Córdoba

Las familias del colegio La Aduana dicen basta

  • El Ampa impulsa una recogida de firmas por la deficiente situación del centro y el vandalismo

Exterior del colegio La Aduana de Córdoba Exterior del colegio La Aduana de Córdoba

Exterior del colegio La Aduana de Córdoba / Juan Ayala

A las familias del colegio La Aduana parece que se les acaba la paciencia. El vandalismo que viene arrastrando durante todo este curso el centro y las malas condiciones del inmueble han llevado a la asociación de padres y madres a iniciar una campaña para que los progenitores firmen sendos documentos en los que exponen tanto a la Delegación de Educación de la Junta como al Ayuntamiento la difícil situación que están viviendo en este espacio educativo. El documento remitidos por la Ampa La Sierra a las familias, al que ha tenido acceso el Día, no tiene desperdicio y reclama la intervención de las administraciones para que "se efectúen las obras y servicios de mantenimiento y adecuación necesarios" y de esta manera "conseguir un espacio digno y con unas instalaciones acordes al buen ejercicio educativo que se está realizando en el CEIP La Aduana".

La relación de incidencias durante el curso en este colegio es muy extensa y recoge, entre otras cosas, que han ocurrido dos cortes de suministro eléctrico de más de 24 horas, lo que ha provocado el corte del abastecimiento de agua, dando lugar a condiciones no aconsejables para los menores y personal del centro. Así pues, en los aseos no se puede hacer uso de cisternas y se ha de suspender el trabajo de cocina. Por otro lado, debido a que la instalación eléctrica existente es deficitaria, el sistema de aire acondicionado instalado en la tercera planta del edifico no puede ser empleado, afectando tanto a los menores como al personal del centro, soportando temperaturas muy elevadas en épocas estivales. Los aseos, además de insuficientes, no ofrecen las condiciones mínimas aceptables para ser usados por los alumnos y alumnas, ya que precisan obras de mantenimiento y adecuación para evitar olores, atascos, desbordamientos, goteras y otros inconvenientes que se dan a diario.

A todo ello unen que continúan las entradas y destrozos al edificio de La Aduana por parte de vándalos. Muchos de estos desperfectos no se están solucionando, lo que está ocasionando un deterioro progresivo de este edificio catalogado por el Colegio de Arquitectos como edificio singular de la ciudad. Muestra de ello es que el techo del comedor también ha sufrido desperfectos a causa del mal mantenimiento de los destrozos producidos.

Inciden también en que entre las aulas de Infantil y el patio hay un foso en un pésimo estado, ya que allí se acumulan de basuras e incluso enseres. Los niños y niñas están normalizando la convivencia con todos estos desperfectos y suciedad, además del riesgo implícito que la acumulación de basuras puede provocar en menores de tres a seis años.

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