Cuaresma en Córdoba

Plegarias de ritmo aflamencado que brotan desde lo más hondo del corazón

  • Rafael A. Butelo exalta la saeta con especial recuerdo a quienes, como La Talegona, le dieron vida en Córdoba

Rafael A. Butelo, durante la exaltación de la saeta. Rafael A. Butelo, durante la exaltación de la saeta.

Rafael A. Butelo, durante la exaltación de la saeta. / Juan Ayala

La saeta se podría definir como una manifestación musical religiosa propia de la Semana Santa andaluza, como uno de los estilos flamencos más difíciles y versátiles de la amplia gama de cantes que componen lo jondo. Y también, “es una forma de rezar cantando”, como bien la define Rafael A. Butelo en su exaltación que tiene como marco incomparable la Mezquita-Catedral, en un acto organizado por la Asociación de Vecinos La Medina. Una exaltación en la que participan saeteros locales de la talla de Ángeles Toledano, Antonio Mejías, Daniel Bermúdez, Piedad Melgar López y Conchi Castro y en la que no faltan los singulares sones cofrades de la Agrupación Musical de Nuestro Padre Jesús de la Fe en su Sagrada Cena.

En su exaltación, Rafael A. Butelo hace revivir los sentimientos que la saeta despierta al escucharla “en momentos de bulla o recogimiento de nuestra Semana Santa”, mientras hace un breve recorrido por cada titular de las hermandades cordobesas, por cada barrio, por cada rincón, por cada plaza... El exaltador borda dialécticamente una incomparable reflexión sobre lo que se vive y se siente cuando se sabe apreciar, “con los cinco sentidos, la belleza de nuestra Semana de Pasión, el sonido de una banda, la visión de un palio en movimiento, el dulce sabor de una torrija en una tarde amarga, la suavidad de acariciar el rojo, verde o azul de un manto el olor a incienso y azahar contemplando un paso al andar”.

Y en ese escenario de sentimientos encontrados, Rafael A. Butelo recuerda el legado de los saeteros que ya no están, de aquellos que definieron desde lo más hondo de sus corazones, con ese canto convertido en plegaria, lo que siente la Virgen traspasada de dolor angustiada por el sufrimiento de su Hijo. El exaltador finaliza ese repaso “con la más ilustre de este canto en Córdoba, La Talegona”. María Josefa Zamorano Ruiz, conocida como La Talegona por aquello de que su abuela materna tenía una huerta en el Jardín del Alpargate, donde sembraba algunas hortalizas que vendía por la ciudad echando las monedas que obtenía por esas ventas en una talega, que hacía sonar, obteniendo así ese sobrenombre que pasaría de generación en generación.

“Las Campanas de San Lorenzo están repicando. Los angelitos del cielo están anunciando que La Talegona les está cantado. Desde el cielo sigue cantando”, comenta el exaltador. En el balcón del desaparecido Bar Ogallas, en El Alpargate, la Reina de la Saeta cantó todos los Jueves Santo –hasta su muerte– al Esparraguero, además de a Jesús Caído, al Santo Sepulcro, a la Virgen de los Dolores, al Cristo de la Misericordia...

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