La Gloria de San Agustín

Mascarillas

  • Parece que nos estamos acostumbrando a ellas y que las vamos a dejar para siempre, y eso no lo soporto

Una señora camina por Córdoba ataviada con una mascarilla. Una señora camina por Córdoba ataviada con una mascarilla.

Una señora camina por Córdoba ataviada con una mascarilla. / Juan Ayala

Lo peor que llevo de todo esto, y lo reconozco, es lo de las mascarillas. Mal no, peor, pero tela marinera, que no saben ustedes lo malamente que lo estoy pasando. Y es que no hay día que tenga que volver a casa porque se me ha olvidado, ni uno, y hasta varias veces en un mismo día, que más de una vez me ha pasado, y no estoy exagerando.

Yo no sé ustedes, pero yo lo de la mascarilla no lo llevo bien, pero nada bien, que yo no he visto cosa más desagradable en todos los días de mi vida. Y encima, con la calor que estamos pasando, es lo que nos faltaba, que te suda el bigote una cosa mala, y hasta las orejas, que yo creo que ya tengo rozaduras. Le tengo tanta manía, pero tanta, que no me gustan nada las mascarillas esas de dibujitos que vemos por las calles, que reconozco que las hay hasta bonitas, pero que no me gustan, pero nada.

Y lo digo porque parece que nos estamos acostumbrando a ellas y que las vamos a dejar para siempre, y eso no lo soporto. Yo lo entiendo, o así lo quiero entender, como algo muy provisional, para un poco de tiempo y ya está, hasta que se solucione esto. Porque esto se va a solucionar, y antes de lo que imaginamos, que también estoy muy harto de todos esos agoreros que vemos todos los días, empeñados en decir que esto va a ir a peor o que vamos a volver a pasar por lo que ya hemos pasado. Y no, que esto va a mejor, y eso es lo que tenemos que pensar. Eso y ser prudentes, respetando las cosas que nos dicen, que es la única manera de tirar hacia adelante, pero eso lo tenemos que hacer entre todos.

Pero la verdad es que hay agoreros a puñados, que luego están los del meteorito, que vaya tela, que todos los días nos están avisando de que uno nuevo se va a estrellar contra la Tierra, y que nos extinguimos en menos de un minuto, que seguro que vosotros también lo habéis escuchado, pero todos, que no paran de repetirlo. O que va a llegar una plaga de langosta o que se van a derretir los polos y se van a desbordar los mares, provocando una ola gigante que acaba con todas las ciudades, de todo hay, y siempre terrible.

Que así no se puede vivir, la verdad, que vaya tela cómo está el personal, que yo les pediría que se lo pensaran un poquito antes de soltar estas barbaridades, que estamos todos muy sensibles y agotados, después de todo lo que hemos pasado. En fin, que yo prefiero mirar hacia adelante y con un poquito de optimismo, y hasta con mucho, que yo creo que podemos tirar hacia arriba si nos lo proponemos. Pero hay que hacerlo, claro. Y eso supone limpiarse mucho, mantener la distancia y usar la mascarilla, por mucho que nos disguste.

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