Córdoba

Adiós perruno y musical a Ríomundi

  • El Festival Internacional de Experiencias echa el cierre tras tres jornadas irregulares donde triunfó Medina Azahara y con la incorporación del Día de la Mascota a su programa

Una mujer y su perro participan en una de las exhibiciones del Día de la Mascota, dentro de Ríomundi. Una mujer y su perro participan en una de las exhibiciones del Día de la Mascota, dentro de Ríomundi.

Una mujer y su perro participan en una de las exhibiciones del Día de la Mascota, dentro de Ríomundi. / reportaje gráfico: jordi vidal

Tras un arranque tímido protagonizado por el mal tiempo y un sábado de lleno, el Festival Internacional de Experiencias Ríomundi echó ayer el cierre a tres jornadas de mezcolanza internacional. El viernes la cosa empezó algo irregular por esas lluvias intermitentes que obligaron incluso a suspender una de las grandes citas musicales del festival, el concierto del grupo cordobés Aslándticos. Sin embargo, el sábado sirvió para resarcirse, a pesar de las lluvias de la mañana. La jornada lúdico-deportiva incluyó actividades para todos los públicos y, ya por la noche, la Ribera y el Paseo de Miraflores se convirtieron en un ir y venir de etnias que tuvieron su punto álgido en el escenario Guadalquivir con el concierto de Medina Azahara -con lleno total, a pesar del frío, para disfrutar de su rock andaluz-.

Ayer el ambiente fue mucho más tranquilo, tanto en el ámbito de la programación como en el meteorológico. El sol lució en la última jornada de un festival que se ha celebrado por primera vez y que aún no se sabe si volverá a repetirse. Como ocurriera el sábado, las actividades deportivas invadieron los márgenes del río Guadalquivir en sus distintos escenarios para observar entrenamientos de piragüismo, vela, fútbol americano, crossfit, deporte adaptado y bádminton.

Una de las actividad incluidas en el festival fue la Fiesta de la Mascota, que se celebra todos los años pero que en esta edición se ha decidido incluir en Ríomundi. Desde bien temprano, las 9:00, el parque de Miraflores empezó a llenarse de canes (también había algún que otro gato). Fueron muy curiosos los nombres que por allí se escucharon: Noa, Jara, Marcelo, Toby, Alaska, Timón e incluso Capitán América. Y es que así se llamaba el fuerte carlino de Andrés y Chus, cuyo hijo, Juan Antonio, fue el encargado de bautizarlo. "Quiso llamar al perro con el nombre que más le gusta del mundo y no pudimos remediarlo", comentaba bromista el padre. En esta fiesta de la mascota hubo presentaciones de clubes caninos, exhibiciones de disc dog (lanzar el disco para que el perro lo capture) y hasta información de Sadeco para saber los procesos para adoptar a algún animal de compañía.

Pero no sólo de animales vive Ríomundi. La música ha sido la protagonista indiscutible -con el permiso del deporte- del festival y ayer se demostró con una exhibición de pasodobles. Mientras la voz la ponía el mítico grupo Los de Sierra Morena, Danza Estudio le daba el toque corporal. Amalia, una señora de 70 años que lleva bailando pasodobles toda la vida, no quería perderse la cita. "El pasodoble es muy bonito, pero los jóvenes de hoy en día parece que no le ven la gracia", comentaba esta cordobesa cuyo marido también es bastante ducho en esta disciplina.

Así dijo adiós Ríomundi, con toque perruno y musical para, quién sabe, regresar en 2019.

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