Manuel de la Luz I Guitarrista “Este concierto en la Bienal va a ser un desahogo”

  • Tras seis meses sin ponerse frente al público, el guitarrista onubense estrena este sábado en los Reales Alcázares 'Mi clave', el nuevo disco que acaba de salir al mercado y donde refleja "las claves que dan sentido" a su vida

En su trayectoria, el guitarrista ha acompañado a figuras como Lole Montoya o Eva la Yerbabuena. En su trayectoria, el guitarrista ha acompañado a figuras como Lole Montoya o Eva la Yerbabuena.

En su trayectoria, el guitarrista ha acompañado a figuras como Lole Montoya o Eva la Yerbabuena.

Al final de la entrevista bromea sobre la idea de al cumplir los cuarenta ha pasado de estar entre los jóvenes guitarristas más prometedores a ocupar un lugar destacado como el que tendrá este sábado en los Reales Alcázares (22 h.), donde estrena su nuevo disco Mi clave, recién salido al mercado, o el próximo día 30 en su ciudad natal, inaugurando el Festival Flamenco de Huelva.

Pero, al margen de la edad, Manuel de la Luz lleva décadas acompañando a figuras como Carmen Linares, Eva la Yerbabuena, Manuela Carrasco, Arcángel o Lole Montoya y poniéndole su música a obras míticas. Ahora, además, regresa en solitario a la Bienal de Sevilla tras la presentación en 2014 de De la luz, en un momento “muy especial”. Por eso, el onubense, al que pillamos tocando la guitarra al otro lado del teléfono “como hago cada día”, reconoce que este recital “es un desahogo en el que soltaré todo lo que llevo dentro”.

 -¿Qué oiremos en Mi clave?

-Es un disco de guitarra flamenca donde presento ocho nuevas creaciones, de las que la mayoría son palos que no había interpretado nunca en un disco, como la soleá, la seguiriya, la alegría, la rumba, la guajira o el fandango del Alosno, además de una bulería flamenca y un bolero. Si en el primer disco traté de reivindicar mi nombre, haciendo un homenaje a los que me pusieron la guitarra en las manos, en éste intento buscar mi manera de decir las cosas. Mi clave nace de la inquietud de expresar lo que vengo sintiendo desde que mi niña llegó en unas circunstancias especiales y cada pieza refleja esas claves que le dan sentido a mi vida.

-En el disco cuenta con colaboraciones de Rafael Riqueni, Lole Montoya, Enrique el Extremeño, Sandra Carrasco o Salvador Gutiérrez... ¿cómo han surgido?

-Digo que han sido colaboraciones espaciales, más que especiales, porque son artistas a los que admiro muchísimo. Además, han surgido de forma natural, fruto de la complicidad y del cariño que me tienen. Sinceramente concebí el disco sin pensar en nadie. Fue después, al enterarse de que estaba grabando o compartir juntos algún rato, cuando quisieron estar ahí y para mí es un lujo.

“Riqueni es el eslabón con la guitarra flamenca de antes, la que guarda la pureza en los toques. Son las manos de nuestra cultura”, asegura el onubense que produce también el nuevo disco del maestro

-Al otro lado, también acaba de producir ‘Herencia’, el nuevo disco de Rafael Riqueni que en breve saldrá a la luz...

-Trabajar con Riqueni ha sido uno de los grandes regalos que me ha dado la vida. Ya llevamos tres años de gira con el trío en el que le acompaño con Salvador Gutiérrez, pero con esto he tenido la oportunidad de estar con él conviviendo tres meses, verlo componer, grabar... Ha sido una experiencia que se quedará para mí siempre. Tengo muchas ganas que la gente lo escuche porque es un disco que va a quedar para la historia, como ocurrió con Tauromagia de Manolo Sanlúcar.

-Porque ¿cómo definiría la guitarra del maestro?

-Sin desmerecer a todos los grandes de los que aprendo, diría que hoy por hoy su guitarra es superior por la grandeza y su riqueza musical y por la sensibilidad y el conocimiento que tiene. Riqueni es el único que guarda un poso de profundidad cercano a lo anterior, a Manolo Sanlúcar, a Paco... el eslabón con la guitarra flamenca de antes, la que guarda la pureza en los toques. Es un ser especial, las manos del flamenco, de nuestra cultura. Además, siempre te conmueve, con tres notas te parte el alma. 

-La última vez que estuvo en la Bienal fue hace seis años, ¿qué tiene de especial este regreso?

-Me siento muy feliz porque es el festival flamenco más importante del mundo y estar en el Alcázar en solitario es de esas cosas que uno sueña de niño. Además, llevo seis meses sin tocar en un escenario y estoy loco por dar lo que tengo y sacar fuera lo que he vivido estos meses. La gente igual no es consciente de lo inútil que nos hemos sentido los artistas este tiempo sin poder trabajar. Es duro seguir cogiendo la guitarra sin saber qué va a pasar. La verdad es que sacar al mercado un disco de guitarra flamenca ahora, haciendo tú prácticamente todo -me falta echarme las fotos (Risas)- es lanzarse al vacío.

“Tocar sin público o delante de un ordenador es de una desolación tremenda. No me he sentido peor en mi vida. Un artista necesita sentir el feed back”

-Sobre todo cuando un artista no es nada sin el público...

-Efectivamente, necesitamos sentir el feed back. La última vez que toqué fue en julio en Barcelona y había hasta muñecos en el patio de butacas, fue de una desolación tremenda, no me he sentido peor en mi vida. Durante el confinamiento he hecho también algún que otro concierto gratis por streaming y he jurado que mientras pueda no lo repito. No se siente uno peor que tocando delante de un ordenador, vestirte, coger la guitarra y no escuchar ni un ole, o una tos, aunque sea, es muy triste.

-Decía antes que sacar un disco de guitarra es lanzarse al vacío, ¿por qué cuesta tanto en España que un guitarrista llene un concierto?

-Llama mucho la atención que el 80% de nuestro trabajo lo tengamos fuera. España, que es el país de la guitarra, es el que más la maltrata, donde menos circuito hay y donde menos se nos valora. Creo que la causa fundamental es el desconocimiento, pero también que aquí la tenemos muy a mano. Siempre hay alguien con una guitarra por ahí y, sin embargo, admiramos al que toca el violín o el piano porque lo vemos más importante. Por eso, fuera nos tratan como si fuéramos pianistas.

-Sin ir más lejos, tenemos reciente el tratamiento que se le ha dado a Paco de Lucía en TVE...

-Exacto, es muy triste que a una figura tan imponente como Paco se le trate rozando tintes rosas, banalizando su obra. Estamos ante uno de los mejores músicos de la historia de este siglo y de los que vengan, a la altura de Albéniz o Falla. Darle este tratamiento en una televisión pública ya nos da la medida de cómo valoramos nuestra cultura. Pero bueno, vivimos para la guitarra y es ella la que te pone en su sitio y te hace ver cada día lo insignificante que eres.

-¿Qué es lo más importante que debe de tener un guitarrista?

-Lo que más valoro en un artista en general es su capacidad de transmisión, que te emocione, pero es verdad que a un guitarrista le exijo más. Que tenga destreza para contar cosas, no la técnica porque sí, y la composición, que la estructura de los toques las tenga claras. Nosotros durante un recital tenemos que dejar todo lo que somos ahí.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios