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Tribuna

Un turista inesperado en la ciudad de Córdoba

  • Es momento de que se brinde apoyo a las empresas, pymes en particular, ya que suponen el grueso del tejido productivo en la capital

Turistas en el Patio de los Naranjos de la Mezquita-Catedral Turistas en el Patio de los Naranjos de la Mezquita-Catedral

Turistas en el Patio de los Naranjos de la Mezquita-Catedral

La actual situación que estamos viviendo desde hace unas semanas ha provocado un cambio a nivel global que abarca desde el aspecto social y sanitario hasta el económico. Las reglas del juego han cambiado para todo y para todos, por lo que no nos queda otra que adaptarnos a las nuevas circunstancias y escenarios, como dijo el economista británico John Maynard Keynes en su obra Las consecuencias económicas de la paz, “la facultad de adaptación es característica de la Humanidad […]”, y la verdad, es que no le faltaba razón.

Es más que evidente que la incidencia del coronavirus (covid-19, para ser más correctos) va a afectar a todos los niveles y sectores mundiales, pero, si focalizamos en la economía, el impacto va a ser de unas dimensiones muy considerables. Ya estamos viendo, y sintiendo, las primeras consecuencias. Basta con ver la reciente evolución de los índices bursátiles, los cuáles se encuentran muchos de ellos en mínimos históricos. Si nos centramos en la economía española, el sector servicios tiene mucho que aportar a la riqueza nacional, pero si afinamos aún más y nos fijamos en nuestra ciudad, Córdoba, el impacto que puede tener es bastante importante.

No vamos a mentir si decimos que esto va a afectar a la economía cordobesa. Desde el punto de vista turístico, va a tener importantes efectos en lo que a pérdida de ingresos se refiere, ya sean estos ingresos directos o indirectos, redundando por ende en los miles de empleos que va a verse interrumpidos indefinidamente y/o temporalmente. A mayor abundamiento, y según datos de Exceltur y Hosteltur, habrá pérdidas en turismo a nivel nacional por valor de 6.2000 millones de euros y, en el caso de Córdoba, las pérdidas se cifran en torno a los 72 millones de euros.

Es momento de que se brinde apoyo, ya sea desde el ejecutivo o desde las administraciones locales competentes, a las empresas, pymes en particular, ya que suponen el grueso del tejido productivo en la capital y son fuente directa de la mayor parte del empleo a nivel local. Además, se torna indispensable que tanto la administración pública como entes privados y la ciudadanía cordobesa tomen conciencia del problema que realmente supone esta pandemia y vayan todos en una misma dirección. Esto, a priori, se está cumpliendo, incluso somos un “espejo donde mirarse” para algunos canales de comunicación anglosajones.

La llegada del covid-19 no ha hecho más que poner de manifiesto uno de los principales problemas en materia de turismo de la ciudad de Córdoba: su estacionalidad. La concentración de la temporada alta en Córdoba durante los meses de abril a junio y la escasa oferta turística alternativa ha hecho que suframos numerosas anulaciones de reservas hoteleras y pérdidas por consumo directo e indirecto ya cuantificado líneas atrás. Una de las soluciones la encontraríamos en la diversificación de las actividades turísticas a lo largo del calendario, distribuyendo actividades y apostando por nuevas tipologías turísticas, haciendo esto que seamos menos dependientes de los meses de temporada alta, incrementándose el número de reservas hoteleras y de consumo por actividades relacionadas con turismo a lo largo de todo el año.

La situación que estamos viviendo ahora mismo es transitoria, cambiará y volveremos a situarnos en los números previos a los de la pandemia, pero hemos de aprender de los errores cometidos y a transformar las debilidades en fortalezas.

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