El Campo

COAG eleva ya hasta el 30% la pérdida de la producción de cereales por la sequía

  • La organización agraria predice que la situación empeorará en los próximos meses con posibilidad de problemas en los regadíos

Una segadora cosecha  en una de las numerosas fincas de cereal que pueblan la provincia.

Una segadora cosecha en una de las numerosas fincas de cereal que pueblan la provincia. / El Día

La organización agraria COAG ha elevado hasta al 30% la pérdida de la producción cerealística en la provincia de Córdoba por la sequía y advierte de que los daños para el sector agroganadero van a ser mucho mayores porque la falta de lluvias va a continuar. COAG, que ha hecho una radiografía de la situación, destaca, al igual que han hecho otras organizaciones agrarias como Asaja y UPA, que esos daños provocados por la falta de precipitaciones van más allá de la pérdida cerealística tanto en el campo cordobés como en el andaluz.

Según GOAG, y tal como también han denunciado esas otras organizaciones agrarias, son ya palpables las consecuencias para los sectores ganaderos, “ya que la sequía ha reducido de manera considerable los pastos aprovechables, obligando a los ganaderos a adelantar el suplemento de alimentación de los animales, con el consiguiente incremento de costes de producción”.

Desde la organización agraria insisten en que los malos resultados en cereales también han provocado un aumento del precio de los forrajes “y se espera que lo haga el de los piensos”. Desde COAG puntualizan asimismo que, en el caso de la apicultura, íntimamente ligada a las floraciones, “la sequía impide el desarrollo normal de las colonias, “ocasionando pérdidas de cosecha, incremento de la necesidad de reposición del censo y debilidad frente a enfermedades”.

“En algunas zonas de Andalucía se han perdido las floraciones de inicio de primavera y ha sido particularmente negativa la campaña de polen, que se ha adelantado más de 15 días y ha resultado muy escasa y pobre en su variedad”, detallan desde la organización agraria.

Desde Córdoba apuntan que los cultivos hortícolas en extensivo han sufrido la falta de agua del invierno, “que comprometía la nascencia, por lo que los agricultores han decidido empezar a regar antes de lo normal. Esto además de suponer un coste extra, compromete el nivel de los embalses tanto para lo que queda de campaña como para la futura”. En cereales “la falta de lluvias a la hora de sembrar ha provocado daños irreversibles en los cereales, para los que las precipitaciones llegaron tarde, registrando pérdidas de cosecha de entre un 25 y un 30%. En girasol se retrasó mucho la siembra por esperar las lluvias y la nascencia ha sido muy dispar. Tanto en trigos, como cebadas y girasol la falta de rendimientos es evidente”. Y en olivar “se está observando caída de fruto, y corren peligro los riegos de apoyo que se dan a final del año hidrológico por falta de agua embalsada”.

Hasta el mes actual, el año hidrometeorológico puede calificarse, según COAG, como muy seco desde el punto de vista de la pluviometría, “sin que ya puedan esperarse cambios significativos hasta el mes de septiembre con el inicio de la nueva temporada de lluvias”. Destaca el mes de abril, en el que llovió un 30% por encima de la media de referencia en toda la región, “lo que permitió aliviar en parte la sequía pluviométrica que se venía sufriendo y permitió que se aumentase la dotación de agua para cultivos de regadío (la Confederación del Guadalquivir (CHG) decidió pasar de los 4.500 metros cúbicos por hectárea acordados inicialmente a 5.400)”.

A esta situación le sucedió el mes de mayo “más seco de la serie histórica. Las escasas precipitaciones llegaron, en el mejor de los casos, a los 10 litros por metro cuadrado y se registraron sobre todo en el tercio oriental y en áreas de Sierra Morena. En el resto de la región las precipitaciones fueron casi inexistentes”, inciden desde COAG.

Desde la organización agraria puntualizan que “aún no contamos con los datos del mes de junio, pero podemos adelantar que el déficit pluviométrico ha continuado prácticamente igual que en el mes de mayo. Con estas condiciones de entrada al verano podemos prever que la situación empeorará en los próximos meses y que es posible encontrar problemas incluso en los regadíos, ya que debido a la imposibilidad de dejar los riegos encuentran sus dotaciones casi consumidas antes de que empiecen las temperaturas extremas y aumente la evaporación”.

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