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Ya no estoy aquí | Estreno en Netflix Nostalgia de la cumbia

Juan Daniel García es Ulises, protagonista de 'Ya no estoy aqui', estreno en Netflix. Juan Daniel García es Ulises, protagonista de 'Ya no estoy aqui', estreno en Netflix.

Juan Daniel García es Ulises, protagonista de 'Ya no estoy aqui', estreno en Netflix.

En los barrios más duros y marginales de Monterrey, en el Norte de México, cerca de la frontera con Estados Unidos, un grupo de jóvenes llevan la cumbia y la música popular colombiana como anacrónica seña de identidad, casi como un modo de vida unido a un peculiar sincretismo estilístico en su aspecto, su manera de hablar y de vestir.

Son los kolombias, jóvenes desarraigados que coquetean con la delincuencia pero que han encontrado en la música y el baile su manera de expresarse y estar en el mundo, su particular burbuja de aislamiento en una zona hostil. Y en su epicentro, nuestro protagonista Ulises (Juan Daniel García), media cabeza rapada, patillas engominadas, cresta color naranja, un adolescente de 17 años de verbo espeso y carácter ensimismado que acaba en medio de una guerra de bandas y se ve obligado a huir para salvar el pellejo. Su destino (elipsis mediante) será el neoyorquino barrio de Queens, espacio de aluvión multicultural en el que intenta sobrevivir con la nostalgia y la melancolía a cuestas, tema que se va apoderando poco a poco de una película con una inopinada veta lírica que atraviesa sus imágenes de desolación urbana y vagabundeo, sus encuentros que no terminan de ser redentores, su periplo por las calles duras y sus sueños de vallenato.

Ya no estoy aquí conjuga con inusitado interés el retrato verídico, casi documental, de una subcultura urbana desconocida y legitima ficcionalmente a sus auténticos protagonistas, jóvenes que se agarran a los ritmos colombianos como una fuente de expresión personal que tal vez los salve del pozo de la delincuencia. Fernando Frías observa y delimita este universo con prudencial distancia estética, mueve los hilos del relato en varios tiempos entre Monterrey y Queens, y desliza poco a poco ese gran marco que tiene que ver con la fatídica frontera como muro para los sueños truncados y el regreso imposible al hogar perdido. Una película estimable que dignifica sin duda el catálogo de world cinema de Netflix, a donde ha llegado este fin de semana.