Ciencia

Codo con codo con la NASA

  • El cordobés Rafael Luque lidera un equipo que ha descubierto un exoplaneta potencialmente habitable

Rafael Luque Rafael Luque

Rafael Luque / El Día

El planeta Tierra se encuentra rodeado de un universo desconocido en su práctica totalidad para el ser humano, que se encuentra aún descubriendo aspectos del Sistema Solar y todo lo que se relaciona con la estrella sobre la que el mundo gira.

No obstante, dentro de ese pequeño globo existe gente con grandes aspiraciones que dedica su tiempo y conocimiento a tratar de comprender cómo se componen el resto de sistemas y a intentar descubrir qué tipos de planetas se encuentran, al menos, en un rango cercano a la Tierra.

En este grupo de personas se encuentran un equipo de científicos, liderados por el cordobés Rafael Luque, que ha descubierto la existencia de tres exoplanetas (aquellos fuera del Sistema Solar), entre ellos uno con características similares a la Tierra y que, a falta de poder realizar un estudio completo, es potencialmente habitable.

Luque explica que el funcionamiento de este equipo es “analizar los candidatos que detecta el satélite Tess de la NASA”, a través de un espectrógrafo de alta definición denominado Carmenes, “y confirmar la existencia de planetas”. Según detalla, “el 13 de abril vimos este candidato enviado por Tess y descubrimos que teníamos una base de datos en Carmenes y realizamos los análisis, que confirmaron la existencia de dos planetas adicionales”.

En concreto, uno de ellos se encontraba dentro de la zona habitable y, de serlo, “sería el candidato más cercano”, a 31 años luz.

Este descubrimiento llevó a la redacción de un artículo, parte e la tesis doctoral de Luque, “que tardé en escribir unos 11 días”, a través del que se puede conocer la masa del planeta “pero no su tamaño y tampoco hemos podido medir su atmósfera”.

Esto se debe a que la tecnología actual, a falta del telescopio James Webb de la NASA y el satélite Cheops de la Agencia Espacial Europea, sólo permite “medir el efecto del vaivén de un planeta alrededor de una estrella”, por lo que es necesario que la recogida de datos con el instrumento Carmenes coincida con la transición del mismo, “algo sobre lo que aún no tenemos certeza que se produzca”, matiza Luque.

Por lo tanto, aún quedan mucho tiempo de estudio para poder confirmar la habitabilidad de este nuevo exoplaneta, especialmente a expensas de los mencionados James Webb y Cheops que aún no tienen confirmada una fecha en la que estén disponibles.

Con ellos se podrán realizar nuevos estudios “cuando la estrella sea observable de nuevo” que servirán para mejorar las medidas y realizar un estudio de la atmósfera. Luque apunta que “aunque no va a tardar demasiado” en estar disponibles dichos instrumentos, “habrá que esperar al menos un año para tener nuevos resultados y unos dos o tres más para hacer un estudio de la atmósfera con James Webb”.

Además, en cuanto a la capacidad de realizar estudios sin necesidad de que los cuerpos transiten alrededor de las estrellas señala que “aún quedan unos 20 años para que se puedan realizar un tipo distinto de misiones”.

Por lo tanto, los próximos cuatro años son esenciales para el desarrollo de esta investigación y otras similares. Con esta aportación, Luque considera que el equipo se encuentra “en una situación de liderazgo, o al menos tenemos un papel de buen acceso a los estudios de exoplanetas”, por lo que este grupo de más de 70 coautores intentará “estar a la cabeza”.

Por su parte, desde la NASA siguen enviando cada mes 100 candidatos “que nos dejan frentes abiertos para confirmar la existencia de nuevos planetas, pero tenemos que esperar a que la estrellas sean observables”.

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