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Política

De la Torre, a tiro de un concejal

  • Tras dos décadas como alcalde de Málaga, se enfrenta a la amenaza de una moción de censura al quedarse en minoría por la fuga de un edil de Ciudadanos, su socio de gobierno

Francisco de la Torre estrecha la mano de Juan Cassá en el Pleno de constitución del Ayuntamiento de Málaga. Francisco de la Torre estrecha la mano de Juan Cassá en el Pleno de constitución del Ayuntamiento de Málaga.

Francisco de la Torre estrecha la mano de Juan Cassá en el Pleno de constitución del Ayuntamiento de Málaga. / Marilú Báez

Veinte años acaba de cumplir Francisco de la Torre al frente del Ayuntamiento de Málaga. Desde entonces, el PSOE ha ensayado con todo tipo de candidatos para arrebatarle el poder municipal. Imposible. Como mínimo le faltó un concejal para propiciar el vuelco en favor de la izquierda. El alcalde de Málaga no ha estado para muchos aniversarios. A sus 77 años, al poco de proclamarse el estado de alarma en marzo por el coronavirus, fue intervenido de urgencia. En noviembre se cayó y se golpeó la cabeza. Restó importancia al accidente. Pero las secuelas provocaron un coágulo de sangre que le aprisionó la corteza del cerebro. La curación ha sido rápida y en el plazo oficial: 28 días. Lo que no contaba es que en mitad de su convalecencia sus cuentas saltaran por los aires. El plácido mandato hasta 2023 quedaba frustrado por la marcha de uno de los dos concejales de Ciudadanos, el partido con el gobierna en coalición. Ahora sólo tiene amarrados 15 votos, a uno de recuperar la mayoría absoluta o de vivir tres años pendiente de una hipotética moción de censura.

Juan Cassá maneja la baraja y, por el momento, la partida. Sin prisa. Desde ayer ya no es concejal naranja sino no adscrito. Al día siguiente de que Inés Arrimadas se hiciera oficialmente con las riendas del partido, este asturiano de 45 años anunciaba su marcha de la formación y abría la Caja de Pandora en la Casona del Parque, como tradicionalmente en Málaga se conoce a la sede del Ayuntamiento. El rastreo de la biografía del hombre que ahora mismo maneja el botón nuclear habría que encargárselo al CNI. Apenas se conoce nada de su vida anterior a la política. Cuenta que se dedicó a la hostelería, recorrió medio mundo y que aterrizó en Málaga en 2011 con tres hijos. Ahora son cinco. Él mismo disipa el interés por su trayectoria al insistir en que carece de un currículo destacado. Cuando se presentó como candidato a la Alcaldía de Málaga por Ciudadanos, en 2015, aseguró que llevaba diez años como empresario con una firma en internet. “Es la bomba”, escribió Gonzalo Sitchar, su compañero en el estreno de la entonces formación de Albert Rivera en el Ayuntamiento. Sitchar, al conocer su último movimiento. Ambos mantuvieron fuertes discrepancias.

Al cuarto día de reincorporarse al trabajo, De la Torre anunció vía Twitter que había hablado “detenidamente” con Cassá y que éste le trasladó su voluntad de tender puentes y de dar estabilidad al gobierno municipal. También aseguró que le había ofrecido integrarse en el equipo de gobierno. Pero el alcalde no contó que en esa charla Cassá le mostró su respaldo para las actuaciones que hubiera que emprender para afrontar la pandemia, pero le transmitió que, por el momento, su intención no era entrar en el gobierno, según fuentes conocedoras de aquella conversación telemática, a la que también asistió el jefe de Gabinete de la Alcaldía.

Nada extraño, Cassá tampoco quiso hace un año acceder al equipo municipal. Eso sí, se cercioró con el secretario del Ayuntamiento por si la ley electoral le invalidaba para participar en una censura si aceptaba una responsabilidad en el ejecutivo. La oferta de De la Torre ha molestado a su socia, la concejal Noelia Losada de Ciudadanos. No quiere compartir gestión con Cassá. Pero PP y Ciudadanos suman 15 votos de 31. Le necesitan. En el PP están seguros de que si al protagonista le garantizan “un tres más cuatro”, en referencia a los años actuales más un puesto de salida en las elecciones de 2023, aceptará. Le ven ideológicamente cercano. El problema es que admiten que en los últimos años De la Torre “ninguneó” a Cassá y es muy complicado que vuelva a ganarse su confianza. Y ahora tiene la llave.

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