Crítica 'Los hombre libres de Jones'

Cortada a la medida de McConaughey, el Oscar y Hillary

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LOS HOMBRES LIBRES DE JONES. Drama, EE UU, 2015, 139 min. Dirección y guión: Gary Ross. Intérpretes: Matthew McConaughey, Gugu Mbatha-Raw, Keri Russell y Mahershala Ali. Fotografía: Benoît Delhomme. Música: Nicholas Britell.

Abordaje eficazmente simplista de un controvertido episodio protagonizado por una figura tan admirable como discutida y sucedido en un contexto de extrema complejidad. El episodio controvertido es el establecimiento del llamado Estado Libre de Jones en el condado del mismo nombre durante la Guerra de Secesión, en el que en nombre de los ideales religiosos baptistas se intentó un modelo de sociedad sin separación entre clases y razas. La figura admirable y discutida es la de Newton Knight, que en plena guerra se rebeló contra la exención de la llamada a filas de los hijos de los grandes propietarios de tierras y esclavos, desertó formando la llamada Compañía Knight, luchó contra sus antiguos camaradas y creó el Estado Libre de Jones. El complejo contexto es la Guerra de Secesión que, además del enfrentamiento entre esclavistas y anti esclavistas, también lo fue entre sur agrario y el norte industrial, entre la tradicional sociedad estamental del sur y la moderna sociedad de clases del norte. Con episodios idénticos en ambos bandos: la revuelta de Newton Knight contra el sistema de exención se reprodujo en el norte con la Revuelta del Reclutamiento que, como contó Scorsese en Gangs of New York, asoló la ciudad durante cinco días.

El correcto artesano Gary Ross (Pleasantville, Seabiscuit, Los juegos del hambre) ha optado, como responsable absoluto en guión y dirección, por simplificar tanta complejidad, resolver tanta controversia y canonizar a tan poliédrico personaje: Newton Knight es prácticamente un santo, un idealista puro, un luchador por la igualdad y la libertad, una figura sin sombra; su Estado Libre de Jones fue algo así como un falansterio de socialistas utópicos en versión baptista y una comuna hippie; y la Guerra de Secesión fue un conflicto entre dos clases poderosas, agrarias unas e industriales otras, resuelto con el sacrificio de los desgraciados de ambos bandos ("los pobre pelean en la guerra de los ricos", se dice al principio). Simple pero eficaz, como casi siempre suele ser la simplificación. Y muy apropiado para los tiempos de la corrección política con su mensaje integrador, multicultural, pacifista y multirracial.

El realismo extremo -hasta lo tremendista- en la representación da una apariencia de verdad a esta hagiográfica versión de los hechos. La gran eficacia con que está dirigida la hace interesante, pese a algunos desfallecimientos de ritmo debido al excesivo recreo en tiempos muertos que nada aportan. Y la muy buena interpretación de Matthew McConaughey da entidad dramática al protagonista impidiendo que su exageradamente positivo tratamiento derive en la estampita, aunque se excede en discursos sentenciosos. Es un papel hecho a su medida y a la del Oscar en lo que esperemos sea la primera ceremonia de la era Hillary. Todo funciona adecuadamente para dar la sensación de que se está ante una película de mayor calado cinematográfico, humano y político del que en realidad tiene. Porque estos hombres libres de Jones y este Newton Knight se parecen demasiado a Robín Hood y los suyos; estas ciénagas del Mississippi, al bosque de Sherwood; y el corrupto coronel sudista, al sheriff de Notthingam. Cuando de verdad la película quiere alcanzar las cumbres del patetismo -el ahorcamiento de los niños, las mujeres descolgando sus cuerpos- no alcanza ni de lejos la emoción que pretende a causa de un tratamiento erróneo. La introducción forzadamente didáctica de un episodio de segregación vivido justo un siglo después, en los años 60, rompe el relato sin aportar más que un subrayado de trazo grueso al mensaje de que esta película no solo trata del pasado.

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