Córdoba CF

La anhelada continuidad

  • El gran reto de Jorge Romero al frente del conjunto blanquiverde es trasladar la primera parte ante el Rayo a un partido completo

  • Frenar la sangría defensiva sigue siendo urgente

Jorge Romero observa el trabajo de sus hombres junto a uno de sus ayudantes, con Jovanovic en primer plano. Jorge Romero observa el trabajo de sus hombres junto a uno de sus ayudantes, con Jovanovic en primer plano.

Jorge Romero observa el trabajo de sus hombres junto a uno de sus ayudantes, con Jovanovic en primer plano. / jordi vidal

Jorge Romero marcó la línea de manera clara tras su primer partido al frente del Córdoba. El joven técnico cordobés, lejos de mostrarse triste por el empate logrado ante el Rayo Vallecano después de ir ganando 2-0 al descanso, prefirió quedarse con las cosas positivas que se podían rescatar del choque ante el cuadro madrileño y tratar de proyectarlas, en primer lugar, a un partido completo, y después al resto de encuentros de la competición. Ese es el gran reto de Jorge Romero, una empresa que ni Luis Carrión ni Juan Merino han conseguido llevar a buen puerto y de la que depende la continuidad del cordobés en el banquillo del cuadro blanquiverde.

Mucho se ha hablado desde el pasado domingo de la buena puesta en escena del Córdoba ante el Rayo Vallecano pero, ¿qué hizo en líneas generales el cuadro cordobesista en ese arranque que no venía llevando a cabo en las últimas semanas? Las diferencias son notables, si bien el fútbol tampoco fue de salón, pero al nivel que venía desempeñándose el equipo blanquiverde cualquier mejoría iba a sobresalir. La gran diferencia respecto a los últimos partidos de Merino como entrenador estuvo en la intensidad de los futbolistas. La plantilla del Córdoba ya ha dejado patente que no está capacitada para defender de manera sólida. Las carencias técnicas y tácticas de muchos de los futbolistas blanquiverdes sólo pueden suplirse en parte con una activación total. Esa concentración e intensidad dio al equipo otro aire durante algo más de media hora ante el Rayo Vallecano y le permitió robar balones rápidos e incomodar al contrario, lo que propició la segunda mejoría palpable en el juego colectivo.

Con Merino, el CCF dio buena imagen ante el Oviedo pero no logró mantener ese nivel

Porque si algo se vio el pasado domingo en El Arcángel de inicio fue a un Córdoba mucho más suelto con el balón de lo que venía mostrándose con Merino. Jorge Romero otorgó cierta libertad a Carlos Caballero y Javi Lara, y ambos futbolistas demostraron su capacidad para asociarse y trenzar jugadas, bien buscando al punta o bien abriendo a las bandas. El Córdoba fue más valiente que en la etapa anterior y fue decididamente a por su rival sin contemplaciones.

Así consiguió el cuadro de Romero una ventaja de dos goles, gracias también al aprovechamiento máximo de las jugadas de estrategia. Dos grandes centros de Javi Lara desde el córner los remató Caro a la red. Desde la jornada 2 en la visita a Albacete, cuando Edu Ramos marcó también tras un saque de esquina, no aprovechaba el cuadro cordobesista la pelota parada para sacar réditos en el marcador.

Aunque el Córdoba mostró mejoría en estos aspectos, el trabajo que le queda por delante a Jorge Romero es enorme. Porque en el tramo final de la primera parte y en la segunda mitad, el equipo blanquiverde dejó patente también su incapacidad para defender la portería propia con solvencia. En cuanto la ventaja en el marcador empezó a rondar las cabezas de los futbolistas del Córdoba el Rayo recobró brío en el partido y tuvo sus opciones hasta de lograr la victoria. Y es que los datos defensivos del equipo no se sostienen. Los 35 goles encajados hasta la fecha por el cuadro cordobesista en 18 jornadas suponen un registro histórico en la historia reciente de la Segunda División.

Esa sangría en la portería propia es especialmente flagrante en las segundas partes, cuando el equipo tiende a bajar sus prestaciones defensivas, también por el cansancio físico. Y es que cuando las piernas no van, la cabeza puede desconectarse y los zagueros del Córdoba saben mucho de eso esta temporada.

Ahí es donde radica la principal tarea de Jorge Romero, en conseguir que su equipo dé una imagen más parecida al arranque contra el Rayo que al final del choque. Alargar esa buena disposición y que el desgaste físico no pase factura requiere de tiempo y eso es lo que menos tiene ahora el Córdoba. Y es que si el cordobés quiere ganarse la continuidad en el banquillo tendrá que lograr resultados inmediatos y evitar que le pase como a Juan Merino, que logró que el equipo diera una imagen positiva en su estreno ante el Real Oviedo y luego sin embargo no encontró la continuidad a ese buen inicio.

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