Córdoba

Aquel verano de 1976Arias Navarro que dice que se va y viene Adolfo: pero qué pasa contigo, tío

Los reyes Juan Carlos y Sofía posan con sus tres hijos en Mallorca en el verano de 1976. Los reyes Juan Carlos y Sofía posan con sus tres hijos en Mallorca en el verano de 1976.

Los reyes Juan Carlos y Sofía posan con sus tres hijos en Mallorca en el verano de 1976.

Estaban las islas Seychelles independizándose del Imperio británico y Vietnam del Norte unificándose con los del sur, que fíjate tú después de la que liaron, cuando Arias Navarro , ese señor notario conocido como el carnicerito de Málaga, volvió a pedir paso en la tele. Este hombre definiría para siempre la cara de funeral y si pedía paso era para dar malas noticias (o lo que a él le parecían malas noticias; para algunos dio una noticia estupenda unos meses atrás y jamás nadie pensó que aquel retratillo gris de bigotillo de señor antiguo pudiera transmitir tanta felicidad... con su cara de funeral). La cuestión es que el 1 de julio, para empezar el verano, ahí le teníamos de nuevo: en la tele. ¿Qué nos quiere decir, buen hombre? Que se va porque así sirve a su patria. Pues ea, con Dios, háblame del mar marinero, que era número uno de 40 Principales ese día.

A los tres días un rey muy jovencito pone a un atractivo muchacho abulense como presidente del Gobierno, un tal Adolfo Suárez, que había sido el jefe de la tele donde salía Arias Navarro y al que le quedaba bien la camisa azul, aunque al muchacho de Ávila le quedaba bien cualquier trapito. En ese verano del 76 los dos treintañeros atractivos van a forjar lo que se conocerá como España de la transición y van a entregar a sus mayores, los del fuero, la familia, el sindicato (vertical) y el trabajo la daga para que hagan lo mismo que Arias Navarro. Se llamará harakiri, pero eso será en otra estación.

No es extraño que mientras todo esto sucedía los españoles se dijeran qué pasa contigo, tío, conmigo qué va a pasar, que es que me paso el día de juerga... Era lo que cantaban unos niños rumberos, Los Golfos. Aunque Fernando Esteso tampoco le andaba a la zaga con el dancing rural de la Ramona, al parecer la más gorda de su pueblo. Y el pueblo de Esteso era Zaragoza, así que la más gorda de Zaragoza. No se sabe qué fue de ella.

Y en este verano, uno de los más crudos de la dictadura de los milicos argentinos y en el que Estados Unidos colocó una nave en Marte de la que ya nadie habla y que tampoco se sabe que fue de ella, el Rey, antes de inaugurar vacaciones en Mallorca, lo que ya sería un clásico, con sus niños tan monos y posando como ven en esta foto sin suponer en qué derivaría todo esto para los tres hermanitos, decretó una amnistía: España dejaba de tener presos políticos.

Por lo que fue un buen verano si no eras argentino y no eras Arias Navarro. Y sobre todo y ante todo, si se piensa en el verano de 1976, se piensa en Nadia Comaneci, la rumana que despertó en esa España retraída instintos que hoy serían considerados delito. Entre la Ramona y la Comaneci no había color. Se establecía un nuevo canon. La Transición era imparable.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios