Loco por la música

Una cuarentena artística

  • El sector del arte, y en ello la música tiene gran peso, constituye el 4% del PIB de nuestro continente, casi lo mismo que aportan la hostelería o las comunicaciones

Manifestación del sector de los espectáculos.

Manifestación del sector de los espectáculos. / Miguel Ángel Salas

Recientemente se ha cumplido un año de muchas cosas. Unas han sido luctuosas, lamentablemente, otras felices, afortunadamente, pero lo que no ha variado casi nada en estos más de 365 días es la necesidad de trabajo y de brindar arte de muchos músicos. Hemos visto con asombro cómo algunas actividades, presumiblemente igual o más propensas a provocar contagios, han sido abiertas y continúan con posibilidades de vivir y sobrevivir a esta maldita situación pandémica.

Permítanme que les muestre algunos datos que considero interesantes. El sector del arte, y en ello la música tiene gran peso, constituye el 4% del PIB de nuestro continente, que es casi exactamente lo mismo que aporta a este índice la hostelería, las tecnologías de la información o las comunicaciones.

De los datos que se tienen sobre empleo total en Europa, el 3,7 % pertenece a los 7,4 millones de personas que laboran en el sector artístico. Es lamentable que del valor añadido que supone la cultura para el antes mencionado PIB europeo, y les hablo de cerca de 500.000 millones de euros, casi el 80% del mismo se haya esfumado en este periodo de inactividad, cierres perimetrales, lógicos temores administrativos e inseguridades plausibles.

Retrotrayéndome a un artículo anterior que escribí en estas mismas páginas hace casi un año, les menciono la canción Codo con Codo, del cantautor hispanouruguayo Jorge Drexler, que en su texto dice: “Ya volverán los abrazos, los besos dados con calma; si te encuentras un amigo, salúdalo con el alma”.

Ese mensaje consolador, colmado de amistad y apego, nos recuerda que la música y el arte en general han servido desde siempre persistentemente para liberar los infortunios y temores avivados por las dificultades del momento y, como ya hemos comprobado, el consabido covid no es una excepción.

En el mundo en general, el sector cultural es sumamente importante económicamente. Por la globalización, muchos ven a los EEUU como referencia en diferentes rubros económicos; pues bien, el sector o industria musical allí es el tercer productor o generador de ingresos económicos, solo precedidos por la industria del cine y por la industria del armamento.

Es evidente que la música es poderosa por su efecto de calma y tranquilidad. Es un más que eficaz método de comunicación social y un excelente y grandioso vehículo de sentimientos y sensaciones. La música, unida a las demás manifestaciones culturales y/o artísticas, es un medio realmente útil para luchar contra flagelos de este mundo, como la falta de libertad de expresión, el racismo o la xenofobia, entre otros.

Es comprensible, hasta cierto punto, que la inquietud primera de la sociedad en estos momentos sea saber si estás incluido en un grupo para poder recibir la consabida y anhelada vacuna, sea la que sea. Pero es justo hacer constar que esta cuarentena global ha afectado –y mucho– a infinidad de músicos, agrupaciones y trabajadores del espectáculo que han sufrido no solo infinidad de cancelaciones de actuaciones y de las cuales dependía su subsistencia, sino que llevan casi un año en una indefensión palmaria que los ha llevado a crear movimientos como MUTE (Movilización Unida de Trabajadores del Espectáculo), que son globales y que buscan la resolución por la vía más factible de esta molesta y desagradable situación por la que atraviesan.

Si bien existen instituciones que les han abierto las puertas y que colaboran, en lo que pueden, en que la situación vaya mejorando (desde aquí mis loas a su labor), es importante saber que existen cerca de 700.000 personas en España que viven de forma directa y/o indirecta de los conciertos y espectáculos en vivo y ese es un dato para tener muy en cuenta y que no se visualiza informativamente lo suficiente.

La cultura es un bien esencial y necesario para nuestra sociedad y por ello hago un llamada a que apoyemos de forma sostenida y real a los músicos y artistas en general, que asistamos a los conciertos en vivo que se puedan, que ayudemos a quienes nos hicieron más llevadera la cuarentena y sientan ese reconocimiento sincero por nuestra parte.

Para los artistas en general y los músicos en particular, la vida no se detuvo, ni tan siquiera en tiempos tan duros como los que hemos vivido. Apoyémoslos. Las sociedades más avanzadas se sustentan históricamente en la importancia que les han dado a las artes en general y es un hecho constatable y evidente.

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