Crítica de Cine

No por titular más largo…

Echegui y compañía, en el filme de María Ripoll. Echegui y compañía, en el filme de María Ripoll.

Echegui y compañía, en el filme de María Ripoll. / d. s.

Si los títulos largos nunca han augurado nada bueno en la comedia más allá de Almodóvar, el de esta película de María Ripoll (Ahora o nunca) a mayor gloria de Verónica Echegui y sus guapos compañeros de reparto confirma nuestra sospecha con un desahogado viaje a las simas de la tontería romántica en colorines que las televisiones privadas han convertido en dudoso paisaje humorístico habitual de nuestro cine de un tiempo a esta parte.

No culpes al karma… hurga en ese lugar intermedio entre las dinámicas y la tipología de la sitcom y los ritmos y gestos de la comedia clásica de enredo para proponerse como un esterilizado producto de diseño que no disimula su escasa materia prima como variación del chica (patito feo) busca chico (cañón) en una ciudad de tiendas vintage, pisos de la abuela, fashion week, padres separados y canciones pop con letras ripiosas.

Aunque pretenda ironizar sobre todos esos asuntos y sus criaturas angelicales, a Ripoll y sus guionistas les sobra almíbar y les falta inteligencia y medida para que su película no se les vuelva en contra, convertida en un cansino tira y afloja de amores platónicos, noviazgos a distancia (la cinta tiene la desvergüenza de irse a Hong Kong para rodar allí un par de ridículas escenas) y ridículos de alcoba que, entre gags de dudosa pegada (véase la escena del zoo) y una confianza demasiado ciega en el gracejo y las gafas de la Echegui, echan pronto por tierra cualquier expectativa de reconocimiento o diversión.

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