Reacciones al 1-0

Banderas y cánticos contra el referéndum

  • Alrededor de 3.500 personas se citan en la calle Capitulares para defender la unidad de España en una movilización que se salda sin ningún incidente

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La calle Capitulares se llenó ayer de banderas españolas a mediodía. Allí se concentraron, frente al Ayuntamiento, alrededor de 3.500 personas, según los datos ofrecidos por la Policía Local. Cánticos diversos, con Puigdemont en el centro de todas las miradas, aunque no sólo él, sirvieron para que estos cordobeses se posicionasen contra el referéndum ilegal que los independentistas catalanes promueven para hoy, 1 de octubre. La movilización, que se difundió durante la tarde anterior con intensidad por las redes sociales, se desarrolló sin incidente alguno que reseñar. Ni siquiera en cuanto al tráfico hubo problemas, ya que los manifestantes ocuparon la zona peatonal de esta céntrica y simbólica vía, por lo que la circulación se mantuvo con normalidad en calles aledañas como Alfaros, San Pablo, Claudio Marcelo o Diario de Córdoba.

Al mismo tiempo que se producía esta protesta, en otra zona de la capital se desarrollaba una multitudinaria marcha reivindicativa en defensa del mundo rural y de sus prácticas tradicionales, como la caza o la pesca. Concentraciones similares a la de Córdoba contra el 1-0 catalán se produjeron en otras urbes españolas, con especial concurrencia en la dos principales capitales, Madrid y la propia Barcelona.

La protesta de Córdoba se alargó durante más de una hora, tiempo en el que los cánticos no cesaron. Las banderas comenzaron a verse sin embargo mucho antes por las calles, desde las diez y media más o menos en zonas cercanas como la plaza de las Tendillas. Incluso la noche anterior, especialmente concurrida en los bares del Centro de la ciudad, pues este fin de semana se celebran muchas bodas en Córdoba, se vio a algunos jóvenes paseando con el emblema por calles céntricas como Cruz Conde. Síntomas todos de que la ciudad no es ajena en absoluto a la tensión que se vive en todo el país desde hace semanas por el desafío a la Constitución que se sucede en la comunidad autónoma catalana.

Las consignas ayer estuvieron repartidas. Las puyas más ácidas se las llevó el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, para el que se pidieron penas de cárcel. También hubo alguna critica puntual al presidente del Gobierno, que no acabó por prosperar entre la multitud, mientras que sí se corearon los cánticos "La alcaldesa, ¿dónde está?" o los "Los concejales, ¿dónde están?", mientras la concurrencia miraba al ventanal del despacho de la Alcaldía, cerrado a esas horas a cal y canto como todo el Consistorio por ser sábado. Ningún edil en activo acudió a la protesta, aunque sí se pudo ver por allí muy implicado al veterano político del Partido Popular, hoy consejero del Real Círculo de la Amistad y sin cargo institucional alguno, Ricardo Rojas. Además de los ya dichos, los manifestantes dedicaron cánticos diversos a la unidad de España, como "España es una y no 51", y algunos lemas deportivos muy habituales en partidos de la selección nacional como el "Yo soy español, español" o el clásico "A por ellos", que sólo se entonó una vez pero con nitidez y amplio seguimiento.

La concentración de ayer es la tercera que se produce en apenas una semana para defender en Córdoba la unidad de España frente al desafío independentista. Ya el fin de semana pasado se reunieron algo más de 2.000 personas en la zona del Pretorio, junto a la bandera española que hay en el Vial. Y a comienzos de semana varias decenas acudieron a la Comisaría de Campo Madre de Dios para despedir a los agentes de la Policía Nacional que partían hacia Cataluña dentro del operativo dispuesto por el Gobierno central. El Ministerio de Interior, sin embargo, desautorizó al día siguiente esta convocatoria, a la que acudieron principalmente familiares y amigos de los efectivos policiales.

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