Sanidad

El Centro de Transfusión espera acabar 2020 con un aumento de las donaciones a pesar del covid

Una mujer dona sangre en una campaña realizada en pleno estado de alarma en Córdoba. Una mujer dona sangre en una campaña realizada en pleno estado de alarma en Córdoba.

Una mujer dona sangre en una campaña realizada en pleno estado de alarma en Córdoba. / Juan Ayala

El Centro de Transfusión, Tejidos y Células de Córdoba (CTTS) espera acabar 2020 con un aumento de las donaciones. La solidaridad de los cordobeses y la fidelidad de los donantes ha podido con el miedo al covid-19, de forma que en los nueve primeros meses del año se han recogido 22.144 donaciones de sangre y 857 de plasmaféresis. En el mismo periodo del pasado año había 22.805 de sangre y 744 de plasma. Lo más importante es que, tal y como va el año, la expectativa es que acabe con 31.000 extracciones, mientras que el balance de 2019 es de 29.587.

El coordinador médico del Centro de Transfusión, Pedro de Torres, explica que los principales cambios que ha provocado la pandemia han sido a nivel organizativo, ya que se han puesto en marcha todas las medidas higiénico sanitarias para prevenir contagios. Los problemas vinieron, sobre todo, por el cierre de lugares en los que habitualmente el centro organiza sus colectas, sobre todo en la provincia.

Sin embargo, con respecto a la donación "vamos prácticamente exactamente igual que el año pasado". Ahora, en la segunda ola -agosto y septiembre- se ha notado un ligero descenso, "pero la gente es muy solidaria y generosa y acude a donar, con los miedos propios de la época en la que vivimos, pero teniendo en cuenta que nosotros ponemos en marcha todos los mecanismos para que no haya aglomeraciones".

Esto ha provocado que el ritmo de trabajo sea más lento: los enfermeros usan sus equipos de protección individual (EPI), se ponen y quitan las sábanas para cada paciente, se utiliza un desinfectante, se toma la temperatura y el espacio entre camillas es más amplio. Esto hace que, dependiendo de los lugares de colecta, ya no se pueda poner el mismo número de camillas que antes. "Son temas organizativos más que nada porque la afluencia de donantes, que es lo que nos interesa, ha sufrido una ligerísima disminución, prácticamente nula", señala De Torres, que lleva 30 años trabajando en este centro.

Los donantes son "muy fieles", especialmente los que acuden a la sede del Centro de Transfusión (ubicado en la calle San Alberto Magno, junto a la facultad de Magisterio), indica el médico. La masa de población que acude es "muy regular", de hecho, el 90% de las extracciones se hacen a habituales (las personas que lo hacen una o más veces al año).

Una profesional del Centro de Transfusión Sanguínea etiqueta y guarda una donación de sangre. Una profesional del Centro de Transfusión Sanguínea etiqueta y guarda una donación de sangre.

Una profesional del Centro de Transfusión Sanguínea etiqueta y guarda una donación de sangre. / Juan Ayala

Por otro lado, durante el estado de alarma el nivel de petición de sangre decreció, ya que se pospusieron operaciones no urgentes y se produjeron menos accidentes de tráfico al estar la población confinada. Esto provocó que "muchos servicios hospitalarios disminuyeran su actividad y, por lo tanto, necesitaran menos sangre". Sin embargo, ya se ha vuelto a la normalidad porque, "desgraciadamente, las enfermedades no se van de vacaciones ni entienden de nada, el que entra con una patología que necesita de sangre, hay que ponérsela", como ocurre con anemias crónicas, intervenciones quirúrgicas, accidentes u oncología. De hecho, De Torres resalta que un tercio de las donaciones van para los procesos hematológicos malignos.

Han ayudado a mantener los niveles de sangre dos extracciones "un poco fuera de lo normal" como fueron el bus que estuvo una semana en la avenida de las Ollerías nada más decretarse el estado de alarma y otra campaña en la sede de la Fundación Cajasol a mediados de abril. "Con esas dos citas, casi se cubrieron las expectativas de la campaña universitaria de primavera que no se pudo hacer".

Sí se hará en otoño; la cita será en el campus de Rabanales a partir del 13 de octubre y el CTTS también establecerá puntos en varias facultades como Medicina y Derecho. Además de conseguir sangre y plasma, hay un objetivo muy importante: atraer a donantes nuevos y más jóvenes.

En este sentido, De Torres explica que "a veces las campañas no hay que medirlas solo por el rendimiento, sino también hay que tener en cuenta la potencialidad de donantes jóvenes que se incorporan". Esto es un aspecto esencial porque en todos los centros de Andalucía se está perdiendo masa de población donante ya que entre los 65 y los 67 años "hay que retirarse de la donación".

La necesidad de sangre en los hospitales, como dice el coordinador médico del CTTS, no entiende de covid; el resto de enfermedades siguen existiendo, por lo que es necesario que los ciudadanos sigan siendo solidarios. Hasta el 30 de septiembre, el centro ha promovido 380 campañas por toda la provincia, a lo que hay que sumar su propia sede, que está abierta de lunes a sábados de 08:30 a 14:30 y por la tarde de lunes a viernes en días laborables de 15:30 a 21:30.

Una profesional del CRTS organiza unas muestras de sangre. Una profesional del CRTS organiza unas muestras de sangre.

Una profesional del CRTS organiza unas muestras de sangre.

El perfil del donante en Córdoba

En Córdoba, el 60% de los donantes son hombres, pero también, explica el coordinador médico del CTTS, esto se debe a que los varones pueden donar cuatro veces y las mujeres solo tres. El 90% colaboran de forma habitual con el centro, y solo el 10% son nuevos.

Respecto a la edad, si se analizan los últimos 20 años, el grueso de población estaba entre los 18 y los 35 años y, sin embargo, ahora está entre los 35 y los 50. Es decir, son las mismas personas porque "el donante es muy fiel y leal a la institución y el que se hizo donante a los 18 sigue haciéndolo ahora". Esa trayectoria solidaria hace que algunas personas incluso hayan superado las 100 donaciones, algo que es "increíble", destaca De Torres.

Según explica este médico, en Córdoba se ha llegado a estar en 40 donaciones por 1.000 habitantes y año, pero a veces se ha subido hasta 42 (por ejemplo, en 2015). Andalucía está en una media de 33 por 1.000, por lo que la provincia cordobesa es una de las que tiene mayor índice de la comunidad autónoma.

En cada donación se extraen 450 mililitros o centímetros cúbicos de sangre. De ahí, la sangre se divide en hematíes (glóbulos rojos), plaquetas y plasma para solventar diferentes problemas hospitalarios. A su vez, el plasma tiene dos usos; el transfusional al enfermo que lo necesita, y el remanente que sobra se envía a la industria del medicamento, que lo revierte en forma de inmunoglobulina, albúmina, etc.

Lo más novedoso que se está haciendo en toda Andalucía es que los enfermos recuperados de covid-19 donen plasma, "rico en defensas, para ponérselo después a la persona que esté en un momento grave de la enfermedad". El CTTS de Córdoba lleva recogidas unas 40 donaciones.

Por otro lado, aquí también se registran los donantes de médula ósea. El pasado año se hicieron 323 estudios para el registro español y en total, 6.870 cordobeses están en esa lista, una "cifra importantísima".

Como mensaje para animar a este acto solidario, De Torres indica que "ni beneficia ni perjudica" sino que "es un deber social que tenemos los sanos para con los enfermos, esa capa más débil de la sociedad a la que hay que fortalecer con todas las medidas terapéuticas". El problema es que "la sangre no se puede fabricar, tiene que venir de otro ser humano que la ha donado de forma generosa", concluye.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios