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Enfermedades mentales: del tabú a la imposibilidad de aceptar más casos

  • La administración pública deriva a asociaciones como Asaenec a los pacientes que no puede atender

  • Los expertos apuntan hacia el aumento de estas patologías

Participantes en un taller de rehabilitación cognitiva de Asaenec. Participantes en un taller de rehabilitación cognitiva de Asaenec.

Participantes en un taller de rehabilitación cognitiva de Asaenec. / reportaje gráfico: el día

Hace apenas una semana, la Asociación de Allegados y Personas con Enfermedad Mental de Córdoba (Asaenec), líder en la capital en atención en este ámbito, alertaba del significativo incremento de los casos que acogen. Según los datos aportados por Asaenec, su centro de Rehabilitación Psicosocial e Investigación ha aumentado un 93% la atención a usuarios en solo los dos años, el mismo tiempo que ha pasado desde que fue inaugurado.

En estos momentos, según la directora de Asaenec, Susana Luque, el centro atiende a 280 personas, 118 de ellas padecen alguna enfermedad mental y 162 son familiares que precisan de formación e información para saber cómo abordar los casos. "Hemos superado el cupo, pero no podemos decirle a familias que no le vamos a atender", explica Luque, que apunta que cada semana llegan, como mínimo, dos nuevos casos. En este caso, Asaenec presta atención directa y puntual, es decir, no todos los nuevos usuarios que entran precisan de un tratamiento largo, sin embargo, el colapso es evidente, como dice Luque "estamos absolutamente saturados". En ese alto incremento de pacientes con patologías mentales se cruzan muchos elementos. La directora de Asaenec apunta el hecho de que cada vez se tiene más información sobre estas enfermedades y la gente se atreve más a pedir ayuda; a pesar de que, añade, "aún exista un estigma muy fuerte" sobre ellas. Esta ruptura con el tabú ha hecho que sean muchas las personas que se atrevan a solicitar tratamiento o asesoramiento, tanto aquellas que padecen la enfermedad como sus más allegados. Otra de las claves es ser centro de referencia en atención en estos casos, lo que implica, como detalla Luque, que muchos casos vengan derivados de psiquiatras privados e incluso desde la sanidad pública.

Aquí está una de las claves, la administración pública, según entienden estas asociaciones, no está haciendo su trabajo. La política de prevención es clave para evitar que las enfermedades mentales deriven en patologías mucho más graves, y dicha prevención debe ser materia de la administración pública. "Es urgente que se aborde la salud mental desde lo público", destaca Luque.

El amplio espectro por el que se mueven las enfermedades mentales no permite hacer un análisis muy detallado de los casos más comunes atendidos por la sanidad pública. La única estadística que habla sobre este ámbito a nivel provincial es la de morbilidad hospitalaria, publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) de forma muy puntual. Dicha estadística implica, además, que tan solo se recojan aquellos casos que han supuesto el ingreso hospitalario de la persona en cuestión, mucho menor, claro está, que el de personas que acuden a la sanidad en busca de ayuda. Con ello, según los últimos datos del INE, que se corresponden con 2016 (a pesar de haber sido publicados en 2018), apuntan a que durante ese ejercicio en los hospitales cordobeses ingresaron 900 personas con algún trastorno mental o del comportamiento. Dentro de la división que hace el INE, aparece que 282 personas lo hicieron por esquizofrenia; 267 no vienen especificados, pero se corresponderían con otro tipo de psicosis (que a grandes rasgos, según la definición del Diccionario Médico, es "un desorden mental grave, con o sin un daño orgánico, caracterizado por la pérdida del contacto con la realidad y por causar el empeoramiento del funcionamiento social normal"); 236 tenían trastornos del humor; 88 casos se correspondían con trastornos mentales y del comportamiento debido al uso de sustancias (alcohol y otros); y 27 tenían demencia. Si los datos se comparan con los del año anterior se percibe una bajada de casi un 11%. Esto no quiere decir que hubiera menos casos, sino que ingresaron menos en los hospitales, teniendo en cuenta además que todas las patologías registraron una caída de los ingresos, a excepción de la esquizofrenia. Aquí también habría que añadir que, de manera general, la tasa de hospitalización cayó en Córdoba debido, en gran parte, a un menor número de días de estancias sanitarias.

Los datos de la sanidad pública se extrapolan a la atención en asociaciones como Asaenec. Luque confirma que la mayor parte de la atención que prestan se la llevan las personas con enfermedades mentales graves, principalmente, una vez más, esquizofrenia, suponiendo un 63% de las atenciones. También existe un gran porcentaje de perfiles de trastornos límite de la personalidad (narcisistas, histriónicos, obsesivos, dependientes…), que suponen un 19%. Estos últimos, detalla, no cuentan con recursos especializados y son muy complejos al generar mucha conflictividad social. También afrontan casos de ansiedad generalizada o depresión que, "si no se abordan desde la primera crisis, pueden ir a más", añade.

Otra de las claves de la evolución y aumento de las enfermedades mentales es su aparición en personas cada vez más jóvenes. En Asaenec atienden a 11 personas con algún problema de este tipo que tienen entre 16 y 25 años. La directora de la asociación apunta que la mayoría de ellos acude con factores de riesgo que, de no tratarse, derivarían en los ya citados trastornos límite de la personalidad. Las causas son muchas y van desde una mala gestión de la adolescencia, hasta una mala convivencia familiar, la falta de aceptación o el acoso escolar.

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