Cultura

La Bienal recordará a Mario Maya y Miguel de Molina en dos exposiciones

  • La muestra sobre el bailaor, programada en el Cicus, se centrará en 'El amor brujo' y 'Réquiem (Ópera flamenca)' · El Casino de la Exposición acoge la retrospectiva sobre el legendario intérprete de copla.

Fue en una Bienal de Flamenco, hace ya cuatro años, cuando falleció Mario Maya. La noticia se recibió entonces con incredulidad: el coreógrafo había presentado en esa misma edición su espectáculo Mujeres, donde demostraba que seguía siendo el mismo creador inquieto de siempre, y parecía difícil asumir que la muerte había truncado la carrera de un hombre que tenía argumentos de sobra para detenerse en los frutos del pasado pero que no obstante seguía mirando hacia el futuro. Era lógico que los contenidos de la Bienal recordaran la huella que deja el bailaor: el cordobés volverá este año de manera simbólica a la cita gracias ala exposición sobre su figura que acogerá, del 11 al 27 de septiembre, el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus), Mario Maya. Flamenco y creación. La muestra reconstruye, a través de imágenes del archivo personal del artista, dos de los espectáculos imprescindibles de su trayectoria, El amor brujo -que se podrá ver entre las proyecciones programadas, el 12 de septiembre, en el patio del Cicus-y Réquiem (Ópera flamenca). El recorrido que propone la exposición hace hincapié en estos dos montajes, dada la dificultad de exhibir las más de 4.000 fotografías que componen los fondos de Maya, aunque la selección dejará ver, entre otros aspectos, el magisterio que ejerció el intérprete en las generaciones que le siguieron.

Junto a Maya, las actividades paralelas de la Bienal, que fueron presentadas ayer por la directora artística del encuentro, Rosalía Gómez, y la delegada de Cultura del Ayuntamiento, María del Mar Sánchez Estrella, rendirán homenaje también a otra personalidad única: la de Miguel de Molina. La muestra Arte y provocación, programada en el Casino de la Exposición del 7 de septiembre al 24 de octubre, acerca al espectador la peripecia vital y profesional de este icono de la copla. Carteles de teatro y cine, cartas y fotografías y más material traído de Buenos Aires, ciudad en la que se exiliaría en los años 40 y en la que moriría el malagueño, reconstruyen el singular universo de este intérprete, en el que cobra importancia un espectacular vestuario que también se expondrá en Sevilla.

Además, el capítulo de exposiciones se completa con otras propuestas como Laocoonte salvaje, de Jorge Ribalta, que albergará la sala Villasís y se engloba dentro del ciclo de Cajasol que explora los vínculos entre arte contemporáneo y flamenco, Intervalos; una colección de dibujos y pinturas basadas en los bailes de Mario Maya realizados por Patricio Hidalgo con la que abrirá sus puertas al público la fundación del artista, en la calle Atanasio Barrón; y Bailaoras, que divulgará en la sala del Apeadero del Alcázarla sensibilidad con la que Paco Sánchez, uno de los fotógrafos más reputados en el ámbito de lo jondo, ha retratado a diferentes intérpretes apartadas aquí de los focos de los escenarios, en la intimidad de un estudio.

Los aficionados a la guitarra disfrutarán con el estreno absoluto de El fabuloso Sabicas, de Pablo Calatayud (13 de septiembre, patio del Cicus), un documental que reivindica la importancia de un tocaor legendario a través del testimonio de importantes artistas y estudiosos del arte flamenco, de amigos y de sus propios hijos, dentro de un metraje que también recoge una selección de actuaciones del maestro. Otras proyecciones esperadas son una selección de fragmentos de la carrera de Miguel de Molina (el 20 de septiembre) y la película El cante bueno duele (prevista para el día anterior, ambas en el Cicus), en la que la holandesa Ernestina van de Noort intenta descifrar las claves del flamenco con la ayuda inestimable, entre otros, del fallecido Manuel Morao, Moraíto Chico.

La "parte más golfa" de la programación de la Bienal, como la definió ayer Rosalía Gómez, se desarrollará en Las noches de la Bienal del Teatro Quintero, donde un completo plantel -entre los que destacan Remedios Amaya, Juan de Juan, Tomás de Perrate, Raimundo Amador, Bobote, La Choni, David Palomar o Rocío Márquez- ofrecerán sus actuaciones.

Las actividades paralelas proponen asimismo la entrega del premio Curro Vélez del Tablao del Arenal a Angelita Vargas, una nueva edición del ciclo de la UNIA Los flamencos hablan de sí mismos y un laboratorio de voz para cantaores impartido por la logopeda y profesora de voz Julia Oliva, así como los cursos Historia crítica del arte flamenco, impartido por Curro Aix, o Cuatro emociones flamencas, coordinado por el crítico de Diario de Sevilla Juan Vergillos.

En un año en el que se rememorará con un coloquio el Cante hondo de Manuel Machado, un siglo después de su aparición, también se reanuda la línea de publicaciones de la Bienal con la reedición de El tratado de bailes de José Otero Aranda, el maestro Otero. La recuperación de este texto se acompaña de un completo estudio de José Luis Ortiz Nuevo sobre este especialista, que se titula Coraje. Este Tratado contará con tres ediciones, una en papel, otra en formato digital y otra para coleccionistas. Los tiempos han impedido que el servicio editorial apueste por otros títulos. "No podemos ser ambiciosos, con la economía como está, y nos hemos planteado sólo un libro", afirma Rosalía Gómez. Pese a la crisis, la venta de entradas para los espectáculos de la Bienal va a buen ritmo, según se informó ayer: por el momento se han adquirido un 65% de las localidades ofrecidas en la programación de este año.

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