdoba empató ante el Recreativo Granada en dos ocasiones (ambas con 1-1) y también con el Betis Deportivo (0-0) en Sevilla. Pero es que sufrió hasta cuatro derrotas, dos de ellas en su feudo: ante el Sevilla Atlético (1-2) y ante el Betis Deportivo (1-2). Las otras dos llegaron a domicilio, con un 1-0 en Sevilla ante el filial sevillista y un 2-0 en Cádiz ante el segundo equipo amarillo.

Esa negatividad cada vez que asomaba un filial enfrente empezó a variar de manera discreta ya en aquel final de curso. Germán Crespo agarró las riendas para intentar frenar la caída a Segunda RFEF y, aunque no paró el golpe del todo, sí que puso un cierre digno a la temporada con la victoria ante el Cádiz B (2-1) en el último partido en El Arcángel.

La redención, en la 21-22

Un curso más tarde, con el equipo obligado al ascenso, el técnico granadino consiguió limpiar la mente de los suyos y afrontar los partidos ante equipos filiales con otro talante bien distinto. Exigido a ser el equipo dominante de la categoría, el Córdoba representó ese papel incluso ante los rivales que más se le atragantaban, por aquello del talento y atrevimiento con el que suelen jugar los equipos jóvenes.

De nuevo el Cádiz B mordió el polvo en El Arcángel (3-1) en el arranque de una temporada que acabó siendo gloriosa. Misma suerte corrió el filial de Las Palmas (5-1), ante el que el Córdoba aguantó a domicilio (2-2) sumando un punto que acabó dándose por bueno. Para confirmar el cambio de tendencia, los blanquiverdes sometieron al Cádiz B (0-4) con contundencia en El Rosal.

Algo ha cambiado, definitivamente, a la hora de afrontar estos duelos. Germán Crespo parece haberle cogido la medida a su equipo en ese aspecto y el Córdoba empieza a ver los partidos ante equipo filiales más como una oportunidad que como un auténtico marrón. El pasado domingo en Barreiro, el CCF confirmó esa dinámica positiva con una actuación convincente que se quedó en un 1-2, pero que bien pudo terminar con un resultado escandaloso.

Después de un año natural sintiéndose fuerte y con los complejos aparcados, el Córdoba ha conseguido por fin enterrar ese miedo escénico de medirse a los filiales. Por delante tiene esta temporada todavía dos exámenes ante el Real Madrid Castilla y otro ante el Celta de Vigo B para consolidar ese dominio ante los equipos de las mejores canteras del país.

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