Inmaculada Troncoso | Delegada de Educación de la Junta “No hay ningún modelo educativo que pueda sustituir la presencia de un profesor”

  • Defiende que la incorporación del profesorado del cupo covid en las aulas es “suficiente” y subraya que el cierre de unidades “responde a la demanda que existe de matriculaciones”

La delegada de Educación, Inmaculada Troncoso. La delegada de Educación, Inmaculada Troncoso.

La delegada de Educación, Inmaculada Troncoso. / Juan Ayala

Afronta un inicio de curso marcado por la segunda ola del coronavirus, pero insiste en que los centros educativos son entornos seguros. La delegada de Educación, Inmaculada Troncoso, reconoce que antes de la vuelta a las aulas ha estado varios días sin dormir “pensando, sobre todo, en que todo se desarrollara con normalidad y fuera tranquilo” y anota que “no le temía al hecho de que a lo mejor hubiera un incidente destacado porque alguien se manifestara, sino que le temía más al hecho de que todo fluyera con tranquilidad”.

–¿Son ahora los colegios e institutos espacios seguros?

–Hemos creado entornos muy seguros. Donde ahora mismo puede estar más seguro un niño es en el colegio, sin lugar a dudas. Esto ha sido gracias al esfuerzo de la comunidad educativa, empezando por los equipos directivos, apoyados por la administración lógicamente, pero es que los espacios que se han creado en los colegios gozan de una seguridad, de una planificación, de una organización que he vivido de primera mano. He visitado varios centros y lo tienen bien organizado. Tenemos que tener esa tranquilidad.

–En sus intervenciones hace una férrea defensa al profesorado, que se ha encontrado con una situación que afrontar con innumerables instrucciones en los últimos meses, lo que ha provocado muchas quejas.

–El papel del profesor es indispensable e indiscutible. No hay ningún tipo de modelo de enseñanza que pueda sustituir la presencia de un profesor, que arropa a los niños, que los quiere, que los abraza, que sirve como si fuera su madre y padre cuando los tiene delante. A quien le apasiona la profesión de ser profesor, de ser docente, sabe perfectamente que no puede haber nada que le pueda sustituir de ninguna forma. Además, existe un efecto compensador de muchas otras facetas de la vida en las que esos niños no tienen el cariño que, a lo mejor, no pueden tener y viven situaciones complicadas o tienen dificultades de aprendizaje y el profesor presencialmente las puede compensar de esa forma. Por eso, me preocupa especialmente que no exista esa confianza por parte de las familias en la figura de los profesores y, por eso, cada vez que puedo ensalzo su figura porque creo que deben ser reconocidos por la sociedad como personas que van a cuidar, personas que van a procurar el desarrollo de una sociedad futura y van a servir para que la sociedad sea mucho mejor.

–Otra de las críticas que han lanzado desde el profesorado es que no son enfermeros con la creación del docente covid.

–El profesor covid no es experto y nadie se lo va a exigir. En los centros tiene que haber una persona que se encargue de decir y servir de enlace con el enfermero. Han recibido su formación y la responsabilidad que tienen es solo exclusivamente de mantener informados a sus compañeros del claustro, las familias y los alumnos, nada más allá de eso. No va a ser responsable de ninguna decisión sanitaria porque no es de su competencia; lo tenemos que tener muy claro. Él va a estar en contacto con el enfermero de enlace, que será el que comunique a la Delegación de Salud y Familias lo que tenga que comunicar.

"Donde ahora mismo puede estar más seguro un niño es en un colegio, sin lugar a dudas”

–Otra de las críticas que han lanzado los sindicatos ha sido no reducir las ratios debido a la necesidad de mantener la distancia de seguridad para evitar contagios. ¿Por qué no se ha aprovechado la pandemia para por fin para reducir el número de alumnos por aula?

–La bajada de ratio es una situación que está sobre la mesa desde que yo tengo conocimiento en esta profesión y, es ya desde hace muchos años. Para empezar, requeriría de un cambio normativo de carácter estatal y autonómico, no es una cosa que se hace de un día para otro. Hay que tener en cuenta y, ya se me ha criticado por decir esto, que necesitamos espacios en los centros para bajar la ratio y una inversión, que nadie duda, que sea razonable pero que no podemos abarcar. No podemos engañar diciendo que se va a bajar la ratio de buenas a primera y todo el mundo va a tener 20 alumnos. Vamos a ser realistas y ¿qué es lo que tenemos? Pues mayor contratación. Actualmente, en estas circunstancias en las que vivimos no podemos bajar la ratio a través de una norma, ni de una ley, pero sí lo vamos a hacer de manera indirecta con la contratación de más personal. Con ello, se invierte en la colocación de mayor personal tanto de Primaria y Secundaria. Por ejemplo, en Primaria en aquellos grupos que vayan más de 20 alumnos van a contar con un profesor más.

–¿Pero eso es suficiente?

–Deben ser suficientes porque, además, esos centros tienen que tener también profesorado de apoyo, dependiendo de las peculiaridades de cada uno. Es decir, que este cupo covid va a servir para hacer desdobles, para hacer refuerzos y se puede utilizar donde el director lo considere mejor. No obstante, no se descarta la posibilidad de que se pueda contratar a más personal en adelante. Es una forma de bajar la ratio.

–Llega un curso en el que, de nuevo, las familias han denunciado el cierre de aulas.

–Cuando hablamos de cierre de unidades tenemos que decir que no se hace por capricho, sino que responde a la demanda que exista de matriculaciones. El proceso de adjudicación de unidades todavía no se ha cerrado y hay que esperar a la certificación de matrícula en Secundaria para ver con qué número de unidades contamos y poder ver dónde están priorizadas las necesidades. El proceso no está cerrado aún y es posible algunas veces arrancando el curso se incorpore alguna unidad más.

–Las familias también han criticado que la eliminación de aulas sea solo en la educación pública y no en la concertada. ¿Se está favoreciendo a este último tipo de enseñanza desde la Junta?

–No hay fundamento ninguno para considerar que se esté favoreciendo a la concertada. En primer lugar tenemos que hablar de alumnos, no de tipos de enseñanzas. Cuando es necesario cerrar en la concertada se cierra y, de hecho, algún ejemplo reciente tengo y, cuando hay que abrirlo se abre igualmente en uno y en otro. Eso no responde a ningún criterio objetivo el considerar que se está favoreciendo a uno u a otro.

"No hay fundamento ninguno para considerar que se esté favoreciendo a la concertada"

–En las últimas semanas, varios alcaldes de la provincia han alzado la voz ante la falta de fondos para limpieza de los colegios, dadas las condiciones de la pandemia.

–La competencia de los ayuntamientos es el mantenimiento, la limpieza y conservación y vigilancia de los centros de Primaria. Se les ha hecho llegar un informe jurídico y se les ha dicho en varias ocasiones que esa conservación tiene que partir de ellos. De la misma manera que en momentos extraordinarios la Junta ha establecido medidas extraordinarias, en este caso los ayuntamientos también tienen que poner de su parte. Lo único que podemos decir es que, si en un momento determinado existen especiales dificultades, las podríamos estudiar conjuntamente. Pero dejemos claras las competencias de cada uno y, si el esfuerzo que se ha hecho por parte de la Junta con los centros que son de su competencia en reforzar con mayor número de efectivos de limpieza,–esto– tendrá que ocurrir de la misma manera por parte de los ayuntamientos.

Un momento de la entrevista de la delegada de Educación. Un momento de la entrevista de la delegada de Educación.

Un momento de la entrevista de la delegada de Educación. / Juan Ayala

–Los alumnos han vuelto a las aulas después de seis meses desde que se cerraron por la declaración del estado de alarma. ¿Considera que durante el confinamiento perdieron conocimientos para este curso?

–Me preocupa más, quizás, aquellos niños que estaban empezando a leer. Los más pequeños eran los que más preocupación nos daba porque están en un comienzo que tiene que tener una continuidad y se lo cortas de repente. O cuentas con la colaboración de la familia, o si no empezar otra vez de nuevo cuesta mucho más trabajo. El desarrollo de un niño pequeño en unos meses es mucho tiempo, no para un chaval de segundo de Bachillerato o cuarto de Secundaria. Los conocimientos que no se han podido adquirir en tres meses no pasa nada si luego vuelves porque la vida académica de un estudiante es muy larga y tiempo habrá de recuperar lo que no se ha podido aprender en ese momento. Eso preocupa como es lógico, pero no nos debe quitar el sueño porque siempre tenemos la oportunidad de volver a recuperar. De hecho, el primer trimestre se ha establecido que debe ser tratado especialmente para poder alcanzar los objetivos y aprendizajes que se quedaron en el tercer trimestre último del curso anterior.

–Hay quien ya alerta del peligro de tener una generación perdida en el ámbito educativo por culpa del covid.

–No sería tan derrotista y no lo llamaría generación perdida. Hemos vivido unas circunstancias que nos han afectado a todos y, además, en muchas ocasiones, les ha afectado más emocionalmente que académicamente, que es más importante. No lo vería desde un punto tan negativo, siempre hay posibilidad de volver recuperar lo que se ha perdido. Confío en que van a tener la posibilidad de recuperar.

–¿Está preparada la comunidad educativa para un posible nuevo confinamiento?

–Lo que hemos aprendido del tiempo que hemos estado confinados es a andar con previsión para que, de alguna forma, en un momento determinado, en una vuelta a una semipresencialidad o confinamiento parcial se pueda volver con la garantía de que hay material informático. No nos va a pillar de la misma manera. La logística con la que tuvimos que contar en aquel momento fue a la carrera para poder adquirir material y que no era tan fácil adquirirlo, repartirlo a los centros y detectar al alumnado que lo necesitaba. Fue un procedimiento que se hizo con muchísima rapidez.

–Por cierto, ¿cómo vivió usted el confinamiento?

–Muy ocupada a todas horas del día, prácticamente como todo el mundo; se me juntaba la mañana con la noche (ríe) delante del ordenador y, sobre todo, con una avalancha de información grandísima: a cada minuto una nueva normativa, un BOJA nuevo, una instrucción diferente. Además, también llevo el área de Igualdad y Políticas Sociales y, en esa parte, las residencias de mayores han estado muy castigadas. Ese aluvión de información era ingente, un no parar. Estábamos a dos manos, entre dar dispositivos a los niños que no tenían acceso, poder llegar con el plan Syga... Llegar a eso fueron los momentos más complicados. Además, se coordinó con los ayuntamientos. Prácticamente me puse en contacto en contacto con todos los alcaldes y llamé a los directores de todas las residencias de mayores para preguntar cómo les iba y como estaba la situación. Lo viví con preocupación, tristeza, con mucha ocupación y con las miras puestas en qué momento podríamos vernos saliendo de allí.

–Ahora que ha empezado el curso escolar, ¿recuerda su primer día como docente?

–No te puedes imaginar los nervios que tenía. Pero además, fueron nervios e ilusión. Unas ganas que eran el resultado de un esfuerzo en el que me había empeñado durante muchísimo tiempo estudiando las oposiciones justo el año después de acabar la carrera. Para mí supuso el mejor regalo que he tenido hasta ahora en toda mi vida: haber accedido al desempeño como profesora. Fue en el año 1989 cuando aprobé las oposiciones. Me incorporé como destino provisional a lo que actualmente es el instituto Alhaken que era la Laboral, estuve dos años y, luego hasta que me dieron la plaza definitiva en el instituto de Hinojosa del Duque. Recuerdo que esos nervios me duraron ese año, el siguiente y creo que todos los demás. Todos los comienzos de curso han sido siempre con mezcla de nervios y apasionantes, me gusta.

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