Cómics ¡¿Vampiro nunca más?!

  • En los últimos números de esta colección, su protagonista se va a ver transformado en una mera sombra de lo que ha sido…

Ilustración de portada.

Ilustración de portada.

El cielo se tiñe de rojo, unas pesadas nubes, cargadas de agua de lluvia se arremolinan sobre la ciudad; fulgurantes rayos surge de ellas, como poderosas agujas de energía, los truenos ensordecen cualquier ruido de la ciudad… Y en la cúspide de un edificio, un hombre alza su puño y grita, maldice su negra suerte y condena a aquel que lo ha convertido en lo que es ahora. Un mero ser humano.

Si volvemos la vista atrás, hemos sido testigos de mil y un combates. Drácula se ha enfrentado a peligrosos científicos como el Doctor Sol, se ha librado mil y una veces de la muerte que venía de la mano de ese tenaz grupo de cazavampiros formado por su propio descendiente, Frank Drake, Rachel Van Helsing, Quincy Harker y el letal Blade.

Hasta su propia hija, Lilith, ha supuesto una letal amenaza para el vampiro. Pero siempre, con la suerte de su lado, de una manera u otra, ha sabido y podido librarse del abrazo de La Parca.

Aunque para un líder, un auténtico rey entre los no muertos, hay algo, una condena peor que la de la muerte, y en los ocho últimos números de la colección que protagoniza, y están recopilados en este penúltimo tomo, la va a sufrir en sus propias carnes.

En anteriores entregas fuimos testigos del papel que el Conde transilvano adoptaba frente a una secta diabólica, haciéndose pasar por el mismísimo Satán en persona. Y claro, toda acción tiene una reacción, y la del Príncipe de los Infiernos no tardará en llegar.

Junto a su angelical hijo Janus, Frank Drake y la joven Topaz (a la que pudimos ver acompañando a Jack Russell, el licántropo del universo marvelita) van a ser transportados a la arena de un circo romano donde tendrán que enfrentarse entre ellos…

El resultado de este suceso, sin daros demasiados detalles, es que Drácula aparece en un lóbrego callejón, y se da cuenta que algo ha cambiado en él. ¿Dónde están sus capacidades sobrenaturales, sus colmillos, su eterna sed de sangre?

Sí, amigos. Drácula es humano, uno más entre los miles que pululan por el planeta. Y a partir de ese momento va a sufrir lo indecible. Perseguido por aquellos que hasta ahora eran sus esclavos, sentirá en sus propias carnes los arañazos y mordiscos de hordas de murciélagos. Se convertirá en un fugitivo.

Y aquí comienza un auténtico vía crucis para el protagonista, que se trasladará de Boston a New York, donde le perseguirá un nuevo y peligroso cazavampiros con el que tendrá que verse las caras, volverá a ver a su malvada hija Lilith, y sufrirá la amenaza de otro poderoso chupasangre, Torgo… 

Justo en este momento comprenderá que solo hay una manera de recuperar su poder, y debe de hacerlo en su amada tierra transilvana, donde llegará el enfrentamiento final, el cara a cara definitivo entre él y sus eternos perseguidores, Drake, Van Helsing Y Harker.

Obviamente, no voy a revelaros el final de la historia, pero algo sí que puedo decir, y es que este viaje a través de las tinieblas ha sido espectacular, y tan solo hay que agradecérselo a un trío que convirtió con su arte y buen hacer a esta colección en una clásico. Son, como ya podéis imaginar, el titánico trío formado por el imaginativo Marv Wolfman, el único Gene Colan y el definitivo Tom Palmer.

¡Pero, un momento, que no baje el telón aún! Queda un décimo, y último, tomo de esta colección, en el que os vais a llevar más de una sorpresa.

Pero, como suele decirse, esa ya es otra historia…

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