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Política de barra de bar

  • Elecciones. Los partidos miran incrédulos a la encuesta del CIS, en la que seguramente habrá cocina, pero que confirma que cuesta generar una alternativa creíble y que ilusione

Pablo Casado, ayer en el bar Correo, en la calle Jesús y María de Córdoba. Pablo Casado, ayer en el bar Correo, en la calle Jesús y María de Córdoba.

Pablo Casado, ayer en el bar Correo, en la calle Jesús y María de Córdoba. / juan ayala

Con la campaña de las elecciones autonómicas recién empezada y ya estamos hartos. Los políticos se han lanzado a la caza del voto para convencer a los indecisos y desafiar a las encuestas que dicen que el pescado ya está vendido y que el PSOE seguirá siendo el inquilino en San Telmo. Nadie de los aspirantes se resiste a pensar que esto sea así y andan inmersos en encuestas, big data, gurús de la comunicación y redes sociales para lanzar el mensaje perfecto, la foto nunca vista... Y no queda más remedio que pensar: ¿servirá para algo? Los compañeros de Diario de Cádiz han aprovechado las campaña de las andaluzas para preguntar donde verdad se cuecen las cosas, en los bares. Y ahí sigue clavado el mensaje de que Andalucía es socialista y que, si hay que votar se vota el PSOE. Los parroquianos son el mejor CIS, porque también en las tabernas se da la paradoja de que a pesar de que a nadie le hace gracia que gobierne el mismo partido durante tanto tiempo, al final uno piensa virgencita que me quede como estoy.

Lo que pase realmente el 2 de diciembre es un misterio -este periódico puede dar algunas pistas a partir de mañana con una encuesta elaborada por Metroscopia- pero quizá la política de la barra de bar sea la más cercana a la real, mucho más que un hackhaton, sea lo que sea.

Apenas han pasado 48 horas y ya hemos escuchado anuncios como la gratuidad de los libros en Infantil, la eliminación de las listas de espera, el impulso a todas las infraestructuras que están pendientes -todas, sin excepción-, la reducción del paro y la generación de riqueza. Se ha sellado ante notario compromisos de perogrullo, se han visitado mercados, se han comido churros y se han dado besos y abrazos por doquier. Hay que pasar por este trance, qué se le va a hacer, a pesar de que durante estos 15 días parezca que el resto de la vida se paraliza.

La agenda política copan los medios y el mensaje se ha centrado en todos contra Susana. El principal argumento que están lanzado tanto PP, como Ciudadanos y Adelante Andalucía ha sido que el PSOE no puede seguir más tiempo gobernando, que casi cuarenta años ya es bastante. El candidato de Ciudadanos por Córdoba, Francisco Carrillo, ha llegado a decir que, igual que se cambia de móvil, hay que cambiar de gobierno. ¿No les parece suficiente?

La causa por la que se sigue votando al PSOE ha sido analizada por muchos expertos y tiene múltiples causas que, según los entendidos, tiene que ver con que no se haya articulado una alternativa seria desde la oposición. Nadie ha sido capaz de generar ilusión en una tierra muy necesitada de ella. Las manos se han echado a la cabeza al ver que el CIS dejaba a Adelante Andalucía prácticamente como segunda fuerza, pero puede que los augurios no sean tan descabellados. La conexión que la coalición de izquierdas tiene con gran parte de la población joven es evidente y, si hay un sector de la sociedad que no le tema al cambio es la juventud. Ojo, por tanto, con el equipo Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo, los únicos que durante toda la legislatura han hablado abiertamente de eliminar dietas, de reducir privilegios, de acercarse a la gente normal. ¿Demagogia? Puede, al igual que prometer la gratuidad de los libros o decir que se van a eliminar las listas de espera en sanidad. Los desencuentros de Rodríguez con la dirección de Pablo Iglesias juegan igualmente a su favor, ya que se ha alejado de un líder que genera cada vez más antipatías.

Por lo tanto, habrá cocina, claro, en el CIS. Pero hay quien no se quiere dar cuenta de que la política de barra de bar es, al final, la que vota. Y a la gente hay que hablarle claro y no prometer lo que nadie se cree. A ver si algún gurú de la comunicación se da cuenta de eso.

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