Carnaval de Córdoba 2019

Las ganas de Carnaval inundan las calles de Córdoba

  • Un entorno de la Mezquita-Catedral abarrotado de público vive el ya tradicional pasacalles del Puente Romano, en el que participan una treintena de grupos

Miembros de la chirigota 'Los del Rayo Vaticano' Miembros de la chirigota 'Los del Rayo Vaticano'

Miembros de la chirigota 'Los del Rayo Vaticano' / Juan Ayala

Cuando aún resuenan los ecos del pregón del Carnaval de Córdoba 2019 –inolvidable ese pregón de Miguel Amate–, la fiesta en la que reina un Don Carnal con acento algo senequista toma el Puente Romano como escenario para convertir en realidad ese deseo reivindicado por el pregonero horas antes en el Gran Teatro de que la fiesta de las máscaras y las coplas tome las calles. Por allí se ve a Bizco Alarcón, Gianni Meacuerdo, Alexei y Cuartov, Navor Suker...y así hasta 18 pseudofutbolistas vestidos de clérigos integrantes de la plantilla del Rayo Vaticano, una “chirigota ilegal”, tal y como la define Carlos Felipe Fernández –Alexei y Cuartov–.

“Llevo ya 18 años viviendo el Carnaval en la calle; cada año intentamos que sea más original la puesta en escena, en otra ocasión, por ejemplo, íbamos vestidos de toreros africanos, éramos Los Morantis de la Selva”, recuerda. “Es que el Carnaval de Córdoba no es sólo el concurso de agrupaciones; no sólo hay que vivir el Carnaval en las tablas, también hay que vivirlo en la calle. Es importante para el Carnaval sacar también chirigotas dignas a la calle”, insiste uno de sus compañeros, José Baena –Navor Suker–.

Los del Rayo Vaticano son uno de los aproximadamente 30 grupos que participan en este pasacalles ya tradicional del domingo cordobés previo al Miércoles de Ceniza, desfile en el que también suelen tomar parte agrupaciones que antes han participado en el Concurso de Agrupaciones Carnavalescas. Es el caso, por ejemplo, de La Bomehe, que como recuerda su director, Antonio Serrano, ha recibido el cuarto premio en la modalidad de comparsas en el certamen de 2019.

“Hoy toca calle; la calle también es parte importante de la fiesta”, insiste el director de una comparsa cuyos ensayos para el concurso se remontan al pasado mes de agosto, “aunque estamos todo el año dándole vueltas al coco sobre lo que vamos a presentar en el Carnaval. El año pasado, por ejemplo, nos llamábamos La Clandestina y hacíamos alusión a esa época de la ley seca en la que si querías beber lo tenías que hacer a escondidas. Todo es echarle imaginación”, insiste.

“Tenemos cerveza como animal de compañía”, se oye a pocos metros. Quien pronuncia esa frase es uno de los 15 miembros de Los Maletillas, quienes, como su propio nombre indica, portan maletas de lunares. “Nos llamamos Los Maletillas porque como volvemos tarde a casa después de ensayar con la chirigota, nuestras mujeres nos ponen la maleta en la calle”, comenta José Manuel Prieto El Caja, quien tambor en mano va a contribuir a los sonidos de percusión del desfile. Eso sí, cuando apure la cerveza que lleva en la mano, esa cerveza que “en el pasacalles no puede faltar”, defiende.

“Cuidado, a ver si nos hacen el control de alcoholemia”, comenta un compañero de Los Maletillas mientras suena el silbato de un disfrazado pseudopolicía local. El agente carnavalero hace sonar ese silbato a un ritmo tal como si el pasacalles formara parte de uno de los que se suelen vivir hasta la extenuación en Brasil. Por delante de él desfilan los yayo flautas con sus pancartas reivindicativas. “El Carnaval también es crítica; eso sí, sin faltar al respeto”, comenta uno de ellos. En una de esas pancartas se lee De nuestras pensiones estamos hasta los cojones.

El pasacalles comienza a recorrer un Puente Romano repleto de espectadores. La serpiente multicolor carnavalesca se estira hasta ir ocupando prácticamente todo el puente demostrando que ese mundo de fantasía en el que hay mexicanos, cirujanos, guerreros de la Batalla de Bailén...y hasta unos detectives de sacados de Corrupción en Miami, y en el que se ha colado además Deadpool, es un claro ejemplo de que Córdoba también sabe vivir el Carnaval en la calle.

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