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La fracción de suelo húmeda, clave en la contaminación

  • Un estudio de la investigadora del Ifapa Elisa M. Suárez-Rey arroja luz en la programación del riego para reducir la contaminación por nitratos

Las tecnologías serán esenciales en el uso eficiente del agua. Las tecnologías serán esenciales en el uso eficiente del agua.

Las tecnologías serán esenciales en el uso eficiente del agua. / Javier Alonso.

Los sistemas de producción hortícola se encuentran entre los que producen mayores pérdidas de nitrógeno al ambiente. Esto es debido al uso de estrategias de manejo intensivo, caracterizado por elevadas dosis de agua y nutrientes, en muchos casos por encima de los valores óptimos requeridos por el cultivo. El potencial de pérdidas de nitrógeno en estos sistemas es alto, bien por lixiviación de nitratos, pérdidas gaseosas de nitrógeno, o como resultado de una elevada concentración de nitrógeno residual en suelo tras la cosecha y que puede ser posteriormente lavado en periodos lluviosos sin cultivo. Así lo aclaran desde el Ifapa, donde avisan de que las pérdidas de nitrógeno por lavado hacia aguas subterráneas pueden causar graves problemas desde el punto de vista ambiental, con incrementos en la concentración de nitratos en acuíferos, pero también de salud. Además, la lixiviación por nitratos representa pérdidas económicas para los agricultores, no sólo por el exceso de nutrientes aplicados que no absorben las raíces, sino también porque este exceso no viene acompañado por un incremento de rendimiento del cultivo.

Ya hay numerosas zonas de producción hortícola que han sido declaradas Zonas Vulnerables a la Contaminación por Nitratos (ZVCN) y en consecuencia, se han adoptado diferentes medidas a nivel nacional y regional con el fin de reducir la concentración de nitratos en aguas hasta valores permitidos por la Unión Europea (máximo de 50 mg de nitratos/L). Sin embargo, a pesar de los años transcurridos desde la aprobación de la directiva europea y posteriormente de la normativa española (Real Decreto 261/1996), este problema persiste, en mayor medida, por el desconocimiento en muchos casos de dicha normativa a aplicar en zonas vulnerables y de los riesgos sanitarios y ambientales relacionados con un alto contenido de nitratos en el agua o en el cultivo.

Por ello, es una prioridad avanzar en el conocimiento de medidas científicamente contrastadas, y que sean asumibles por los agricultores, para lograr unas prácticas de fertilización sostenibles. Durante los últimos años, Ifapa realiza trabajos de investigación, experimentación y transferencia con el objetivo de identificar las fuentes de contaminación, así como la optimización de la fertilización nitrogenada y el riego, sin afectar negativamente a la producción bajo diferentes escenarios, con la ayuda de modelos de simulación y análisis de ciclo de vida.

La relevancia es que el suelo mojado por riego puede ser fácilmente controlado por el agricultor

Debido a la gran diversidad de las condiciones de suelo, clima, etc., existentes en las diferentes áreas productoras, los resultados obtenidos mediante ensayos experimentales pueden variar dependiendo del sitio de estudio, las condiciones climáticas de ese año, etc. Desde el Ifapa, en colaboración con las universidades de Granada, Córdoba y Almería, trabajan con modelos matemáticos de simulación que permiten evaluar el efecto que tiene el manejo del riego y abonado para diferentes cultivos, sistemas productivos y clima. Uno de estos trabajos, liderado por la Dra. Elisa M. Suárez-Rey, del área de Ingeniería y Tecnología Agroalimentaria, ha sido recientemente publicado en la prestigiosa revista científica Computers and Electronics in Agriculture, en el que se ha puesto de manifiesto el uso de modelos de simulación como apoyo a los trabajos de campo, para la toma de decisiones que permitan minimizar los impactos ambientales manteniendo la productividad del cultivo.

Como resultado de este trabajo, cabe destacar que, entre los parámetros críticos a tener en cuenta para la optimización del riego y fertilización nitrogenada, están aquellos que controlan el tamaño del bulbo húmedo en el riego localizado y, por tanto, determinan la disponibilidad de agua y nutrientes para el crecimiento del cultivo. En particular, la fracción de suelo mojado por el riego ejerce un fuerte control en el contenido de nitrógeno mineral disponible en el perfil del suelo, debido a su influencia sobre el movimiento lateral de agua y nitratos en suelo.

La especial relevancia de este estudio es que la fracción de suelo mojado por el riego puede ser fácilmente controlada por el agricultor mediante ajustes de duración y frecuencia en la programación del riego y una adecuada elección del caudal de los emisores. Estos resultados permiten disponer al agricultor de una herramienta muy útil para tomar decisiones durante la programación del fertirriego, reduciendo así el riesgo de contaminación por nitratos.

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