Córdoba

Expertos abordan en el Hospital Reina Sofía el manejo de la hipertensión pulmonar

  • El centro hospitalario atiende unas 130 personas con esta patología rara, la mayoría de ellas en Neumología

Un momento del encuentro celebrado en el Hospital Reina Sofía. Un momento del encuentro celebrado en el Hospital Reina Sofía.

Un momento del encuentro celebrado en el Hospital Reina Sofía. / Lolo Agredano.

El Hospital Reina Sofía acoge la primera reunión multidisciplinar celebrada en Andalucía sobre hipertensión a la que han acudido alrededor de 60 especialistas como neumólogos, cardiólogos, reumatólogos, intensivistas y enfermeros. “Dado que es una enfermedad rara, se requiere de una alta especialización para poder concentrar un mayor número de casos en los centros hospitalarios del más alto nivel”, explica el jefe de sección de Neumología del hospital cordobés, José Manuel Vaquero.

El curso, que se celebra este viernes y sábado, incluye exposiciones teóricas y unos talleres prácticos para la mejor difusión del conocimiento sobre esta enfermedad por la que el Reina Sofía atiende a unos 130 pacientes, la mayoría a través de Neumología y la otra parte por Cardiología.

La hipertensión pulmonar es la elevación de la presión en las arterias pulmonares por encima de un valor de 20 milímetros de mercurio (mmHg) cuando se mide por cateterismo cardiaco derecho. Vaquero expone que puede ser la expresión de múltiples enfermedades, aunque más del 95% de ellas son causadas por las patologías cardiacas o las enfermedades respiratorias crónicas en fase avanzada. En el otro 5% de los casos, el doctor apunta que las causas pueden ser secundarias a un embolismo pulmonar (lo que se conoce como hipertensión arterial pulmonar) o un grupo heterogéneo de factores.

Si no se trata bien, la supervivencia media es de tres años desde el diagnóstico

El grupo de la hipertensión arterial pulmonar, “la que realmente es tratable con fármacos específicos”, engloba a la hipertensión pulmonar secundaria asociada a enfermedades reumatológicas de causa desconocida, hereditarias, a cardiopatías congénitas, a enfermedades hepáticas, al virus de la inmunodeficiencia humana o a drogas o toxinas, entre otros.

Este tipo es raro, del orden de cinco casos por millón de población. Por otro lado, Vaquero señala que solo el 1% de los pacientes que padecen un embolismo pulmonar desarrollan hipertensión pulmonar como secuela, lo que supone unos tres casos al año por cada 100.000 habitantes.

El neumólogo indica que la mortalidad por esta patología es muy alta, con una supervivencia media desde el diagnóstico cercana a los tres años si no se trata adecuadamente. En este sentido, aclara que “la mortalidad es, en muchos casos, superior a algunos de los cánceres habituales como el de colon y mama y acelera la mortalidad de las enfermedades donde la hipertensión pulmonar aparece como un problema añadido”.

Por eso, agrega, hay que hacer tratamientos precoces y agresivos. Al respecto, Vaquero indica que existen terapias por vía oral, por vía inhalada y, en fases más avanzadas, en perfusión continua a nivel subcutáneo o intravenoso. Esto último supone que el paciente esté conectado permanentemente a una bomba para la administración del medicamento. Además, en fases finales de la enfermedad y en casos seleccionados puede evaluarse la opción del trasplante pulmonar.

Por último, el especialista del Reina Sofía explica que los avances más importantes van encaminados al mejor conocimiento de la patología, sus causas y al manejo del tratamiento para evitar la muerte por fallo cardiaco o infecciones respiratorias. “Hace unos 20 años solo disponíamos de epoprostenol, un fármaco de administración intravenosa continua y de alto riesgo” y, aunque sigue siendo el más eficaz, el diagnóstico precoz, la disponibilidad de nuevos fármacos específicos y el control por unidades especializadas han mejorado las perspectivas y calidad de vida de los afectados.

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