Cine

La mujer y el cine: ¿está cambiando algo?

  • Isabel Coixet advierte un mayor interés en la mirada femenina, el festival de Toronto premia a un conjunto de directoras... La muestra Directed by Women analiza en estos días la situación

Iciar Bollaín e Isabel Coixet, el pasado sábado en el Festival de San Sebastián. Iciar Bollaín e Isabel Coixet,  el pasado sábado en el Festival de San Sebastián.

Iciar Bollaín e Isabel Coixet, el pasado sábado en el Festival de San Sebastián. / Juan Herrero / Efe

Cuando Isabel Coixet recibió, el pasado sábado en el Festival de San Sebastián, el Premio Nacional de Cinematografía, la directora de Mi vida sin mí o La librería quiso dedicar un mensaje a las mujeres que intentan abrirse camino en el cine. "Os insinuarán que todo lo que tenéis es por ser mujeres, pero paradójicamente os pondrán obstáculos por serlo", les dijo, aunque terminó con una conclusión esperanzadora: "Por fin siento que esto está cambiando, hay un interés real más allá de los eslóganes por nuestra mirada y nuestra manera de estar en el mundo", analizó.

Al día siguiente, el domingo, un detalle parecía ilustrar esa convicción de Isabel Coixet: Nomadland, de Chloé Zao, que una semana antes se había hecho con el León de Oro en Venecia, ganaba el codiciado Premio del Público en el Festival de Toronto (TIFF), y tras ella los espectadores habían votado One Night in Miami..., el debut tras las cámaras de la actriz Regina King (El blues de Beale Street, Watchmen), y Beens, de la también directora Tracey Deer. Era la primera vez, destacaban las crónicas, en los 43 años de historia del Premio del Público del TIFF, que los tres filmes finalistas y el resto de los ganadores de los premios de la audiencia habían sido dirigidos por mujeres. Y también parecía revelador que el certamen se clausurara con la proyección de la serie de televisión A Suitable Boy de la india Mira Nair.

¿Una casualidad o la prueba de que el mundo, al fin, empieza a avanzar? "Los buenos tiempos han llegado", celebró Barbra Streisand en 2010, cuando anunció que por primera vez el Oscar a la mejor dirección iba a parar a una realizadora, Kathryn Bigelow, por su trabajo en En tierra hostil. Pero, en la década que ha transcurrido desde entonces, la Academia sólo ha nominado a otra mujer, Greta Gerwig, por Lady Bird, una situación que llevó a Natalie Portman a aparecer este año en la entrega de los Oscar con los nombres de cineastas que habían sido ignoradas por los votantes bordados en una capa. Ya en Europa, hay que remontarse a 1993 para encontrar a la única ganadora de la Palma de Oro, Jane Campion. Además, sólo en dos ocasiones Cannes concedió su premio a la mejor dirección a una mujer, Yuliya Solntseva en 1961 y Sofia Coppola en 2017, dos casos aislados en 73 ediciones.

En Andalucía llama la atención la baja cifra de directoras que pueden dedicarse a la ficción

Laura Hojman, que tras el retrato de Rubén Darío que hizo en Tierras solares tiene pendiente de estreno Los días azules, su acercamiento a la figura de Antonio Machado, suscribe la impresión de Isabel Coixet y piensa que "parece que las cosas están cambiando: yo también veo que tenemos más presencia, que interesa más nuestra mirada. El movimiento feminista de los últimos años, sus reivindicaciones, han calado en la sociedad y también en la cultura y en el cine", opina.

La cineasta estará hoy en el festival Directed By Women Spain, que acoge esta semana el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus), invitada a una mesa redonda en la que dialogará con Ana Rosa Diego, Ángeles Reiné, Araceli Carrero Rimada y Oliva Acosta. En esta charla, Sin mujeres no es cine, organizada en colaboración con la Asociación Andaluza de Mujeres de los Medios Audiovisuales (Aamma), Hojman reclamará como "lo justo, cuando las mujeres somos la mitad de la población" que "en los festivales haya el mismo número de películas hechas por directoras, o que en los jurados haya igualdad entre sus integrantes".

Para la realizadora, "es importante que se empiece a escuchar nuestro relato, porque las películas, los libros, las canciones van conformando tu identidad, y mujeres como yo, que nacimos a principios de los 80, nos hemos educado con un relato patriarcal", lamenta. "En las ficciones, las mujeres éramos princesas que debían ser rescatadas por un hombre, un hombre que salvaba el mundo y que también nos tenía que salvar a nosotras. Ideas como esa, o la del amor romántico, afectaban a tu manera de entender el mundo". Por eso Hojman cree que "estamos en un momento muy importante en que las mujeres, y también los hombres, podemos cambiar esa narración. Crear unos personajes femeninos que no siempre son mujeres de,y de paso plantear otros referentes masculinos, que no siempre tengan que usar relaciones de violencia o de poder, que puedan mostrarse vulnerables. Que a las mujeres se nos empiece a escuchar y podamos dar nuestro punto de vista es sano y necesario para la sociedad", concluye.

Frances McDormand en 'Nomadland', de Chloé Zao. Frances McDormand en 'Nomadland', de Chloé Zao.

Frances McDormand en 'Nomadland', de Chloé Zao.

La productora Agus Jiménez (Ebro. De la cuna a la batalla, El mundo es suyo) apunta que "aquí en Andalucía no hay ningún estudio que refleje la situación de las profesionales en el sector, nos podemos hacer una idea por el informe que hace CIMA [Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales]. Y por lo que intuyo, la realidad es peor que a nivel nacional", considera Jiménez, vicepresidenta de Aamma. Pese a la falta de datos oficiales, es fácil hacer un diagnóstico: faltan mujeres que dirijan largometrajes de ficción. "En un principio estaba Pilar Távora, luego Ana Rosa Diego, poco más. Donde encontramos más ejemplos de directoras y guionistas es en el documental, quizás porque es un género que requiere un presupuesto menor, donde es más fácil sacar adelante un proyecto. Es verdad que han surgido directoras que han llamado mucho la atención, como Celia Rico (Viaje al cuarto de una madre) o Marta Díaz de Lope (Mi querida cofradía), pero no es casual que estas creadoras estén desarrollando su carrera fuera de Andalucía. Que no haya aquí una escuela de cine influye", expone Jiménez.

"Ahora Ángeles Reiné ha estrenado Salir del ropero, y parece que se despierta un movimiento lento, tímido, que yo creo que es consecuencia de las políticas de igualdad dentro de las ayudas de cine. Desde mi punto de vista es fundamental: nada empieza si no te obligan un poco a hacerlo", anota la productora. Además de la "interlocución con las administraciones" para desarrollar estas medidas, la Asociación Andaluza de Mujeres de los Medios Audiovisuales trabaja para "que se visibilice nuestro trabajo, con propuestas en festivales como la sección Mujeres que documentan el mundo de Alcances o Women in focus del Festival de Sevilla. Nuestro empeño es que se apueste por programas de impulso a proyectos, un caldo de cultivo necesario para que el futuro que deseamos sea posible".

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