Córdoba

Un Corpus Christi histórico en Córdoba

Salida de la Catedral al Patio de los Naranjos de la Custodia de Juan de Arfe. Salida de la Catedral al Patio de los Naranjos de la Custodia de Juan de Arfe.

Salida de la Catedral al Patio de los Naranjos de la Custodia de Juan de Arfe. / Juan Ayala

Un aforo limitado a 400 personas y con una procesión claustral. Así ha sido la celebración del Corpus Christi en Córdoba en el interior de la Mezquita-Catedral, la primera vez en más de una década en la que el cortejo procesional con la Custodia de Arfe se ha quedado en interior del principal templo de la Diócesis de Córdoba por la crisis del covid-19. 

Las calles del Casco Histórico de Córdoba, por primera vez en muchos años, no ha recibido la procesión con su particular olor a romero, sus pequeños altares y los niños vestidos con sus trajes de comunión, pero se ha hecho, de manera inédita, dentro de la Mezquita-Catedral, manteniendo las distancias de seguridad. Además, todos los asistentes han acudido con mascarillas, en una imagen histórica para el Corpus en la ciudad.

"Si es bonito el Joyero, la Custodia de Arfe, es porque la joya es incalculable en su valor, estamos ante Jesús vivo, admirable y maravilloso", ha expresado el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, quien ha presidido la eucaristía, dedicada a la lucha contra la pobreza en el Día de la Caridad.

La primera procesión desde que se decretó el estado de alarma por la pandemia del covid-19 en Córdoba ha arrancado a las 13:20 por las naves de la Catedral. Una procesión diferente en la que solo han caminado las autoridades de la Iglesia, los adoradores y las autoridades civiles y militares, mientras que los demás presentes han esperado que el cortejo de la Custodia de Arfe saliera al Patio de los Naranjos por la puerta de Las Palmas, donde numerosos cordobeses han esperado para ver el recorrido. 

A pesar de la reclusión del aforo, "es una alegría muy grande para nosotros estar hoy aquí", ha comentado el obispo, quien se ha referido, como era de esperar, a los días de confinamiento y restricciones por la pandemia del coronavirus, haciendo especial mención a los fallecidos, que "han traspasado ya el umbral de la muerte, que el Señor les conceda el descanso eterno y la gloria". 

"La muerte ha estado cerca de todos, Dios nos ha librado y por eso le damos gracias en este día solemne, Dios está cerca especialmente cuando sufrimos, esta vez el sufrimiento ha sido colectivo, comunitario y universal y Dios ha estado más cerca que nunca", ha expresado el obispo. 

La eucaristía del Corpus Christi ha estado enfocada también al Día de la Caridad. "Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan", ha recitado el director de Cáritas Córdoba, Salvador Ruiz, en su lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Corintios, 10 durante la misa. 

El obispo ha dedicado parte de su homilía a reflexionar, precisamente, acerca de la caridad en la crisis que ha dejado el coronavirus a su paso. "Somos capaces de amar sin medida, la medida del amor, es amar sin medida. En la caridad no hay término, el amor tiene que ser hasta el extremo, no hay término medio", ha expresado tras citar a Santa Teresa de Calcuta: "Hay que dar hasta hacerse daño".

Para el obispo, una caridad que no se priva de algo necesario, que no lo comparte todo, no es caridad cristiana. "No des nunca de lo que te sobra, da de lo que necesitas, prívate de algún capricho y compártelo con los demás, cada uno por el cauce que crea conveniente, seamos generosos".

Cáritas recibe donaciones incluso a través de Bizum, ha recordado el obispo mientras ha hecho un llamamiento a colaborar con la entidad. "Los medios telemáticos e informáticos se han multiplicado y tenemos abiertos esos cauces para que la caridad llegue a todas las personas de nuestra ciudad y del mundo entero". Demetrio Fernández ha agradecido a los voluntarios de Cáritas, que trabajan a diario para que no falte la comida a los más desfavorecidos, para que llegue a todos lo elemental para vivir y "poder mirar al futuro con esperanza".

Con la presencia de sacerdotes, párrocos, seminaristas, militares, representantes de las cofradías y hermandades, el alcalde de Córdoba y concejales del Ayuntamiento que han estado presentes en la eucaristía, manteniendo la distancia de seguridad y con mascarillas, el máximo representante de la Iglesia en Córdoba ha hecho referencia a los políticos que "tienen que construir la ciudad nueva". 

Para el prelado, "una de las privaciones más grandes que el pueblo de Dios ha experimentado es no poder comulgar, no poder asistir a la misa, los pastores hemos invitado a los fieles a hacerlo de manera espiritual", ha recordado, mientras ha comentado que este Corpus Christi significa la vuelta al culto ordinario en la ciudad. "Hoy es un día importante porque Dios nos ha concedido poder celebrarlo en nuestra Catedral, poder comer el cuerpo de Cristo. Precisamente cuando hay carencias, dificultades y tribulaciones es cuando el pueblo de Dios se da cuenta de lo cerca que está Dios de nosotros, a través de los sacramentos y su presencia directa en nuestras almas".

Según ha recordado, la fiesta del Corpus Christi tiene su origen en el Jueves Santo, cuando Jesucristo instituyó la cena de la nueva alianza sobre el banquete de la Pascua, el sacramento de su amor, es "el mejor tesoro de la Iglesia". 

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