Medio Ambiente

El peor enemigo de todo váter

  • Las toallitas húmedas, pero también restos de medicinas o aceite generan graves perjuicios a Emacsa cada año

Rafael Marín, en el centro, antes de pronunciar la conferencia. Rafael Marín, en el centro, antes de pronunciar la conferencia.

Rafael Marín, en el centro, antes de pronunciar la conferencia. / Laura Martín.

Papel higiénico y mucho es. Sin embargo, los inodoros se han convertido en los últimos años en una especie de cajón de sastre para muchas personas –más que nada por puro desconocimiento– , que dejan caer en ellos objetos, digamos, inconcebibles para el más común de todos los mortales. El hecho de echar al váter o por el fregadero, por ejemplo, aceite usado o restos de medicinas, incluidas las polémicas toallitas húmedas, generan numerosos problemas a la plantilla de la Empresa Municipal de Aguas (Emacsa) cada año, tanto que arreglar las tuberías de la capital cordobesa cuesta un millón de euros por anualidad.

Quien bien sabe de todos estos problemas es el responsable de Control de Calidad de Emacsa y doctor en ciencias Químicas, Rafael Marín, quien ayer ofreció la didáctica conferencia Desactivando al monstruo de las cloacas (y otras historias de terror en el saneamiento), con motivo de la celebración del medio siglo de vida de la empresa pública.

“El uso inadecuado de los saneamientos domésticos es una cuestión que nos incomoda”, explica a el Día, y subraya la necesidad de no utilizar, ni los inodoros ni los fregadores, como si fueran sumideros. Es más, insiste en que también se echan restos de pequeños plaguicidas que se utilizan en las plantas y, al final se convierte “un problema que agrede a toda la red de saneamiento de Córdoba, que se extiende 900 kilómetros. Y son las toallitas que se echan al váter las que generan estos graves problemas “y atascos en los colectores que hay que limpiar”, anota.

“Es un problema generalizado”, reconoce Marín, quien también alude a otros elementos que se dejan caer por inodoros o fregaderos cada día, como restos patógenos, de bacterias o microplásticos. En algunos casos, los operarios han encontrado restos de escayola, pero “lo más raro” que Marín confiesa que se han encontrado ha sido una cría de hipopótamo, sí es cierto.

En su conferencia, el responsable de Control de Calidad de Emacsa también recuerda que un litro de aceite de fritura puede contaminar más de 40.000 litros de agua y que su llegada a los colectores o a las estaciones depuradoras de aguas residuales provoca el incremento en las limpiezas, una deficiente oxigenación, la aparición de espumas y también dificultades de depuración de agua en planta.

También da a conocer que, por ejemplo, existe “un abuso de fármacos” y que en Córdoba se consumen unos 900 kilos de antibióticos al año y más de 1.500 de ibuprofeno. Y claro, también llegan a las redes de saneamiento, lo que provoca su toxicidad.

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