Córdoba CF El Arcángel dice basta y Alfaro vuelve al ojo del huracán

Javier González Calvo mira hacia el terreno de juego antes del inicio del encuentro.

Javier González Calvo mira hacia el terreno de juego antes del inicio del encuentro. / Miguel Ángel Salas

La hecatombe se acerca. El Córdoba CF se complicó su futuro tras perder ante la Balompédica Linense, que remontó un marcador adverso al descanso. Otra vez en la segunda mitad, donde los blanquiverdes cambian su cara y se empequeñecen, como se comprobó ante un cuadro gaditano liderado por un gran Koroma, autor de los dos goles. Sin mordiente, sin ilusión, sin nada. 

El Arcángel dijo basta tras la enésima desilusión en casa durante esta temporada. No había ganado nunca la Balona en el nuevo estadio, pero esa maldición ya la rompió. Y lo hizo a lo grande, y dando un golpe encima de la mesa ante el que se consideraba rival directo por la segunda plaza, un Córdoba que va camino de anclarse en la Segunda RFEF. Todo un descalabro para el proyecto de Infinity.

Una situación que lleva a los directivos a valorar de nuevo el rumbo del equipo, con la figura del técnico de nuevo en el ojo del huracán. El mazazo volvió a provocar desesperación en la planta noble de El Arcángel, pero las decisiones llegarán en frío, a partir de este lunes, para evitar otro paso en falso.

Desde la grada, eso sí, el veredicto quedó claro. Las restricciones dejaron en 400 espectadores el límite de aforo en el estadio ribereño, tras subir a nivel 3 de alerta sanitaria. Todos se situaron entre tribuna y anfiteatro. Hubo colas de última hora para entrar al recinto y la certeza tempranera de que no iba a ser una tarde plácida. Desde el inicio, al Córdoba le costó un mundo. La Balona es un equipo correoso que sabe a lo que juega. Todo lo contrario del conjunto blanquiverde. 

Pese a todo, la primera parte acabó con una sonrisa de la parroquia local tras el gol de Willy. Aunque todos pensaban en qué pasaría en la segunda mitad, donde los cordobesistas vienen tirando por la borda todo el trabajo. En Tamaraceite, faltó poco. La Balona dio un paso hacia adelante y sin complicaciones dio la vuelta al partido. Koroma fue todo un incordio para una zaga que no supo cómo pararlo. Fueron dos, pero pudieron ser más. El de Sierra Leona arrancó incluso los aplausos de la afición local.

Varios aficionados blanquiverdes cantan el himno al inicio del partido. Varios aficionados blanquiverdes cantan el himno al inicio del partido.

Varios aficionados blanquiverdes cantan el himno al inicio del partido. / Miguel Ángel Salas

En esa segunda mitad, de la sonrisa se pasó al enfado. Lógico. Sin respuesta en el verde del CCF. Ni los cambios aportaron. Pablo Alfaro, cuya posición está muy debilitada, se llevó la primera gran bronca tras sustituir a Piovaccari por Willy. Ese hombre por hombre no gustó nada a los cordobesistas presentes.

Con el pitido final del colegiado, las protestas aumentaron con unos jugadores incapaces de liderar un proyecto fracasado y un técnico que vuelve a estar seriamente discutido. La Segunda RFEF se acerca, todo un agujero oscuro para un Córdoba que tiene el alma rota. Sin espíritu es imposible pensar que este equipo pueda arrebatar al Sevilla Atlético o a la Balona una de esas dos plazas que dan opción de dar el salto a Primera RFEF. Y visto lo visto, es imposible.

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