Educación

Nueva Zelanda, destino educativo

  • Una quincena de alumnos del Luis de Góngora viajan hasta Oceanía gracias a un programa de intercambio

Alumnos y profesores del instituto Luis de Góngora en Nueva Zelanda Alumnos y profesores del instituto Luis de Góngora en Nueva Zelanda

Alumnos y profesores del instituto Luis de Góngora en Nueva Zelanda / El Día

Desde Córdoba hasta Nueva Zelanda hay casi 20.000 kilómetros de distancia y, nunca antes esta barrera geográfica ha sido óbice como para no viajar hasta allá e impregnarse y conocer su sistema educativo.

El instituto Luis de Góngora es, hasta el momento, el único centro educativo de Andalucía que ha puesto la pica en Flandes –en este caso en Nueva Zelanda– gracias a un programa de intercambio y ha resultado elegido entre una treintena de institutos de Secundaria de la región andaluza.

Los afortunados han sido una quincena de alumnos de primero de Bachillerato del Luis de Góngora, que han estado acompañados por dos profesores. Entre ellos, César Morales, quien explica que para poder llevar a cabo el proyecto han recibido una ayuda de unos 8.000 euros.

Christchurch es la ciudad en la que han estado durante dos semanas, en concreto, del 30 de marzo al 13 de abril, esta expedición educativa cordobesa. Christchurch, por cierto, es una localidad de unos 200.000 habitantes, que sufrió el peor ataque terrorista en la historia de Nueva Zelanda el pasado 15 de marzo y en el que murieron casi medio centenar de personas.

Según anota Morales, el alumnado ha estado en el centro educativo Rolleston College, que se puso en marcha hace ahora cuatro años, y donde han recibido clases durante su estancia. Con este viaje, “queríamos que el alumno conociera otras culturas”, reconoce. Y, por ello, antes de llegar a Nueva Zelanda, los estudiantes hicieron escala en Doha, la capital de Catar y, posteriormente, pusieron rumbo a Christchurch, su destino final.

En el viaje de ida, los alumnos hicieron escala en Doha (Catar) y en su regreso a España conocieron Melbourne (Australia)

Una vez allí, lo más llamativo, según apunta Morales, es que en el centro “no hay aulas físicas, sino que todos los espacios son abiertos”. Tampoco hay, continua, pupitres y los alumnos están sentados en sofás o en taburetes. A diferencia de los colegios e institutos españoles, en este de Nueva Zelanda “no hay papel físico y nos ha llamado mucho la atención”, expone el docente. Así, los alumnos tampoco tienen libros de texto, pero sí tabletas electrónicas para trabajar.

Morales, además, explica que el sistema educativo que se imparte en Nueva Zelanda “no tiene nada que ver con lo que se hace aquí”. Como ejemplo alude a que se fomentan valores como “cómo saber hacer las cosas, mientras que aquí se memoriza más y allí se preparan más para la vida profesional y también personal”. Otro de los aspectos que subraya es que cada viernes, por ejemplo, los alumnos de este centro celebran una asamblea en la que se hacen entrega de una serie de distinciones por diversos valores, como la solidaridad, saber criticar, escuchar atentamente o fomentar la inclusión.

El docente, además, explica que la gran mayoría de los centros educativos de Nueva Zelanda segregan a sus alumnos por sexos y en el que han estado es “de los pocos” que no. No obstante, reconoce que viajar hasta Oceanía “es una experiencia espectacular y, aunque es un país alejado, desde mi óptica la cultura anglosajona lo está impregnado todo”.

Durante su estancia en el continente de Oceanía, los alumnos cordobeses han vivido en las casas de los estudiantes neozelandeses y sus familias, mientras que los dos profesores del Luis de Góngora que han viajado con ellos han estado en casas de docentes del citado centro.

Y claro, si desde Córdoba ha habido posibilidad de viajar hasta Nueva Zelanda, desde allí otro grupo de alumnos viajarán próximamente a la capital cordobesa con el mismo programa. Según las previsiones que maneja Morales, será el próximo mes de octubre.

Para este profesor del Luis de Góngora el hecho de participar en esta iniciativa es de vital importancia y pone de manifiesto la apuesta que por los idiomas hace este centro de Secundaria. No en vano, el instituto participa en programas de bilingüismo desde 1995 y su primer destino de intercambio con alumnos fue Belfast (Irlanda del Norte). Desde entonces, este espacio educativo de la capital cuenta con ya con 22 centros asociados para desarrollar este tipo de programas, tanto en en países de la Unión Europea, como en Estados unidos, Turquía e incluso en Etiopía.

Y, por cierto, si a la ida Doha fue la ciudad elegida donde hacer escala, de regreso a España los alumnos del Luis de Góngora visitaron Melbourne (Australia) y conocieron otra cultura.

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