Córdoba

El bloqueo de los pagos a las salas de barrio deja a trabajadores sin cobrar

  • Los clubes están asumiendo el déficit a costa de reducir horas o servicios en plena negociación para resolver el contrato

Imagen de archivo de una sala de barrio. Imagen de archivo de una sala de barrio.

Imagen de archivo de una sala de barrio. / el día

Las restricciones tanto del Tribunal de Cuentas como de Intervención al pago del déficit de las salas deportivas municipales por parte del Ayuntamiento está teniendo como principales víctimas a algunos de los trabajadores de estas instalaciones, que llevan incluso meses sin cobrar su nómina. La mayoría de los afectados son integrantes de los clubes que gestionan los polideportivos, aunque también hay personal externo contratado por horas que ha visto reducido su horario, según han informado a este periódico diversas fuentes. Esto ha repercutido, lógicamente, en el servicio a los usuarios, ya que en estos momentos hay menos prestación de servicios debido a la falta de personal, según añadieron las mismas fuentes consultadas.

La situación de las salas de barrio es muy complicada desde que el Ayuntamiento no puede pagar el déficit de la manera que lo hacía hasta ahora tras una investigación del Tribunal de Cuentas. Según algunas estimaciones, los clubes acumulan unos 6.000 euros mensuales de déficit de media. Algunos gestores están pudiendo hacer frente a estos desajustes pero hay otras instalaciones que han acusado esta falta de ingresos municipales especialmente, como es el caso de la de Ciudad Jardín o Valdeolleros, según las diversas fuentes consultadas, aunque la situación es generalizada.

Los clubes prefieren mantenerse por el momento prudentes ya que ahora mismo se está desarrollando el proceso de negociación con el Ayuntamiento para resolver el contrato de mutuo acuerdo. En esta resolución se va a pactar una indemnización que, en teoría, debe asemejarse al déficit de las salas durante seis meses. Después habrá un contrato puente hasta que se mantenga el definitivo. Los clubes, además, están atados de pies y manos pues deben seguir abriendo sus puertas y quieren optar a la posibilidad de ser subrogados en el próximo contrato.

En la actualidad, alrededor de 50 personas tienen un contrato directo con los clubes, además de monitores externos que trabajan mediante distintos programas.

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