Córdoba

Vuelvenlas escopetas

  • La temporada cinegética comenzó ayer con el comienzo de las monterías, hoy le toca el turno a la caza menor. Unos 46.000 cazadores tienen licencia en Córdoba para practicar su afición

Los cazadores ya han desempolvado sus escopetas, rifles y demás armas. Y es que, tras la puesta de largo ayer de la temporada de caza mayor -modalidad que se desarrollará en los montes cordobeses hasta el próximo 8 de febrero-, hoy le toca el turno a la caza menor en un momento en el que Córdoba cuenta con un récord de licencias para practicar la actividad cinegética, unas 46.000 en total, cifra que continúa la tónica de crecimiento de permisos registrada en toda Andalucía, unos 298.000, debido en buena parte a que cada vez es mayor el número de cazadores que empieza a los 14 años. Las estadísticas hablan de que el porcentaje mayor de quien ejerce la actividad cinegética se encuentra entre la franja que va desde esa edad hasta los 30 años. Además, esas mismas estadísticas cuentan que la mayor parte de quiénes practican la caza reside en núcleos poblacionales menores de 50.000 habitantes.

"Se prevé una buena temporada gracias a las condiciones meteorológicas que se han dado para ello tanto durante la pasada primavera, con precipitaciones, como durante el verano, con temperaturas frescas. Todo ello ha favorecido los hábitats con los brotes de las primeras hierbas del invierno y las poblaciones de conejo y perdiz", explicó el jefe del Servicio de Gestión del Medio Natural en Córdoba, Rafael Arenas. Hace tan sólo unos días, el presidente de la Federación Andaluza de Caza, Carlos Astorga, se pronunció en los mismos términos añadiendo que la caza "goza en la provincia cordobesa de muy buena salud", con algo más de 16.000 aficionados federados que desarrollan su hobby en algo más de 1,2 millones de hectáreas. Para esta temporada, Córdoba tiene registrado casi 1.500 cotos -concretamente, 1.424 privados y 54 deportivos-. "De ellos, más de 1.200 son de caza menor", resaltó Rafael Arenas.

Como ya ocurriera la pasada temporada, el conejo no acaba de recuperarse en la parte Norte de la provincia, donde ha desaparecido de muchos cotos víctima de enfermedades como la mixomatosis o la hemorragia vírica, mientras que en la zona Sur continúan teniendo graves problemas de superpoblación con el roedor, pese a las medidas tomadas para erradicar la plaga que ha provocado pérdidas millonarias en los cultivos. "Lo que ocurre es que el conejo no está bien distribuido por toda la provincia. Según nuestros datos, ha tenido una magnífica temporada de cría, lo que se ha traducido en que en la Campiña haya en estos momentos el doble de ejemplares de los que había un año", relató el jefe del Servicio de Gestión del Medio Natural en Córdoba. Y todo ello después de que la media anual de abatimientos de conejos en la provincia durante los días hábiles llegue a los 133.000 ejemplares.

Por contra, la población de perdiz, una de las especies más deseadas de abatir por la creciente demanda de la modalidad de reclamo, escasea más en la Campiña. No obstante, aunque hoy se abre la veda para esta especie, la Federación Andaluza de Caza aconseja retrasar sus batidas un par de semanas hasta que se registren más lluvias que mejoren su rendimiento. "Es un animal cuya población se encuentra bien en la mayoría de los cotos, pero este año es menos abundante en esa zona de la Campiña", resaltó Arenas. En muchos cotos se le ha visto rentabilidad y se ofrece como actividad cinegética estrella. Mientras, las poblaciones de liebre se mantienen más o menos estables y las de paloma torcaz no ofrecerán sus mejores momentos de caza, como suele ocurrir cada temporada, hasta bien entradas las fechas invernales.

Según establece la orden de vedas para la temporada 2008-2009, el cupo permitido por persona durante una cacería es de una decena tórtolas y codornices, no más de 15 palomas torcaces, un número de zorzales que no supere los 25 o no más de cuatro perdices rojas con reclamo.

Es muy difícil saber la cifra real que arroja un sector que enlaza turismo, conservación, armería, ganadería y bienes inmuebles como fincas o cotos intensivos -aunque se habla de que mueve en Córdoba un montante de unos 444 millones de euros y facilita unos 12.000 jornales. También es difícil saber el número exacto de cazadores en las distintas modalidades existentes, ya que las licencias de caza menor -para caza con galgos, reclamo, en mano...- sirven para caza mayor si se paga un recargo.

Como casi toda actividad en la vida, los hábitos cinegéticos también están cambiando. El estudio de la federación nacional detalla que en los últimos años se ha generalizado una modalidad de caza diseñada según los gustos, preferencias y nivel económico del cliente y su organización puede costar más de 6.000 al empresario de la finca. Para deportistas de alto nivel adquisitivo, se diseñan las cacerías de lujo. "Una jornada de ojeo de perdiz puede superar en Córdoba los 3.000 euros, mientras que una montería de ciervo y jabalí ronda el doble", sentencia el informe.

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