Córdoba

Las caras de arcilla causan daños leves en la muralla por el adherente usado

  • La Junta y Urbanismo insisten en que el patrimonio no es lugar para el arte espontaneo

Salvador Fuentes y Cristina Casanueva posan con el equipo de restauradores. Salvador Fuentes y Cristina Casanueva posan con el equipo de restauradores.

Salvador Fuentes y Cristina Casanueva posan con el equipo de restauradores. / Laura Martín

La caras de arcilla aparecidas en la muralla de la capital junto a la Puerta de Almodóvar, la semana pasada, han causado finalmente daños leves a la misma, según han confirmado tanto la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU), como la Delegación de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta en Córdoba. “La actuación de limpieza no ha sido fácil, ha sido un tema muy delicado; el arte urbano debe tener su sitio, pero el patrimonio también lo debe tener y estamos obligados por ley a defender el patrimonio, que es nuestra leyenda y la que debemos transmitir a las nuevas generaciones”, ha sentenciado el presidente de la GMU, Salvador Fuentes.

“No es incompatible el arte con el patrimonio, sino que simplemente en este caso, aunque podían quedar muy bien, no era el lugar y podía ser un llamamiento a otros artistas a utilizar bienes patrimoniales protegidos para exponer su arte”, ha sentenciado la delegada de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta en Córdoba, Cristina Casanueva.

En las tareas relacionadas con la limpieza de la muralla han colaborado o intervenido la restauradora Milagros Gallego, la arquitecta Rosa Lara; los arqueólogos Juan Murillo (de la GMU) y el provincial de la Junta Alejandro Ibáñez; y la directora del Museo Arqueológico, María Dolores Baena. Murillo ha recordado que el pasado viernes por la tarde aparecieron “53 máscaras o caras” de arcilla en la muralla “y a las pocas horas del mismo día ya había desaparecido una, desapariciones que se han ido produciendo de manera paulatina, ya que el sábado por la mañana faltaban cuatro, el domingo seis y el lunes ya solo quedaban 19 de las 53”. El arquitecto de la GMU ha añadido que, de este forma, “esa vandalización sobre la muralla se ha ido acelerando”.

Murillo ha detallado que las caretas o caras han realizado con escayola tintada con un color parecido al de la muralla. “Han utilizado cinco moldes, posiblemente de silicona, y las caras fueron adheridas al soporte pétreo de la muralla con una especie de cemento-cola o pegolán, de ese tipo que se utiliza, por ejemplo, para fijar los azulejos y otros elementos en la construcción”, ha sentenciando el arquitecto de la GMU. Murillo ha puntualizado que el principal daño a la muralla lo ha provocado ese adhesivo utilizado. “El principal problema ha sido que en el momento que se retiraban las caras se llevaban piedra adherida”, ha añadido.

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