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De depurar agua a dar pasos para convertirse en una ‘biofactoría’

  • La depuradora de Aguas Residuales de Montilla trata cada año un volumen de 1.363.000 m3 de agua residual para que pueda ser devuelta al medio con garantías

de depurar agua a dar pasos para convertirse en una ‘biofactoría’ de depurar agua a dar pasos para convertirse en una ‘biofactoría’

de depurar agua a dar pasos para convertirse en una ‘biofactoría’ / Archivo

La Estación de Depuración de Aguas Residuales (EDAR) de Montilla inició su funcionamiento en el año 2007, convirtiéndose en uno de los grandes hitos del servicio de agua en la localidad tras una inversión de 4,8 millones de euros. "La instalación permite tratar adecuadamente, antes de su devolución al medio acuático cumpliendo todos los parámetros medioambientales, la carga contaminante que pueden generar hasta 47.000 habitantes. Actualmente trata al año un volumen de 1.363.000 m3 de agua residual", asegura Ana Jesús González, responsable del funcionamiento de la planta.

Pero Aguas de Montilla quiere dar un paso más allá y lograr que esta infraestructura se convierta en una 'biofactoría'. Pero, ¿qué es una biofactoría? "Las biofactorías se basan en los principios de la economía circular y en la búsqueda de la autosuficiencia energética, el residuo cero y la reutilización del 100% del agua tratada. Es decir, que sea capaz de generar su propia energía a través de los residuos que saca del agua, que los restantes desperdicios se aprovechen para otros usos (como la creación de abono), mientras que el agua se reutilice (por ejemplo para la agricultura) en vez de devolverse sin más al medio", comenta Ana.

En Montilla ya se reciclan los fangos generados en la EDAR para el abonado de campos de cultivos, mientras el agua de salida es reutilizada por la Comunidad de Regantes de Tintín para el riego del olivar. En esta línea se ha trabajado en el proyecto REUTIVAR, del que Aguas de Montilla pasará a ser socio colaborador en su siguiente fase, sobre utilización de aguas residuales en el riego del olivar. "Una iniciativa que está demostrando que el agua regenerada no solo cumple con los parámetros de calidad para ser utilizadas como agua de riego para los olivos, sino que además aporta una serie de macronutrientes, que pueden reducir la necesidad de aplicaciones complementarias de abonos convencionales, así como disminuye el impacto a los acuíferos, al convertirse en una nueva fuente de riego para las explotaciones agrícolas", expone Ana.

Otro aspecto fundamental es la digitalización. Para lograr una mayor eficiencia energética de esta planta, desde Aguas de Montilla se ha realizado una serie de mejoras en el último año, destacando la instalación de una serie de sensores que permiten el control remoto de determinados parámetros de funcionamiento como es el caso del suministro eléctrico o de poder realizar alivios a cauce o paradas.

Así para el próximo año se va a realizar una optimización del sistema de aireación de la EDAR, uno de los puntos de mayor consumo energético, con el objetivo de lograr un ahorro considerable en el consumo energético de la infraestructura. Además, junto al Ayuntamiento, se ha solicitado una subvención para contar con una instalación solar fotovoltaica, sobre una superficie de terreno de 950 m2 que actualmente están libres en la planta, para avanzar en su autoconsumo energético. "Con esta instalación se prevé un 18,50% de ahorro respecto al consumo energético inicial, y una Reducción de emisiones de CO2 de 83,87 Tn CO2, reforzando el compromiso de Aguas de Montilla con el Medio Ambiente y la sostenibilidad", asegura Ana.

Qué hace una depuradora

La EDAR de Montilla recoge las aguas de los 96 km de redes de alcantarillado y las siete estaciones de bombeo de la localidad y reduce su contaminación, mediante ciertos tratamientos y procesos, para ser devuelta al medio cumpliendo todos los parámetros exigidos por las distintas legislaciones.

Para ello se realiza un procedimiento que se divide en tres fases. La primera, se denomina pretratamiento y en ella se eliminan los agentes contaminantes flotantes de las aguas mediante un conjunto de rejas y procesos físicos. Más tarde, llega el tratamiento biológico en el que el agua residual es transportada a reactores biológicos, los cuales se encargan de reducir el contenido en materia orgánica de las aguas, reducir su contenido en nutrientes, Nitrógeno y Fosforo, y eliminar los patógenos y parásitos. Por último, llega el proceso de decantación secundaria en el que, finalmente, el agua pasa a un decantador donde el fango biológico del proceso anterior se separa del agua depurada. En este punto, el fango pasará a la línea correspondiente y así, será tratado de la forma adecuada para poder utilizarlo, habitualmente en uso como abonos, y el agua está lista para ser devuelta al cauce receptor.