Córdoba

Arengas y un acto de fe en ETEA

  • El nuevo director de la institución jesuita, Gabriel Pérez Alcalá, toma posesión de su cargo con el reto de la apertura de la Fernando III y la convergencia europea

"ETEA quiere ser como una casa abierta. Un lugar de encuentro entre distintas instituciones, cercanas y lejanas, un lugar de diálogo empresarial, social, universitario, cultural político y religioso, pero también quiere ser parte de la conciencia crítica de nuestra sociedad y de nuestro mundo porque tenemos ideas que dialogar y valores que aportar". Ésta es la intención que el nuevo director de la institución jesuita, Gabriel Pérez-Alcalá, quiere llevar a cabo durante su mandato.

El profesor tomó ayer posesión de su nuevo cargo en un acto en el que estuvo acompañado por toda la plantilla de ETEA, así como por el rector de la Universidad Fernando III, Guillermo Rodríguez -Izquierdo y entre representantes de la política municipal. Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Córdoba (UCO), Pérez Alcalá llega a la dirección de ETEA después de los nueve años que ha pasado al frente de la institución académica Jesús Ramírez y en medio de la convergencia europea y la puesta en marcha de la primera universidad privada de Andalucía, que tendrá uno de sus campus en las instalaciones de ETEA.

Profesor titular de Política Económica, Pérez-Alcalá ofreció un discurso en el que unió un acto de fe sobre lo que es y representa la institución jesuita y una arenga sobre lo que se debe hacer en esta nueva etapa que se inicia con su llegada; un discurso no exento de notas vinculadas a la doctrina de la Compañía de Jesús. Así, reconoció que este centro, todavía adscrito a la UCO, "pretende ser un lugar de pensamiento, de conocimiento y de diálogo", por lo que su tarea se centra en "pensar, investigar, formar a los jóvenes, publicar y colaborar con todos". También hizo hincapié en la necesidad de fomentar la investigación en ETEA y la colaboración con la sociedad y el mundo empresarial.

Pérez-Alcalá no se olvidó tampoco de su relación con la UCO, que desaparecerá cuando la Fernando III comience a funcionar, puesto que tendrá entidad jurídica propia y dejará de ser un centro adscrito después de una veintena de años de trabajo conjunto. "Hemos sido y somos parte de la Universidad de Córdoba, podríamos decir que huéspedes en un gran casa común a la que estamos agradecido de lo mucho que tenemos en común y de la exquisitez y amistad con la que hemos sido y somos tratados; no somos más que huéspedes", consideró.

Para el nuevo director de ETEA, comienza ahora un "hermoso futuro, que es exigencia de nuestro propio pasado y algo cargado de sueños". Todo un reto para el centro.

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