Córdoba

La cita solidaria navideña con los Hermanos de la Cruz Blanca

  • Más de 400 personas asisten a las migas ofrecidas en la Casa Familiar San Francisco de Asís

Representantes institucionales en las migas de la Asociación Amigos de los Hermanos de la Cruz Blanca. Representantes institucionales en las migas de la Asociación Amigos de los Hermanos de la Cruz Blanca.

Representantes institucionales en las migas de la Asociación Amigos de los Hermanos de la Cruz Blanca. / Laura Martín

Es una de esas citas ineludibles marcada en la programación de actos de las fiestas antes de que llegue la Navidad en Córdoba y en la que la solidaridad es la auténtica protagonista. El lugar elegido es desde 2004 la Casa Familiar San Francisco de Asís, donde la asociación Amigos de los Hermanos de la Cruz Blanca celebra la tradicional comida navideña a base de migas

Una cita a la que no faltan representantes institucionales cada año, como ha ocurrido este 2019, y a la que no han faltado desde el alcalde de Córdoba, José María Bellido, la primera teniente de alcalde, Isabel Albás, hasta el consejero de Salud, Jesús Aguirre, además de numerosos representantes institucionales de diversas entidades, incluido el jefe de la Guardia Civil, el teniente coronel Juan Carretero, y quienes han compartido una jornada con los voluntarios de la entidad entorno a unas fantásticas y más que sabrosas migas. 

"Es el día de la solidaridad", considera el presidente de la asociación Amigos de los Hermanos de la Cruz Blanca, Miguel Ángel Caracuel, quien se afana en destacar que la jornada está marcada por el hecho de "compartir, repartir y también arrancar el espíritu de la Navidad" entre los asistentes. 

En esta ocasión han sido 13 las personas que se han dedicado a preparar las migas. Una labor que comenzaron el sábado y que ha continuado hasta bien pasado el mediodía del domingo dando las últimas vueltas a las migas. Un total de 80 kilos de pan, 14 de chorizo, otros tantos de panceta, más 12 kilos de ajo han sido la base para elaborar las migas que ha degustado más de 400 personas. 

Entre ellas, voluntarias como Maruja Domecq, que a sus 86 años sigue prestando su colaboración desinteresada con el centro de los Hermanos de la Cruz Blanca. "Esto es lo mejor que hay el mundo. Primero fui al centro que había en San Pablo y luego aquí, aunque no recuerdo cuándo", asegura, mientras no para de subrayar que la labor que presta esta entidad religiosa es muy importante.

Junto a Maruja, las hermanas Bueno Bueno, María Flores y María Antonia, de 75 y 74 años, respectivamente. Abrigadas por el sol que anticipa el invierno, las dos hermanas exponen que su trabajo en el centro se basa, principalmente, en "la ropería". "Venimos a coser y planchar ropa", anotan, al tiempo que hacen un llamamiento para que la edad de los voluntarios se reduzca porque "hace falta gente joven". 

Y, entre todos y sin parar de saludar un momento a todos los presentes, el padre Isidoro, conocido popularmente como padre Patera por su incesante trabajo en Algeciras (Cádiz) a favor de los inmigrantes subsaharianos. 

El religioso lleva casi tres años en este centro de Córdoba -los cumplirá, según explica el próximo 14 de febrero- y considera que la jornada de las migas solidarias es "importante porque Dios le da a cada uno un don y -en este caso- se lo ha dado a la asociación". Con las migas, continua, "se da a conocer y se reconoce más labor que hacen". "Yo solo intento hacer las cosas bien, no hacer grandes cosas, porque al final Dios nos examinará del amor que hemos dado", reflexiona.

Y, así, entre migas, villancicos, risas, buenas conversaciones, reencuentros y recordatorios de que aún queda disponible lotería navideña, la jornada ha transcurrido sin incidencias en una casa que da servicio a 55 usuarios más otros 14 que acuden al centro de día.

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