manuel blasco. presidente del centro comercial abierto centro córdoba

"Tenemos muchas posibilidades, pero nadie quiere coger la batuta de la ciudad"

  • Afirma que la pérdida de negocios en la calle Cruz Conde no es a consecuencia de la peatonalización, sino de la crisis de consumo

  • Defiende la labor de Rafael Bados

Manuel Blasco, en la plaza de San Nicolás. Manuel Blasco, en la plaza de San Nicolás.

Manuel Blasco, en la plaza de San Nicolás. / reportaje gráfico: jordi vidal

Manuel Blasco ha tenido varias tiendas de ropa en la calle Cruz Conde, ahora representa en una inmobiliaria y es socio en un bar, entre otros negocios por los que ha pasado. Desde hace unos años es el presidente del Centro Comercial Abierto Centro Córdoba, un puesto "por el que no cobro porque no tendrían dinero para pagarme" y que ostenta para "aportar mi granito de arena" a mejorar la economía de la capital. Muy crítico con la gestión política y la falta de oportunidades, asegura que el objetivo es generar oportunidades de crecimiento y empleo.

-Entre las lluvias del invierno y que no termina de llegar el calor parece que este año está siendo malo para el comercio.

-Yo siempre he dicho que un comerciante mira más al cielo que un labrador y eso es una verdad. Las inclemencias del tiempo están ahí y no podemos hacer nada, pero hay otras cuestiones que también nos están influyendo, como es la inclemencia del paro, que desde hace más de diez años está estancado en esa cifra maldita del 30%. Eso es una barbaridad. En Córdoba ya no hay industria, los polígonos son solares vacíos, hay muy poca actividad.

-¿Eso sí se puede evitar?

-Está claro que sí, porque Málaga lo está haciendo. El ciudadano tiene que exigirle a los políticos, primero, que la casa esté ordenada porque así los empleados públicos podrían trabajar mejor. Segundo, que los que vayan en las listas estén preparados, porque si no tenemos políticos cualificados difícilmente pueden hacerlo bien. Córdoba es una ciudad que de ser la tercera de Andalucía ha pasado a ser la quinta y vamos camino de ser la sexta. En el primer trimestre de este año se nos han ido 6.000 personas. Eso es una barbaridad porque la mayoría son gente joven, emprendedora, mano de obra, gente que puede generar riqueza.

-¿Qué está pasando con la calle Cruz Conde?

-Que se han ido las franquicias. Y eso que ellas tienen mejor economía y posibilidades, mientras que nosotros vivimos arriesgando nuestro patrimonio. Lo que ocurre es que no hay consumo y lo poco que se consume se hace en otras cuestiones, en hostelería, en irse el fin de semana o en tapar agujeros.

-¿No tiene nada que ver la peatonalización? Porque hay quien la está poniendo en duda.

-No tiene nada que ver. Cruz Conde ha sido el ensamblaje de todas las calles comerciales del centro y ha permitido que la ciudad recupera la calle, la disfrute, algo que es nuestra seña de identidad. La gente está en la calle pero no consume, porque no hay economía. El gasto se concentra en cuatro o cinco negocios muy poderosos, que tienen mucho marketing y tiran más que un comercio tradicional. Se ha insistido en que desaparezca esa gran masa de comercio que había en Córdoba, que era de lo mejor que había en España. El gran motor era la joyería y se ha dejado perder. Se tenía que haber solucionado y se ha dejado morir. La industria ha desaparecido, prácticamente no tenemos nada nuevo en este sector. No podemos vivir de funcionarios y la banca está en una situación metiendo tecnología a marchas forzadas, lo que supone menos empleo y la desaparición de la clase media. Todo eso está influyendo y nadie se quiere dar cuenta.

-¿Las franquicias entonces son aliadas o enemigas del comercio tradicional?

-Aliadas. La unión hace la fuerza. Hubo muchas discrepancias porque El Corte Inglés nos solicitaba entrar en el centro comercial abierto y al final ha entrado y ha participado en la Shopping Night por primera vez. Nosotros en la asociación tenemos cultura, deporte, ocio, confección, calzado, profesionales... Todos los sectores están representados y está dando un buen resultado.

-¿La Shopping Night es una catetada?

-La Shopping Night es la manera que algunos comerciantes tenemos para aportar nuestro granito de arena a la generación de riqueza. Nos anunciamos en Málaga, Sevilla y Madrid y también implicamos a la provincia, porque sería egoísta mirarnos el ombligo. Tenemos que creernos lo que tenemos y unir fuerzas, la Shopping Night da una oportunidad a muchos comercios pequeños de que se conozcan, que sean descubiertos por la gente que de otra manera no acudirían. Y a mi amigo Pedro García le tengo que dar las gracias, porque somos muchos catetos. Este año somos un 20% más de comercios que se han apuntado y hay más interés que ningún año. Es un buen publicista.

-¿Qué aporta el comercio tradicional?

-Especialización, la cercanía, el estar ahí en los momentos de crisis. El comercio tradicional ha estado ahí para muchas personas que lo han pasado mal y eso no lo pueden hacer las grandes cadenas. La implicación ha estado ahí y eso la ciudadanía lo sabe.

-¿Está adaptado a las nuevas formas de consumo de la era digital?

-Lo raro ahora es encontrar alguien que no tenga su ubicación en Google, una página web o en Facebook. Pero el problema es que se ha creado una plataforma tan monstruosa que hasta a los grandes les cuesta competir con Amazon. El comerciante busca productos de calidad y tiene que buscar en las nuevas herramientas un aliado, no sólo tenerlas sino saber usarlas y eso es complicado.

-¿Se está dejando morir al comercio tradicional?

-El comercio tradicional no tiene consumidores porque no tienen economía. Somos un tercio de la actividad económica de la ciudad y eso no debería ser. Servicios y comercio no pueden tener ese peso en la economía porque necesitamos sí o sí otra industria, ya sea agroalimentaria o turismo, que tire y haga del comercio el sector que ha sido antes. Nosotros damos un servicio, pero tiene que haber alguien que genere riqueza. Hemos visto perder industrias y ahora cómo la apuesta de la Junta por la logística se va a Antequera. ¿Cómo no se ha luchado por eso? ¿Por qué se ha permitido? Algo pasa aquí.

-¿Qué?

-Yo no soy político y todo esto lo hago por hobby, sin que me paguen, porque quiero aportar mi granito de arena para que tengan oportunidades en su ciudad. No tengo necesidad de enfadarme con ningún político, pero les exijo que luchen por la ciudad en la que estamos. Que ponga todos los medios, que ponga la ciudad a funcionar, que exija agilidad al montaje de empresas, de todas. Todo lo que genere empleo o autoempleo tendría que ser la primera prioridad d los políticos, lo que no se puede generar es miseria.

-Se lleva mucho tiempo hablando del turismo de compras, pero no se ha hecho mucho.

-No se está aprovechando este sector para combatir al turismo de ida y vuelta, que no nos interesa, y apostar por el de calidad. Yo he propuesto veinte mil veces el turismo de compras; los turistas no pueden llegar a la puerta de la Mezquita, verla e irse. Hemos pedido que se pongan varios puntos alrededor de la ciudad y que se bajen y vayan andando hasta los puntos de interés y se haga así un recorrido por las zonas comerciales. Hay que echarle valor y decir que no queremos ese turismo, sino uno de calidad. ¿Ahora vamos a intentar recuperar la joyería, cuando hemos ido a cuello a por ellos? Podríamos haber sido el centro de la joyería de toda Europa. ¿Qué queremos? Aquí se ha criticado la construcción y la culpa la han tenido los políticos que la han dejado caer entre todos. Y digo políticos porque Cajasur estaba dirigido por políticos y, en vez de apoyar a las pymes, a los jubilados y a las familias, optaron por la construcción. ¿Eso quién lo paga? Al final los de siempre, los de a pie, pero ahí estaban todos los partidos. ¿O la culpa la tiene nada más que el cura? Todos sabemos que no, porque si las cajas han caído ha sido porque estaban metidos los políticos.

-Le veo bastante crítico.

-Es que nunca salen las cosas en esta ciudad. Habría que mirar el ejemplo de Málaga, donde se hizo una apuesta muy difícil. Málaga era una ciudad fea, que no tenía turismo porque estaba en la provincia, a la que no iba nadie, pueblerina... Y ahora pasa a ser una gran capital, que apuesta por la cultura. No por un bar, porque eso vendrá solo. En Córdoba tenemos muchas posibilidades, lo que no tenemos es un director de orquesta, nadie quiere coger la batuta de la ciudad, nadie quiere coger el toro por los cuernos.

-Además de mirar a los políticos también se pide en algunas ocasiones la implicación del comercio en algunas actividades de la ciudad, como el alumbrado navideño o la colocación de toldos.

-El alumbrado ha estado muchísimos años pagado por el comercio al cien por cien. Pero los políticos dijeron que se hacían cargo del tema y ahora que el caramelo lo está mordiendo no lo quieren y miran al comercio. Si usted se lo quiere cargar se lo carga usted. Aquí la cuestión parece que es quitarlo sí o sí. Antes era la contaminación lumínica y ahora no sé qué es. Es que estamos en otras cosas, en cambiar los nombres de las calles, que eso por lo que se ve genera empleo...

-Le tengo que preguntar por la deuda que Comercio Córdoba mantiene con Hacienda.

-Sólo le puedo decir que el asunto viene por una mala gestión de un exempleado y, en cuanto a la deuda, está aplazada y se está pagando. El tema de Hacienda [la sanción] se solventará. Eso se ha sacado por un tema político. Nosotros cogimos la federación en los momentos más duros, nos comimos despidos valorados en 800.000 euros. Teníamos más de 400.000 euros en deuda, los cuales hemos podido solventar y nos ha generado este problema. Ha sido una mala gestión de un trabajador, pero se ha sacado en un contexto político para hacer daño. Nos encontramos hipotecas, deudas millonarias. Hicimos auditoría y salieron cuentas falsificadas en 110.000 euros. Nos encontramos mucha mierda, muchísima. No nos hemos quedado dinero de nadie, ni mucho menos y las explicaciones las tiene que dar el presidente, que las dará cuando pueda aportar una solución.

-¿Respalda la labor de Rafael Bados al frente de la Federación?

-Cien por cien. Bados puede ser una persona que caiga bien o mal, pero la labor al frente de la federación, lo que ha asumido, ha sido impecable. Pienso que si hubieran entrado otras personas, Comercio Córdoba no existiría ahora. Bados tiró de políticos, ayuntamientos, amistades en empresas para ir a mendigar para salvar lo que otros hicieron mal. Respaldo toda su labor por completo. Quien tiene boca se equivoca y, por su forma de ser, ha podido tener pequeños fallos, pero en sugestión en general creo que lo ha hecho muy bien al frente de la federación.

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