Jose carlos gómez villamandos. Catedrático de Anatomía y candidato a rector

"Tenemos que reivindicar el protagonismo de la Universidad"

  • Asegura que la UCO se juega su futuro en las próximas elecciones y considera que la institución tiene que ser "independiente" y recuperar "el espíritu transformador" que ha perdido

Reconoce que cuando empezó su etapa universitaria ni siquiera pensó que llegaría a catedrático. Ahora, José Carlos Gómez Villamandos intenta convertirse en el octavo rector de la Universidad de Córdoba (UCO). Tiene las ideas claras de cómo quiere que sea la institución académica si se hace con el birrete negro y perfila ya el equipo que le acompañaría.

-¿Por qué ha decidido presentarse a rector de la UCO?

-Porque ha habido un gran número de compañeros de los distintos estamentos que en los últimos meses han mostrado su apoyo a una candidatura que podía encabezar y un conjunto de personas que estima que en la UCO hay que redireccionar algunas cosas y reorganizar otras. Ellos confían en que yo soy la persona que puede liderar ese proyecto de reorganización y de redirección de nuestra Universidad.

-¿Qué se juega la UCO en estas elecciones?

-Creo que nos estamos jugando el futuro. Las universidades, en general, y la de Córdoba, en particular, están atravesando unos momentos complicados, con presiones de otras instituciones y, posiblemente, nos estemos jugando nuestro futuro como una Universidad de prestigio, una Universidad que tiene que seguir manteniendo los estándares de calidad importantes para sobrevivir y mantenerse en un mundo cada vez más competitivo.

-¿Cómo ve la UCO dentro de cuatro años?

-Depende de quien gane...

-¿Realmente se ve con posibilidades de ser el octavo rector de la UCO?

-Sí; de lo contrario no hubiera dado este paso. Quien me conoce sabe que no soy insensato. Soy una persona que mide sus tiempos y que mide sus fuerzas. Además, he tenido un gran apoyo y respaldo de los distintos estamentos.

-Se ha criticado su tardanza a la hora de dar a conocer su candidatura...

-No hemos tardado tanto, creo que hemos ido demasiado rápido. Para mi gusto, si hubiera sido una decisión por mi parte totalmente independiente, no lo hubiera hecho todavía. Creo que hemos empezado demasiado pronto, pero los tiempos se han ido marcando así. Al final, las personas que estaban apoyando mi candidatura me aconsejaron, con criterio, que era el momento de dar el paso. No lo podía hacer antes, primero por esa responsabilidad del día a día y, en segundo lugar, porque tenía el compromiso y consideraba algo que era fundamental finalizar unas oposiciones del personal de administración y servicios.

-¿Qué balance hace de la gestión del actual rector, José Manuel Roldán Nogueras?

-La labor que han hecho los distintos equipos ha sido buena. Pasamos de una situación económica buena y de estabilidad a luego, en los últimos tiempos, una situación más complicada. Eso ha condicionado mucho las acciones que se han podido hacer. Me he sentido cómodo trabajando dentro de ese equipo y he gozado de mucha autonomía, algo que debo agradecer. Y creo que se han hecho grandes logros y otras cosas no se han podido hacer y que tendremos que abordar.

-Durante la presentación de su candidatura dijo que la Universidad "no debe ser una pieza más en el habitual tablero político", ¿quiere usted marcar distancia con la Junta o a que se refiere?

-No, no es tanto marcar distancias. Yo creo que la Universidad tiene que ser independiente en el sentido ideológico y de vinculación con alguna estructura determinada. Tenemos que recuperar el sentido autocrítico y también crítico, no sólo hacia dentro, sino también hacia fuera, con la sociedad. Lo que hay que hacer tanto con la Junta como con el Ministerio como con cualquier otra institución es trabajar con lealtad, con una lealtad institucional, siempre abiertos al diálogo y a la colaboración. A lo largo de mis años de vicerrector, la Junta es consciente de que siempre he buscado y he colaborado con ellos por el bien general.

-Es llamativo que haga referencia tanto a que la Universidad sea independiente políticamente. ¿Cree que la UCO no lo ha sido en los últimos años?

-Bueno, no es que no sea independiente políticamente, debe ser independiente, no digo que no lo sea. La UCO o cualquier universidad tiene que serlo. Creo que algo que hemos ido perdiendo las universidades a lo largo de los años es el espíritu transformador de la sociedad. No somos la palanca que mueve a la sociedad, pero sí agrupamos a una gran cantidad de personas que tienen los suficientes conocimientos y la suficiente experiencia que debería permitir un cambio importante e irradiar a la sociedad una serie de cambios. Creo que eso lo hemos perdido. Durante un tiempo, las universidades fueron sitios de referencia, se preguntaba y su opinión trascendía y eso se ha ido perdiendo.

-Hace estas declaraciones, cuando el Gobierno central quiere reformar la gobernanza de las universidades y en un periodo preelectoral en la UCO.

-En el momento en el que aparece en el Boletín Oficial del Estado o en el de la Junta, la autonomía está limitada por la ley y no puede ser de otra forma. Lo que sí es verdad es que hasta que salga la ley tiene que haber conversaciones, que ya las hay, con una comisión de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas. Lo que todas las universidades están de acuerdo es que el punto clave, el que es irrenunciable, es la gobernanza.

-Una de las propuestas que ha avanzado es que quiere una universidad más transversal que jerarquizada. ¿Hay demasiado puestos en la UCO?

-No me refiero a que haya una jerarquización o a que haya más o menos puestos, sino a que hay mucha distancia entre el gobernado y el que gobierna, entre el alumno y el profesor, entre éste y el personal de administración y servicios. Creo que la estructura de gobierno de una institución, como la de una universidad, debe ser tremendamente cercana. No debemos nunca olvidar como responsables del gobierno de la universidad que nosotros volvemos a las aulas, a nuestros departamentos pasado un tiempo. Eso tiene que estar presente. A mi me gustaría que la actividad docente se siguiera manteniendo aunque uno tenga actividad de gestión; de hecho yo he seguido impartiendo docencia.

-¿Qué quiere decir, que si gana las elecciones seguiría dando clases?

-Intentaría seguir dando clases, aunque eso supone un problema para mis compañeros porque las agendas son diabólicas, pero sí es verdad que en cualquier caso intentaría mantener alguna presencia docente con el alumnado, sobre todo, con el de grado. Eso nos pega a la realidad. Entrar, aunque sea un par de días en clase, y sentir el pulso con los alumnos es importante. Además, se echa de menos.

-En los últimos años la UCO ha culminado grandes edificios. Ahora queda la nueva facultad de Medicina y Enfermería. ¿Qué propuestas incluye en su programa respecto a las infraestructuras?

-El problema de nuestra Universidad, ahora mismo, no son las grandes infraestructuras. Queda Enfermería y alguna obra en Filosofía y Letras, entre otras, pero donde tenemos que incidir ahora mismo es en las pequeñas infraestructuras. Ahora mismo estamos teniendo una obsolescencia, un envejecimiento no del gran equipamiento, que también, sino del pequeño, en los laboratorios de investigación, en los de prácticas. Por ejemplo, necesitamos renovar nuestras bibliotecas. Desde el Vicerrectorado hemos estado impulsando y destinando partidas a bibliotecas, pero creo que tenemos que impulsar aún más los fondos bibliográficos. En definitiva, hay que dar las herramientas del día a día para que se pueda trabajar bien. No se puede suspender una práctica porque un equipo se ha roto. Hay que hacer una planificación plurianual en la que vayamos haciendo una renovación de ese equipamiento que supone el día a día.

-Otro de los mensajes que lanzó en su presentación el el de olvidar la tradicional división universitaria entre Letras y Ciencias, ¿por qué?

-Un rector es el rector de la Universidad, no es ni de Ciencias ni de Letras. Ese enfrentamiento que se puede generar entre Ciencias y Letras, entre colectivos, nos lleva a un desgaste innecesario. Creo que lo que hay que hacer es buscar la unidad, los puntos comunes, no lo que nos diferencia, sino lo que nos hace fuerte como Universidad. No estamos en el momento de dar vueltas, sino de enfocar el futuro, con decisión, y planificar lo que queremos que sea la Universidad en un tiempo medio-largo. Eso no se puede hacer buscando el enfrentamiento. El discurso manido de Ciencias y Letras, docentes, PAS, estudiantes... Yo creo que eso no nos lleva a ningún sitio.

-Si resulta elegido, se enfrentará a una situación económica poco halagüeña y, posiblemente, con nuevos recortes. ¿Qué medidas de trabajo ha pensado para sortear esta situación?

-Aquí hay una premisa que debe ser la fundamental: la Universidad no es nada sin los estudiantes, pero tampoco sin su profesorado y sin su personal de administración y servicios. Y la Universidad no es nada si ese profesorado y ese personal no está motivado, no tiene ilusión y ve que no tiene futuro. Creo que eso es lo primero que tenemos que hacer. Hay que motivar a nuestro personal con el objeto de que desarrollen su labor y que se sienta arropado, protegido, con una estabilidad en las normas. Por desgracia, en las universidades, tanto por elementos externos, como por elementos internos, estamos muy acostumbrados a una inestabilidad continua en cuanto a las reglas. Por eso, creo que es bueno que se establezcan unas reglas negociadas, consensuadas con todos los sectores y que se mantengan de una forma que generen confianza en todo el personal.

-La deuda de la Junta con la UCO roza los 40 millones de euros. ¿Cómo se gobierna así?

-La deuda no es sólo un problema de la Universidad de Córdoba, sino de todas las universidades andaluzas y la solución también es para todas. Aquí ninguna universidad va a tener un trato especial, sea cual sea, de lo contrario estaríamos hablando de deslealtad de la Junta hacia el sistema universitario y estoy convencido de que eso no lo quiere la presidenta de la comunidad autónoma. Coincido totalmente con el discurso de toma de posesión de Susana Díaz en lo que se refería a transparencia y lealtad institucional. Por eso, creo que las soluciones son generales para todo el sistema y lucharemos para que se cumplan. Lo que nunca haremos será que la Universidad de Córdoba sea moneda de cambio en esa negociación.

-¿Pero cómo afecta esa deuda en el día a día de la UCO?

-Podríamos hacer muchas más cosas que no podemos hacer ahora mismo. También es verdad que no sólo es el dinero que nos debe la Junta, también es que tenemos que priorizar dentro de nuestro presupuesto y marcar lo que es importante y lo que no. No puede haber reducciones lineales en el presupuesto. Cuando uno hace el presupuesto marca el modelo de Universidad que quiere y muchas veces se nos olvida eso. Aunque lo que nos sobre sean sólo diez euros, si esos diez euros los ponemos en investigación, en docencia, estamos diciendo dónde quiere ir la Universidad. La cuestión es establecer criterios, prioridades y definir claramente lo que queremos como Universidad y nuestro presupuesto tiene que ser acorde con ese discurso. Si no, no generamos confianza.

-La UCO ha conseguido también en los últimos años superar el 30% de su financiación a través de los recursos propios. ¿Seguirá en esa línea?

-La captación a través de la transferencia tiene que ser una de las prioridades en las que hay que incidir. Hasta ahora no se ha fomentado -aunque la OTRI ha hecho una excelente labor- la cultura de la transferencia dentro del profesorado y del personal docente investigador. Transferencia se puede hacer desde la Ciencia, la tecnología y desde las Letras y, de hecho, se está haciendo. Tenemos que ser capaces de generar una corriente en ese sentido. Pero tampoco podemos ir a movimientos pendulares; es decir, no es cuestión ahora de que todos hagamos transferencia. Hay que ir jugando y que cada uno se sienta bien con lo que mejor hace. Pero para hacerlo hay que contar con una estructura de apoyo. Uno no puede coger al profesor y decir que haga transferencia. Hay que crear estructuras sólidas de apoyo, no sólo en el papel, sino realmente con la dotación presupuestaria y de personal necesario para que el profesor haga lo que tiene que hacer y esa estructura de apoyo también.

-Una de las premisas constantes de la UCO es la de acercarla más a la sociedad. ¿Cree que se ha cumplido?

-Se ha hecho mucho. La Universidad de hace unos años no tiene nada que ver con la actual en cuanto a esa apertura, pero creo que también tenemos que reorientarla. Está muy bien que acompañemos a muchas instituciones en actos, pero tenemos que implicarnos más en el día a día y en el quehacer diario a través de acciones de tipo estratégico. Tenemos que ser ese espíritu crítico, en el buen sentido, de dinamizador de algún tipo de actividad. Nuestra mejor forma de implicarnos con la sociedad es organizar actividades formativas, por ejemplo, que den respuesta a unas necesidades; es lo que demanda la sociedad. Tenemos que reivindicar el protagonismo que tiene que tener la Universidad. Creo que tiene que haber una política de imbricación con la sociedad muy definida.

-¿Tiene ya su equipo?

-Tengo una estructura pensada y no será similar a la actual; aún no tengo nombres. Hay una serie de cambios que creo que son importantes y que pueden poner de manifiesto cuáles son nuestras prioridades. Cuando uno termina un cargo tiene que volver a la labor docente, y creo que eso es uno de los principales incentivos para hacerlo bien. Quiero un equipo formado por personas capacitadas, que han tenido cargos de gestión, otros que tendrán que empezar a desarrollarla. El perfil es de personas con futuro, con muchas ganas de trabajar, que entiendan que este periodo es un periodo de sacrificio profesional y personal y que lo que se van a dedicar es al bien general de una forma totalmente objetiva, que van a trabajar para desarrollar las bases de la Universidad del futuro. Quiero un equipo totalmente cohesionado, un equipo donde no se establezcan rivalidades ni sea un reino de Taifas. Tiene que haber una buena cohesión entre ellos y creo que hace falta un rector con esa capacidad de cohesionar y de establecer esas relaciones.

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