Córdoba

Condenado a 32 años por violar a su hijastra en reiteradas ocasiones

  • La Audiencia sostiene que el individuo grabó algunas de las relaciones con un móvil

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La Sección Primera de la Audiencia Provincial ha condenado a penas que suman 32 años de prisión a un individuo de 27 años por violar en reiteradas ocasiones a la hija de su novia, menor de edad. Los hechos se remontan al año 2003, cuando la pareja se asentó en Córdoba capital procedente de Ecuador. La sentencia considera probado que una noche de invierno de 2003, cuando la pequeña contaba 9 años, el individuo la trasladó a un edificio en obras donde trabajaba como vigilante y, aprovechando que se había dormido, la desnudó de cintura para abajo e intentó abusar de ella, sin conseguir en aquel momento una relación sexual completa por la resistencia que la víctima opuso. Aquel fue el primer episodio violento de una cadena de vejaciones que se prolongó hasta junio del año pasado.

La resolución considera que desde 2005 el procesado ha obligado a su hijastra a mantener relaciones sexuales con una periodicidad semanal "bajo la conminación de que no contase nada a nadie o, de lo contrario, le pegaría". Uno de los episodios más crueles se produjo el 9 de junio del año pasado, después de que el procesado descubriera que la joven había quedado con un amigo en un parque de la ciudad. El encartado -M. A. S. C.-, según la sentencia, fue a recogerla en su vehículo, le dio un puñetazo en la boca y la trasladó hasta un descampado junto a la carretera de Granada. Allí la obligó a bajarse del vehículo "de manera violenta" y a quitarse los pantalones.

Acto seguido, mientras le recriminaba que mantuviese relación con otro joven, empezó a propinarle "numerosos azotes" en la zona lumbar y los glúteos con un cinturón de cuero doblado por la mitad, con tal violencia que llegó a romperlo. La menor empezó a llorar, debilidad que aprovechó el encartado para abusar de ella.

El tribunal considera probado que M. A. S. C. solía usar su teléfono móvil para fotografiar a la menor desnuda, e incluso llegó a grabar escenas de las relaciones. Toda la relación vivida le provocó a la víctima alteraciones en el suelo y la alimentación, gran miedo a encontrarse con el procesado, baja respuesta afectiva, baja autoestima y otros factores depresivos. Su ingreso en un centro de protección bajo la tutela de la Delegación para la Igualdad y el Bienestar Social le ha aportado con el tiempo "mayor seguridad, autoestima y mejora de su rendimiento escolar".

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