Córdoba

La ilusión de volver a empezar

  • El hijo de Nati Muñoz se recupera en el Reina Sofía de un trasplante hepático que recibió el pasado 14 de mayo mientras que José Luis Bermejo pasó por esa experiencia hace 28 años

El Hospital Reina Sofía es referente a nivel andaluz y nacional de trasplante hepático infantil y además fue el primer centro de la comunidad autónoma en implantar el injerto hepático, lo que hace que lleguen hasta él pacientes de muy diversos lugares. Son historias de esperanza, de supervivencia y madurez como las que cuentan Nati Muñoz, cuyo hijo de 16 años acaba de ser trasplantado, o José Luis Bermejo, un veterano en este campo ya que fue el noveno en recibir un injerto hepático en el complejo sanitario cordobés.

Dani se recupera en el Hospital Infantil de la intervención a la que se sometió el pasado 15 de mayo tras llevar tres años y cinco meses en lista de espera. La enfermedad de este joven de Marbella era auto inmune, lo que significa que su sistema inmunológico no reconocía a su propio hígado. Los primeros síntomas aparecieron a los nueve años y "desde entonces hemos pasado momentos difíciles de asimilación, de muchas preguntas y buscar mucha información pero el impacto mayor vino cuando nos dijeron que necesitaba un trasplante", explica su madre.

"Dani está muy bien, con muchas ganas de hacer su nueva vida", destaca Nati Muñoz

Dani empezó a tener mucho cansancio, poco apetito y comía con asco. Hasta entonces nunca había tenido problemas de salud pero le hicieron una analítica y las transaminasas estaban muy altas. A raíz de esto acudieron al especialista de digestivo infantil y "hasta el año no nos dijeron el diagnóstico"; era colangitis esclerosante. No hay medicación para curar pero sí para retardar el daño que su propio sistema inmunológico estaba haciendo a su hígado. En ese momento el médico dijo a esta familia que con el tiempo necesitaría un trasplante. "En principio nos lo tomamos muy mal, sobre todo él", a pesar de que "hemos llevado la enfermedad de manera muy natural para que supiera que era un problema muy grande pero tenía solución". Ese era el mensaje que el jefe de Digestivo el Materno-Infantil de Málaga, el doctor Sierra, les daba "sin tapujos".

En estos años han vivido la enfermedad "con nuestras preocupaciones pero con mucha naturalidad y deseando que te llamen pero temiendo a la vez por la incertidumbre". La espera ha sido larga, tres años y cinco meses, y no ha habido ninguna llamada anterior.

Dani practicaba mucho deporte, sobre todo fútbol y baloncesto pero tuvo que dejarlos porque son deportes de contacto y podía recibir golpes en su hígado. Los cambió por el tenis, que es individual y, por lo tanto, tiene menos riesgo. Esto hacía que su estado físico fuera bueno pero "conforme pasaba el tiempo, tenía otros problemas como varices esofágicas y sangrados frecuentes, sobre todo nasal, y había que ir a Urgencias para cortarlo", indica la madre.

La llamada del doctor Jesús Jiménez desde el Reina Sofía la recibieron "incluso mejor de lo que nos esperábamos". Fue el 14 de mayo a las 21:15 y los padres de Dani estaban en casa pero él había salido con unos amigos. "Me preguntó que si el niño estaba bien, dónde estaba y me dijo que tenía un hígado para él, que nos viniéramos para Córdoba sin prisa pero sin pausa". Llamaron a su hijo y volvió a su casa con sus amigos "súper nervioso, abrazándonos y llorando, mientras que nosotros estábamos muy tranquilos". Así, le explicaron que "era una buena noticia que llevaban esperando mucho tiempo y era para bien, por lo que no había que llorar". Viven en Marbella y a las 23:30 ya estaban en Córdoba. Dani entró en quirófano a las 05:30 y hasta las 15:00 no salió. La operación fue un éxito pero hubo un par de complicaciones por la malla que recubre el órgano y lo volvieron a intervenir, de forma que ha estado tres semanas en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) pero ya se recupera en planta. "Está muy bien, muy ilusionado, con muchas ganas de hacer su nueva vida y cuidarse mucho", señala Nati.

Esta madre se muestra muy agradecida "a los donantes y sobre todo al que por él mi hijo tiene una segunda oportunidad y también a sus familiares porque es una decisión muy importante en ese momento tan difícil". También destaca la labor de los profesionales del Reina Sofía, "desde la primera persona a la última que te atiende".

Bien conoce José Luis Bermejo al personal del hospital. No en vano, está vinculado a él desde 1990, cuando recibió un trasplante de hígado, siendo la novena persona de Córdoba y toda Andalucía a la que se le realizaba esta intervención. Una tarde de enero de ese año, sin haber estado nunca enfermo, tuvo una hemorragia "y por la noche le dijeron a mi mujer que ya no salía de ese día", explica emocionado. Le hicieron unas pruebas y "ya estaba perdiendo la conciencia pero escuché al médico decir que tenía un problema de hígado". Le diagnosticaron cirrosis hepática. "Tenemos asociado que las enfermedades del hígado vienen por problemas de alcohol pero no es así", de hecho, él no era fumador ni bebedor. Su problema vino por una infección de hepatitis C.

A finales de diciembre de ese año "me puse muy malo, iba de la cama al sofá y del sofá a la cama" y el 7 de enero lo llamaron porque había un posible donante pero el órgano no estaba bien. El 7 de febrero de 1990 finalmente lo trasplantaron y el Reina Sofía había realizado el primer injerto hepático en junio de 1989. Años después del trasplante, como el virus de la hepatitis C está en la sangre, volvió a tener problemas pero "he podido aguantar 25 años hasta que hace tres salió un tratamiento que elimina en un altísimo porcentaje el virus", por lo que "por fortuna, hoy estoy libre de virus aunque el daño en el hígado está hecho pero me funciona bien". Sin embargo, también tiene afectado el riñón pero "ahí estamos luchando por ello".

José Luis resalta que "lo importante es la calidad de vida que he tenido después del trasplante, ya que si no hubiera sido por ese donante anónimo y por el sistema sanitario que tenemos no estaría hoy aquí". "La donación es la manera de que las personas que están en lista de espera tengan una segunda oportunidad de vivir; tenemos la técnica y los medios por lo que solo falta la generosidad de las personas", concluye este valenciano afincado en Córdoba que es presidente de la Asociación de Trasplantados Hepáticos.

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