Epifanía

Jornada de Reyes de patinetes y Ksi-Meritos

  • Sus Majestades recorren las casas de los cordobeses para dejar bajo el árbol todos (o casi todos) los regalos que niños y mayores han pedido en sus cartas

Una familia se pasea con patinetes y bicis por el Vial. Una familia se pasea con patinetes y bicis por el Vial.

Una familia se pasea con patinetes y bicis por el Vial. / Juan Ayala

La ilusión no se toca. Cuando llega el día de Reyes, la edad importa poco. La previa del día más emocionante del año siempre es jornada de nervios, lo mismo da tener cuatro años que tener 50, a todo el mundo le hace ilusión encontrarse un regalo con su nombre bajo el árbol, encima del sofá o escondido en algún rincón de la casa al que, por arte de magia, hayan accedido Sus Majestades los Reyes Magos.

Pijamas, colonias, calcetines o el último disco de Manuel Carrasco han copado los presentes de los mayores de la casa que también han pedido a Melchor, Gaspar o Baltasar una suscripción a Netflix, un vale para gastar en las inminentes rebajas o un libro de yoga para sobrellevar el estrés de comienzos de año.

Los más grandes de la casa también han tenido sus respectivos presentes de Reyes

Y aunque es cierto que el 6 de enero es un día que a todo el mundo le hace ilusión, también es verdad que los verdaderos reyes de la jornada son los más pequeños. La noche del día 5, la mayoría intentó dormirse rápido sin éxito apretando mucho los ojos. Al final el cansancio venció y la ilusión llamó a la puerta bien temprano.

Muchos niños casi se han caído de la cama para llegar raudos y veloces hasta el salón y calcular lo bien que se han portado según el número de regalos dirigidos a ellos que hubiera esparcidos en el suelo. Muchos de ellos han abierto las cajas pensando que dentro podría haber un Ksi-Merito, una muñeca LOL o alguno de los distintos modelos de los Bebés Llorones. Habrá pequeños que lo hayan encontrado, pero otros muchos que se hayan tenido que conformar con otros regalos (para nada menos buenos).

Y es que estos tres juguetes, en su mayoría muñecos a los que hay que cuidar, han sido los más demandados a Sus Majestades durante estas Navidades, por lo que Melchor, Gaspar y Baltasar han tenido que dar más vueltas de la cuenta para encontrarlos y, en muchas ocasiones, no lo han conseguido.Anabel, madre de Nathalia, ha sido una de las emisarias de Sus Majestades que no ha conseguido dar con ningún Bebé Llorón. "Lo buscamos por todos lados y con tiempo de sobra, pero estaba agotado", explica mientras abre a Nathalia la caja de un Nenuco blandito. "Cuando dijimos de buscarlo por internet ya era tarde y tampoco lo conseguimos", se lamenta, aunque a Nathalia se la ve bastante conforme con el citado Nenuco, la familia de Peppa Pig, plastilina, libros y hasta una cuna parque.

Victoria, de seis años, sí ha tenido suerte y los Reyes le han conseguido una muñeca LOL (la séptima que tiene). Además, se ve que esta pequeña cordobesa se ha portado bastante bien porque en su árbol también ha aparecido una Nintendo Switch, la consola de moda de estas Navidades, con permiso de la Playstation 4. "Yo me había pedido muchas cosas, pero no me esperaba que me trajeran las dos más importantes", comentaba Victoria sin saber muy bien a qué regalo atender primero.

Las consolas han vuelto a ser uno de los regalos más demandados

También están muy de moda (con polémica incluida) los patinetes eléctricos. Tanto para pequeños (siempre vigilados por adultos) como para grandes, este medio de transporte que tantos quebraderos de cabeza está dando a los ayuntamientos ha sido uno de los regalos estrella de los Reyes Magos.

El paseo del Vial Norte ha sido uno de los lugares más concurridos para probar el transporte de moda. Lolo, de 13 años, ha sido uno de los afortunados que ha conseguido su patinete eléctrico. Con bastante parsimonia se ha paseado por el Vial a la espera de cogerle el truco a las dos ruedas, además lo ha hecho bien ataviado de seguridad (casco, rodilleras, coderas y todo lo necesario). "Mis padres me han dicho que no me dejan salir sin todo esto", comentaba el joven intentando mantener el equilibrio. Visto lo visto, cualquier medida de seguridad es poca.

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