juan eusebio benito pérez. Decano del Colegio de arquitectos

"La actitud debe cambiar totalmente en la Gerencia de Urbanismo"

  • Apuesta por la arquitectura como motor de desarrolla social y reivindica al órgano colegial como voz autorizada para participar en la toma de decisiones sobre asuntos de ciudad

El decano, en la biblioteca del Colegio de Arquitectos. El decano, en la biblioteca del Colegio de Arquitectos.

El decano, en la biblioteca del Colegio de Arquitectos. / reportaje gráfico: jordi vidal

Juan Eusebio Benito Pérez nació en Ronda en 1954 pero se vino a Córdoba con apenas diez años, por lo que se siente "cordobés". Ha sido el secretario en la última junta directiva que estuvo liderada por Felipe Romero, pero dio el paso y ahora será el decano del Colegio de Arquitectos, donde tiene el reto de incrementar la participación, tanto de manera interna como con el resto de organismo y administraciones. Aunque se ha centrado en la obra pública, suyas son el hotel NH Amistad o Las Adelfas.

-¿Es arquitecto por vocación?

-Siempre me ha llamado mucho la atención y he estado muy vinculado a pesar de que nadie de mi familia se ha dedicado nunca a esta profesión. Pero tenía amigos que empezaron a estudiar y me gustaba mucho. Empecé a ejercer en el año 1979, el año que viene cumplo 40 años en la profesión, y recuerdo unos inicios muy difíciles, complicados porque yo no tenía a nadie para introducirme en este mundo. Desde el principio tuve claro que quería dedicarme sólo al trabajo público, ligado al urbanismo , aunque conforme fue pasando el tiempo también he tenido encargos de particulares y privados, como viviendas de algunos amigos u hoteles. Cuando yo empecé era un momento en el que había bastante menos competencia y, una vez que entrabas en el mercado, tenías más facilidades de seguir. Un arquitecto de ahora lo tiene menos fácil.

-¿Ha evolucionado mucho la arquitectura desde entonces?

-Va evolucionando y hay modas, como en todo, pero considero que en Córdoba siempre ha habido un culto a los grandes maestros, a la arquitectura del racionalismo, aunque como todo se haya adaptado a las novedades y aportaciones del momento.

-¿Por qué dio el paso de presentarse a decano del Colegio?

-Porque lo he vivido desde dentro y me he dado cuenta de lo importante que es contar con un órgano colegial para los arquitectos. Hay muchas cuestiones que sólo se pueden conseguir yendo juntos, como un colectivo, y eso es lo que yo voy a pretender desde el Colegio. Hasta ahora ha habido poca implicación por parte de los colegiados en la institución y creo que eso debe cambiar, de hecho creo que todo el mundo debería pasar por aquí y que hubiera más renovación, ya que cuando lo ves desde dentro eres consciente del trabajo que hay y de lo que se puede aportar.

-Esa falta de interés se ha visto incluso en la participación, 187 personas votaron de un censo de algo más de 500...

-Ha sido baja porque no había ninguna disputa especial ni nada polémico que a lo mejor hubiese animado a la gente a votar. Insisto en que ahora el Colegio está un poco alejado del sector porque, además, muchos trámites se pueden realizar de manera telemática y hay poca presencia; la asistencia al Colegio es muy baja.

-Entiendo que esa será una de las cuestiones a mejorar. ¿Qué más retos se propone?

-Una de las cosas que me planteo es que el periodo de la candidatura sea inferior a cuatro años para que pueda participar más gente ya que, como digo, los arquitectos descubren su interés por el Colegio cuando están dentro. También hay que buscar soluciones a los grandes problemas que hemos tenido en la profesión como los visados, los procesos de adjudicación, las bajas temerarias. Los retos a conseguir son muchos, pero entre ellos cabe destacar el acercamiento del Colegio Arquitectos a la sociedad, siendo necesario para ello que éste recupere el protagonismo en todos los debates que se produzcan con referencia al Urbanismo y la Arquitectura, en todos sus ámbitos, cuestión olvidada en los últimos tiempos. Entiendo que en un momento donde se da importancia a la participación ciudadana como asociaciones, comunidades, sindicatos, no puede faltar un ente como el Colegio en temas donde se supone tiene conocimientos para opinar. Faltarían exponer muchos objetivos del programa, pero significo la búsqueda de plataformas para facilitar el acceso de nuevos colegiados al mercado de trabajo y la creación de un aula técnica con programas formativos de calidad.

-Habla de reivindicar al colectivo pero en un uno de los asuntos que más les afecta, como el atasco en la Gerencia de Urbanismo, han tardado mucho en pronunciarse.

-El Colegio ha intentado estar en contacto con la Gerencia durante todo el tiempo. Aunque no hayamos estado en la calle vociferando, sí que lo hemos intentado de una forma sutil, hasta que hemos estallado. El arquitecto es un medio, está al servicio de producir la edificación y también pensábamos que la protesta era cosa de los empresarios. Pero ya hemos entrado porque el tema es muy grave. El que viene aquí y se entera de que tiene que estar un año y medio para hacer algo, se va. El Colegio se ha puesto siempre a disposición de la Gerencia y nos hemos ofrecido para supervisar proyectos o visar, pero también es lógico que la administración no quiera perder su competencia. Nosotros estamos dispuestos a colaborar en todo y lo que está claro que es la actitud tiene que cambiar totalmente en la Gerencia de Urbanismo.

-¿Conoce las ordenanzas que se están preparando sobre la declaración responsable para agilizar trámites?

-Tengo entendido que se están tramitando dos, una desde la Gerencia y otra desde el Imdeec, pero no puedo opinar porque no he tenido acceso a ninguna de ellas.

-¿Ha pasado ya la crisis?

-Depende. Si lo que se quiere es volver al ritmo de construcción de los años anteriores, la crisis no ha pasado. Pero es que realmente eso no podía ser. Yo en la época del boom recuerdo que iba a Londres y veías alguna grúa; en Madrid no te alcanzaba la vista para abarcarlas todas y en Córdoba era una barbaridad. Si se tiene en cuenta que ya se está apostando por otros campos como la rehabilitación, puede que sí podamos considerar que ha pasado la crisis, porque se está consolidando otro mercado que pasa precisamente por esas rehabilitaciones o reformas y proyectos más pequeños. La época de las grandes obras parece que ya ha pasado, aunque lo que sí necesitamos es que vuelva a haber inversión desde lo público, ya no para proyectos nuevos, sino para reformas integrales, conservación o recuperación del patrimonio.

-Y al sector no le habrá quedado más remedio que adaptarse.

-Así es. Hay muchos arquitectos que no sólo han optado por la rehabilitación, que es la salida más repetida en estos momentos, sino que también hay quien está participando en otros ámbitos como buen conocedor de materiales de revestimiento, pintura, hormigones que están trabajando incluso en laboratorios.

-¿Podemos caer de nuevo en el 'boom'?

-Considero que no. En su momento se ocuparon muchos espacios y hubo una gran expansión, mientras que ahora lo que está habiendo es un envejecimiento del parque de viviendas de la ciudad en el que debe haber detrás un gran trabajo de edificación. Es lo que se pretende por ejemplo con la Inspección Técnica de Edificios y lo que hablábamos antes de la rehabilitación, hay que adaptar todos esos pisos a los nuevos criterios de eficiencia energética, aislamiento, temperatura, ruido...

-Uno de los barrios con más necesidad de esas medidas es el Casco Histórico, ahora muy en entredicho por el despoblamiento.

-En el Casco hay varios problemas. Por un lado está la parte urbanística en la que considero que se necesita más inversión para la rehabilitación. Cuando todo el asunto de la Capitalidad nos dolió mucho que no nos la dieran, pero en San Sebastián se liberó muchísimo dinero para la rehabilitación de la parte antigua y aquí eso no pasa. Pesa mucho la escasa inversión. Y luego hay otro problema de usos, ya que se están incrementando de manera significativa los usos relacionados con el turismo. Eso, a su vez, está repercutiendo en que los precios de las viviendas están subiendo y, aunque haya gente que quiera vivir en el Casco Histórico, no puede hacerlo porque no puede acceder a las viviendas. También está el asunto de los servicios y equipamientos, por lo que es muy necesario que la administración intervenga para que el ciudadano del Casco tenga las mismas dotaciones que el resto de la ciudad y no ampararlo todo en el turismo.

-¿Cree que es necesaria una revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU)?

-Los cambios que se produzcan en la ley en general es para que se hagan donde sea necesario. Si hay un problema y funciona mal, hay que cambiar eso. Pero creo que en estos asuntos hay que ser muy moderado. Quizá lo que se debería plantear es más un debate de modelo de ciudad y adecuar el PGOU a ese nuevo modelo, pero no cambiarlo radicalmente.

-¿Cuál sería su modelo de ciudad?

-En el plan que tenemos del año 2001 había una expansión grande con mucho suelo urbanizable donde se proyectaban muchas viviendas, que no se van a construir. La ciudad crece en mancha de aceite por sentido común y porque lo exige la ley. El modelo al que deberíamos aspirar es al de la intervención y rehabilitación sostenible. Siempre digo que los problemas hay que resolverlos donde están, de manera puntual, y no abordar el plan general entero. Hay barrios por ejemplo, en los que la labor del urbanismo puede ser esencial, como lo que hizo la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA) en San Martín de Porres. Es una actuación modélica. En otros puntos del Sector Sur, o en Moreras -donde yo hice en su momento un cuarto de una manzana de viviendas- es necesario una intervención. El urbanismo puede ser una buena herramienta de desarrollo, que además podría implicar a los vecinos y ser un mecanismo de transformación.

-¿Cómo valora el desarrollo urbanístico de Córdoba?

-El plan de 1958 ya estableció que no hubiera edificios en altura y creo que eso fue un acierto. En cualquier ciudad ves edificios de 14 o 15 plantas. Aquí la máxima son siete y están en puntos estratégicos como el Paseo de la Victoria o Ronda de los Tejares. Menos la intervención que hubo desarrollista de intentar que desde la Puerta Gallegos se llegara hasta el foro romano por Claudio Marcelo, ensanchando Gondomar, creo que Córdoba ha sido un modelo de urbanismo muy bien ordenado. El planeamiento que hay del año 86 también es magnífico, en el que se hace un estudio muy inteligente del Casco y el de 2001 también está muy bien estructurado.

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