sociedad

La alta capacidad de la vida

  • Los usuarios de las entidades sociales que forman parte del espacio Córdoba Social Lab, impulsado por la Fundación Cajasur, dan a conocer sus experiencias e historias de superación

José Ramírez y Carolina Castalleno, de la Fundación Renacer. José Ramírez y Carolina Castalleno, de la Fundación Renacer.

José Ramírez y Carolina Castalleno, de la Fundación Renacer. / juan ayala

Manuel Romero tiene cuatro retos en la vida. Uno de ellos es ser famoso, cosa que ya ha conseguido porque ayer se llevó buena parte de la atención de los medios de comunicación con su relato. Otro de sus sueños era convertirse en cantaor de flamenco, que también lo ha conseguido y ya trabaja en la grabación del que será su segundo trabajo discográfico. El tercero es ser jugador de fútbol, dedicación que también ha logrado como media punta de un equipo. El cuarto y último de sus retos era trabajar y también lo ha conseguido, ya que tiene un empleo desde hace cinco años en Clece en el área de ayuda a domicilio. Son los cuatro retos -él dice "aficiones"- que ayer no dejó de enumerar a quien se acercaba hasta el espacio reservado para la Asociación Down Córdoba en la plaza de las Tendillas, donde Córdoba Social Lab -un espacio impuslado por la Fundación Cajasur y del que forma parte una treintena de entidades sociales- organizó una jornada en la que los usuarios de más de una veintena de entidades del tercer y cuarto sector contaron sus vivencias e historias de superación.

Hasta allí también acudió Rocío López, miembro de la Asociación Cordobesa para la Integración de Niños Border-line (Acopinb). A sus 37 años, Rocío explica que gracias a la asociación se dedica a la agricultura ecológica y al medio ambiente. Además, anota, "salimos al Jardín Botánico y hacemos repartos". "Estoy muy contenta y gracias a los compañeros de la asociación me siento muy respaldada", asegura.

Salima, por su parte, tiene 43 años y es usuaria de la Fundación Don Bosco, a la que acudió "cuando me quedé sin trabajar", expone. "Te ayudan mucho y ahora estoy trabajando en una heladería. Sin su ayuda no lo podría haber conseguido", valora, al tiempo que destaca la labor que llevan a cabo todas estas entidades para que muchas personas puedan salir adelante.

Quien también relató parte de su vida fue Carmen Recio, joven de 24 años que está en silla de ruedas desde hace 21 años a causa de una meningitis. A pesar de ello, durante toda su vida se ha empleado en superar cualquier tipo de traba que se ha encontrado en su camino y hace nueve años que forma parte de la selección andaluza de baloncesto de silla de ruedas, donde juega de alero. Ella es usuaria de la Asociación Cordobesa de Parálisis Cerebral y otras Afecciones Similares (Acpacys) y miembro también de su equipo de baloncesto. "Hay que dar a conocer el trabajo de las asociaciones para visibilizarlas", defiende, al tiempo que enumera algunas de las actividades que llevan a cabo y que son realmente desconocidas para quien no forme parte de ellas. Así, informa de que en Acpacys cuentan con su propia radio, que se puede escuchar a través de internet, y en la que "entrevistamos a los niños y los trabajadores" o, por ejemplo, el festival de rock que organizan casa año en las instalaciones de la asociación.

Junto a sus testimonios, otro de los que quiso dar a conocer el suyo fue José Ramírez, vecino de Puente Genil de 47 años y usuario de la Fundación Renacer, centro especializado en la deshabituación y desintoxicación del alcohol y otras drogas. Sentado en una de las sillas habilitadas por la organización y bajo una sombrilla que mitigaba el sofocante calor de ayer pasado el mediodía, no tuvo reparos en dar a conocer su adicción al alcohol durante demasiado tiempo. "Escondía las botellas de whisky en el coche y en el trabajo". "Ví que perdía todo. No controlaba. Destruía a mi familia y mi trabajo", cuenta ahora, con el orgullo de haber superado esta adicción gracias al apoyo y al tratamiento recibido en la fundación en los últimos siete años. Es más, su paso por esta entidad le ha permitido cambiar por completo su vida y de trabajar de mecánico, ahora es técnico auxiliar de enfermería y conductor de ambulancias y sigue formándose siempre que puede. Ahora trabaja en una residencia para personas mayores en La Rambla, a la que acude cada día desde la capital cordobesa, ya que reside en el centro, junto a 47 personas más. Para José Ramírez, dar a conocer el trabajo de estas asociaciones es también "muy importante".

Al acto de Las Tendillas acudieron numerosos representantes institucionales, como el director de la Fundación Cajasur, Ángel Cañadilla, o las delegadas del Gobierno, Esther Ruiz, y de Salud, María Ángeles Luna.

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