Córdoba

Coronavirus en Córdoba: Los bomberos, en alerta ante el "enemigo invisible"

  • Los efectivos del Consorcio Provincial de Prevención y Extinción de Incendios han visto cómo su día a día cambia de manera radical por la crisis sanitaria

Un bombero del Consorcio Provincial de Prevención y Extinción de Incendios de Córdoba, durante una actuación. Un bombero del Consorcio Provincial de Prevención y Extinción de Incendios de Córdoba, durante una actuación.

Un bombero del Consorcio Provincial de Prevención y Extinción de Incendios de Córdoba, durante una actuación. / El Día

La declaración del estado de alarma por la crisis del coronavirus ha confinado a millones de personas en sus casas. El país se paraliza, los días se hacen largos y la actividad se reduce al consumo de lecturas, internet, música o videojuegos. Mientras en los hogares se libra la guerra de la resistencia ante el aislamiento, en la primera línea de batalla se encuentran los efectivos de los servicios sanitarios y de seguridad. Entre ellos, en Córdoba, los bomberos del Consorcio Provincial de Prevención y Extinción de Incendios, que han visto cómo sus rutinas de trabajo han variado de forma radical por culpa de ese "enemigo invisible" al que ellos también tratan de combatir desde su área de acción.

Días antes de que entrara en vigor el decreto que ordenaba el estado de alarma en España, la vida en los 11 parques de bomberos repartidos por la provincia cordobesa ya había sufrido cambios significativos por la alerta sanitaria que ha despertado la expansión del covid-19, pero fue esa medida que ahora cumple una semana la que terminó por dibujar un panorama totalmente distinto al habitual.

En primer lugar, el Consorcio optó por salvaguardar el servicio y dividir a sus efectivos por la mitad. De esta manera, cada parque ha quedado organizado en dos grupos de bomberos, que forman tres turnos de trabajo con una cadencia de una guardia de 24 horas y dos días de descanso antes de regresar al puesto de trabajo. Una rutina que se extiende durante dos semanas, para que después cojan el relevo el resto de bomberos. De esa forma, los riesgos de contagio se minimizan y un servicio tan imprescindible como el que presta este cuerpo está siempre garantizado.

Porque lo cierto es que, si bien la naturaleza de sus intervenciones ha cambiado radicalmente en los últimos días, el radio de acción de los bomberos de la provincia sigue siendo muy amplio. "Nuestras salidas van mucho en función de la actividad de la sociedad, porque los accidentes se generan con el movimiento de las personas; ahora, con todo el mundo recluido en casa, el teléfono suena mucho menos", reconocen desde el servicio de prevención y extinción de incendios.

Eso sí, la actividad en los parques no cesa. El objetivo número uno de los bomberos es evitar el contagio entre miembros del equipo. Por ello, el tiempo que habitualmente se dedica al entrenamiento físico y a las prácticas ha pasado a centrarse en la desinfección del equipo y las zonas comunes. De esta forma, el contacto físico entre compañeros no existe y las rutinas se han adaptado a un estricto control de los movimientos.

"Comemos en grupos más reducidos y desinfectamos todo antes de que coman el resto de compañeros, constantemente limpiamos y desinfectamos el material, los vehículos y las zonas comunes; ni siquiera tenemos contacto en el momento del cambio de guardia", cuenta un efectivo del servicio provincial de extinción de incendios.

Y es que toda precaución es poca para evitar la expansión del virus y la puesta en peligro de un servicio que depende de unas 250 personas en toda la provincia de Córdoba. Pero ni siquiera los protocolos llevados a cabo han sido capaces de frenar algún caso como el registrado en el parque de Puente Genil, en el que un bombero dio positivo y provocó el aislamiento de todo su equipo de trabajo. Afortunadamente, el efectivo evoluciona favorablemente en casa y sin prácticamente síntomas, mientras que sus compañeros de parque cuentan los días para reintegrarse al trabajo tras la preceptiva cuarentena.

Pero ese miedo, reconocen abiertamente, está presente en el día a día de los parques y por momentos provoca cierta psicosis, alimentada también por que de manera inevitable el coronavirus se ha adueñado de la gran mayoría de las conversaciones entre compañeros.

La inseguridad ante el implacable "enemigo invisible", como algunos miembros del servicio califican al coronavirus, es otro de los factores con los que estos días tienen que luchar. "La principal preocupación no es tanto por nuestras familias, que se da por hecho, si no porque un contagio entre compañeros deje el servicio descubierto", confiesa uno de los bomberos del Consorcio, que valora de manera muy positiva todas las medidas de control implantadas por los responsables de la gerencia aunque también es consciente de que "a la hora de la verdad, cuando suena el teléfono y hay que salir a una llamada de urgencia, no tenemos más remedio que compartir el camión y el material de trabajo, sin poder respetar la distancia de seguridad y las medidas de prevención tomadas".

Con todo, para los efectivos del Consorcio la prioridad es el servicio al ciudadano. "Desde nuestro trabajo, intentamos estar a la altura de los médicos y el personal sanitario, que se están entregando en una situación tan complicada. Ellos son los héroes de esta lucha", asegura un miembro del Consorcio. Un motivo más que suficiente para no bajar la guardia hasta el ansiado momento en que todos podamos recuperar la normalidad.

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