Cómics

Ese inglés maldito

  • La existencia de John Constantine se va a volver mucho más complicada de lo habitual cuando se vea envuelto en un oscuro misterio

Una viñeta de la obra. Una viñeta de la obra.

Una viñeta de la obra.

La primera vez que le conocimos apareció de la nada para ayudar a cierto habitante de los pantanos y su cínica sonrisa nos cautivó. Aquel tipo rubio que se parecía tantísimo a Sting (de hecho su creación fue una especie de broma entre Bissette, Totleben y Moore), que fumaba como un carretero y cuya gabardina aspiraría al ranking de las más conocidas del mundo de la ficción, codeándose con la de cierto policía apellidado Colombo, llegó a nuestras vidas de lectores de cómic y, afortunadamente, no se ha marchado.

Secundario de lujo en ese arco argumental titulado American Gothic que, con el paso de los años se ha convertido en lectura obligada para todos los buenos aficionados al terror en viñetas, no tardó demasiado tiempo en protagonizar su propia colección, Hellblazer, la más longeva del tristemente desaparecido, y muy añorado, sello Vértigo.

Trescientos números, señores, casi nada. Con tal cantidad ha dado tiempo, y páginas, de sobra para narrar la existencia de este tipo del que hemos aprendido varias cosas. En primer lugar, nunca te hagas su amigo, ya que todos acaban mal, muy mal.

La segunda es que su pasado le pesa como una enorme losa, y más vale que no pronuncies en su presencia la palabra Newcastle si no quieres que su expresión cambie y te veas metido en graves problemas. Y la tercera es que, además de bebedor y fumador empedernido, siempre guarda una carta en su manga, ya sea como favor a cobrar, mentira o puñalada trapera.

Normal que su carácter le haya convertido en un cínico de primera. Ha contemplado el auténtico horror en primera fila, sin ninguna anestesia. Él sabe, conoce y se codea con todo eso que los vulgares mortales de a pie no podemos ver. John Constantine sabe que tras las fachadas de los edificios, al fondo de callejones, en el centro de los parques existen otras realidades, la mayoría no soportarías verlas por el rabillo del ojo sin encanecer.

Y justamente, en este nuevo volumen dedicado a su persona, titulado Constatine: Hellblazer (primer guiño para todos los que le hemos seguido…) vamos a ver una remozada versión del personaje, que después de su inclusión plena en el Universo DC (Liga de la Justicia Oscura) vuelve a donde realmente pertenece, las sucias calles. En concreto, las de la Gran Manzana, donde, pasando el rato en bares, conocerá a una chica, Katie, que está siendo perseguida por unos terribles monstruos.

Acto seguido, una cara conocida, la de la demoniaca Blythe, se volverá a cruzar en su camino. Y es que los gustos de Constantine a la hora de compartir lecho son de lo más variado. Pero claro, ¿quién puede fiarse de una tipa como ésta, que huele a azufre y tiene un plan secreto?

Os decía anteriormente que John es un solitario, pero os he mentido un poco. Siempre le acompaña una cohorte muy especial con la que sólo él puede ver y comunicarse. Son los espíritus de todos aquellos, amigos, conocidos y demás, que tuvieron la mala suerte de cruzarse en su camino. Pues alguien, o algo, los está matando…

Y aquí comienza el primer arco argumental potente de este volumen, en el que un John Constantine llevado a las viñetas por el dúo de guionistas Ming Doyle y James Tynion IV, junto al personal trazo de Riley Rossmo, devolverán al protagonista a la tierra de sus orígenes, Inglaterra, Londres en concreto, donde como suele decirse "el pasado siempre vuelve", y esta vez lo hace repleto de recuerdos. Instantáneas de una época salvaje en Manchester, en la que un joven John creó junto a unos amigos un grupo punk, Membrana Mucosa, y comenzó a conocer los recovecos de la oscuridad, con todo lo que ello implica.

Fue justo en aquella lejana época cuando rompió el corazón a muchas chicas, entre ellas la actual agente exorcista del MI5, Georgiana Snow, y, sobre todo, a la que fue uno de sus más recordados amores, Verónica…

Todos estos personajes serán importantes piezas de un misterioso puzzle que el investigador de lo oculto deberá resolver si quiere proteger a los espíritus que caminan junto a él.

Pero ese sólo será medio aperitivo de lo que os espera con la lectura de este tomo, ya que de regreso a New York, varios rostros muy conocidos volverán a la vida del protagonista, algunos humanos, otros espectrales y demoniacos… Y todo ello mezclando, como suele ocurrir en su vida, a un inocente como es su nueva conquista, el musculoso camarero Oliver, que va a sufrir en sus propias carnes lo que implica vivir una relación con Constantine. Y es que la vida en la gran ciudad está a punto de cambiar. Y mucho.

Este volumen publicado por ECC es un magnífico punto de partida (o continuación) para todos aquellos que tengáis curiosidad por conocer a este personaje, cuyas peripecias os van a llevar a ese lado oscuro que él conoce tan bien, y del que ya no podréis escapar.

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